DE SANTA FE A CADRETE POR EL BARRANCO DE LAS ALMUNIAS.

Emplazados en la Plaza del Emperador Carlos V para salir en el bus de las 8:00 a Santa Fe, acudieron tres personas (Mª Victoria, Montse y Pascal) a la llamada de esta caminata. Aún quedó en tierra una cuarta persona que a pesar de haberlo intentado acudiendo en taxi perdió la conexión por escasos segundos.

A las 8:20 el pequeño grupo visitó los exteriores del Monasterio Cisterciense de Santa Fe. Entraron primero en la plaza por una puerta renacentista, de grandes dimensiones, que precede al conjunto arquitectónico donde unos paneles didácticos ofrecen la información relativa al pasado, presente y futuro de este recinto en ruinosas condiciones. La esbelta torre se escora de forma preocupante, y la gran bóveda se mantiene en pie gracias al armazón interior de hormigón que la sustenta. El interior de la ambiciosa nave se encuentra en estado muy precario.

Volviendo por la plaza de sabor rústico y popular al camino que atraviesa la urbanización de El Sisallete, enlazaron con la vía que va de Cuarte a Cadrete, y llegados a la estribación del Vertedero, embocaron el tramo inferior del Barranco por un sendero apacible que no daba muestras tan agrestes como hubiera cabido suponer. Esta ruta ascendía flanqueada por cantiles de materiales de aluvión seccionados por la erosión hidrológica posterior.

Diferentes ecosistemas se sucedían progresivamente, pasando de laderas con marcado carácter yesífero con predominio de los espartos y escasas apariciones arbustivas, a lechos duros y blanquecinos de vegetación esteparia, y en el último tramo, a partir de los 400 m de altitud, a agrupaciones de pino carrasco, ejemplar arbóreo único en su adaptación a esta clase de suelos.

Por encima de los 500 m. se hace compleja la vegetación donde se entremezclan coscojas, enebros, algunas sabinas de escaso desarrollo, y lentiscos. El conjunto juega un importante papel frente a la erosión toda vez que el enraizado que se entreteje en el subsuelo sujeta la capa superficial reduciendo el efecto de las lluvias torrenciales.

Las coníferas de mayor fuste y el sotobosque que anega el espacio útil, tapizan el tramo superior de una cuenca que cuenta con mil hectáreas incluyendo desfiladeros y lomazas esteparias que parten del eje principal y que se ramifican a modo de arterias sin agua haciendo que la flora de alto interés comunitario obedezca a una geología y a una altimetría cambiantes que condicionan la aparición de especies de gran interés.

Un arco rupestre abre la puerta a otra brecha que llega adyacente al trazado principal que el grupo ha de seguir hacia La Plana. Las condiciones atmosféricas acompañan a estos exploradores por gargantas del silencio. Un viento muy moderado mitiga el calor con que, avanzada la mañana, el sol los castigaría. Aún hay que ascender otro centenar de metros para atravesar la mayor espesura que se va cerrando sobre la avanzadilla. A la sombra de un corpulento pino carrasco, el último de la serie antes de conquistar el altiplano donde reina la nada vegetal arbórea, toman sus provisiones alimentarias a las once de la mañana.

A partir de ahí irán surcando el reino de la monotonía donde prolifera un bosque de aerogeneradores de confines lejanos. Hemos llamado este fenómeno psicofísico de la soledad en compañía de monstruos metálicos anónimos que emiten el zumbido de la productividad, la experiencia de unos seres sin rumbo aparente perdidos en la lejanía sin límites. Es la paradójica vivencia en que solapan la emoción de lo enigmático y el andar automatizado del que se llega a perder la conciencia.

En lo alto de este gran escaparate natural surge hacia el Norte la Depresión del Ebro hacia la que se desvía nuestra atención contemplativa. Y, después, al Oeste, en la escotadura de un mirador que fija el cambio de nivel hacia el que descenderá el trío, el valle con la constelación de poblados (María, Cadrete, Santa Fe, Cuarte y la Gran Urbe)que se vertebran al pasillo fluvial del Huerva que transforma el gris estepario circundante en una vega de ilusionante verdor.

Terminada esta etapa en Cadrete a las 13:15 hubieron de esperar los participantes de la caminata a las 14:15 para tomar asiento en el bus de regreso a casa. Así terminó el último capítulo de la temporada en que el verano abre paréntesis hasta Septiembre para reanudar la actividad de Andalanda.