Décima Salida Senderista del Año 2026
ENÉSIMA ASCENSIÓN AL MONCAYO
(Esta vez por la Cueva de Ágreda)
Realizada el domingo, 31 de Mayo - 12'5 km de ida y vuelta, y 1.008 m de Desnivel de Dificultad Moderada
Sólo tres senderistas, Ignacio como conductor, Song Shen y Pascal, se presentaron a las 7:00 en el punto de encuentro (puerta calle de la Estación C. de Autobuses) para realizar la actividad propuesta. Salieron relativamente puntuales por la A. del Ebro en dirección a Tarazona y Borja, Agreda, Ólvega y la Cueva de Agreda, donde estacionaron para iniciar la travesía prevista a las 9:20.
La localidad de donde partieron, la Cueva de Agreda a 1.315 m de altitud, recibe su nombre de la cavidad kárstica que acoge una colonia de murciélagos protegidos. Cuenta con un Centro de Interpretación, disfruta de una zona de baños naturales en el río Molinos y de la Ruta de la Dehesa de robles centenarios.
Tomaron el GR-86 en el indicador de Beratón por un camino de bosque joven de rebollar a la vera del río Transmoncayo de aguas cristalinas. Los cinco primeros Km se saldan con un manantial por la pista del Prado de la Cruz y la fuente del Nacedero, superan la bifurcación, los Picaleñas. A los Kms seis y medio dan con el collado del Alto de las Piedras. Pronto queda atrás el arbolado que se ve reemplazado por matorral mientras remontan el río a la altura del barranco del Colladillo. La pendiente por senda se abre paso en medio de abundante vegetación generada por la corriente fluvial dando lugar a abundante biodiversidad. Se trata de un ecosistema, compatible con un microclima propicio donde se conjugan especies herbáceas y arbustivas de gran interés botánico. De hecho, puesto que la ruta se mantiene a la vera del cauce, el denso pasillo vegetal aglutina interesantes simbiosis donde no faltan rosas silvestres, umbelíferas de varias clases, brezo en flor, algunos helechos, aliagas en flor insectos libadores y polinizadores de la familia de los himenópteros.
Kilómetros festoneados de un fascinante nicho donde una biomasa tupida cubre de floración gualda las dos laderas que flanquean el barranco. El río discurre por la base se deja oír pero no ver bajo un dosel de plantas acuáticas e hidrófilas.
La ladera se hace más intratable. Interpone bloques por los que trepar mientras su creciente estrechez va situando a los montañeros en altitudes que se acercan a los 2.000 m, próximos ya al cordal por donde los que suben por la vía normal confluyen.
Llegan a la cima en dos horas y cuarenta minutos sin haber prácticamente parado en todo el trayecto. Son las 13:00 y diez minutos. Hora de disfrutar del frio vientecillo bajo un cielo gris enladrillado y con unos neveros que dan otra nota de color allí donde las genistas no florecen por no haberlas.
Hubieran podido descender por el collado de Castilla pero lo obvian y recuperan el calorcillo conformen pierden altitud y se acercan a la Cueva de Agreda. Se despiden de Aurelio que los arropó en el arranque y los recibe de nuevo a la llegada cuando daban las 15:00. Vuelven a la ciudad por la ruta opuesta de Beratón, Purujosa, Calcena, Trasobares, Illueca y El Frasno, Y llegan a Zaragoza a las 17:20 poniendo fin a la travesía con que habían inaugurado la nueva vía de acceso a la cumbre desde el páramo castellano.