DE MARÍA DE HUERVA A MUEL.

TRAVESIA de MARIA de Huerva a MUEL, 15 Km.

Viernes, 1 de diciembre de 2017

En el comienzo de trayecto del bus a María de Huerva que salía a las 8:00 de la Plaza del Emperador Carlos V donde nos congregamos los cinco que íbamos a tomar parte en esta caminata (Mª Victoria, Maribel, Conchita, Antonia y Pascal) que cubriría la distancia que va de María a Muel. En destino el grupo aumentaría por cuanto seis personas más (Leandro y Rosa, Pascual y Rosa E., Rafael y Teresa) acudieron en transporte privado.

Media hora después empezó la marcha por el camino rectilíneo que discurre paralelo a la vía del tren. La mañana salió insegura y no tardó demasiado en cubrirse de un gris oscuro transformando la amenaza de lluvia en ventisca que se desató inclemente sobre los incondicionales del senderismo. Al viento racheado se le añadió una descarga de agua y nieve que obligó a los intrépidos caminantes a refugiarse en un cobertizo semiderruido. La improvisada pausa de nuestro raudo caminar fue aprovechada para tomar parte del sustento viario que nos restituyera fuerzas supletorias para llegar al final de etapa.

Como se había previsto, poco después de salir para cubrir nuestra ruta a pie que dejaba la línea férrea y carreteras (autovía y autopista) a la derecha, y el sinuoso curso del Huerva a la izquierda. Más allá del pasillo por el que nos movíamos las poblaciones de Botorrita y Mozota surgirían llenando un variado horizonte. Superadas esas metas volantes y apaciguado el sorprendente aguacero, llenaría nuestro campo visual el objeto de nuestra caminata, Muel con las torres de la iglesia parroquial de San Cristóbal horadando los nubarrones.

A las once y diez de la mañana llegábamos a sus pies y ya unificado el grupo de once visitantes entramos al templo barroco en el que Eduardo nos enseñó las más interesantes facetas del recinto: el retablo del altar mayor dorado por Juan Luzán, el cuadro pintado por su hijo José Luzán (maestro de Goya) y el escultórico Cristo aún "vivo" (no lanceado) paseado en la procesión de Semana Santa.

Acudimos, de seguido, a la ermita de la Virgen de la Fuente, donde, Juan, nuestro cicerone de turno nos mostró otros tantos referentes: el origen del santuario como mezquita, la inundación sufrida por la avenida de las aguas de la presa de Mezalocha, el posterior añadido del crucero sobre el que descansa la cúpula mediante pechinas en que el genio de Fuendetodos pintara al óleo, que no al fresco, los Cuatro Padres de la Iglesia, el cuadro de Pallarés sobre San Jerónimo penitente. En el exterior expuso las particularidades del dique romano con sillares del siglo I, y el vandalismo de los franceses sobre el castillo en ruinas del que sólo restan el torreón y un paño amurallado.

Antonio, el guía y propietario del Museo Etnológico, nos amenizaría la mañana con ciento y una anécdotas de los objetos por él reunidos en su privada colección (llaves, piedras y rocas, organillo de sonora supervivencia, fotografías, objetos y fetiches de lejanos países, y ¡un satélite de la Compañía Aeroespacial Europea!)

De ahí, acudiríamos a la Escuela-Taller de Cerámica donde pudimos presenciar de principio a fin todo el proceso de elaboración de decorativos objetos desde el trabajo del alfarero Joaquín modelando en arcilla dúctiles vasijas hasta el cocido en diversas clases de hornos y la pintura minuciosa y artesanal de experimentadas operarias del pincel sobre la brillante superficie de los enseres.

Descubrimos la técnica de el Raku japonés que se consigue cociendo el barro rápidamente a temperatura relativamente baja. Las piezas se hacían con una arcilla basta de grano grueso, adecuada para resistir el proceso de cocción. Las formas de los recipientes se cuidaban mucho y los vidriados eran austeros y sencillos. Los cuencos de té de raku eran muy codiciados por los maestros para la ceremonia tradicional.

Una hora después, hacia las 14:15 terminaba nuestra ronda, entre cántaros y pucheros, por la muy celebrada institución ceramista de la Diputación de Zaragoza en las aulas de Muel. Y tomando el camino de retorno, tomábamos el autobús de las 14:47 a la ciudad para poner punto final a esta travesía de ilustrado corolario.