Octava Salida Senderista del Año 2026
DE MONTALBAN A PEÑAS ROYAS
(Por el Parque Cultural del Río Martín)
Realizada el domingo, 17 de Mayo - 7 Km ida y 320 m de Desnivel de Dificultad Moderada
Cuatro personas, Song Shen, Ana, Keeverth José y Pascal, acudieron a las 7:00 (en la puerta de la Estación Central de Autobuses) a la convocatoria destinada a efectuar la travesía de Graus al Monasterio Tibetano de Panillo. No pudo realizarse por no disponer de vehículo. Se propuso como alternativa la que figura en el titular de esta crónica de circunstancias.
La propuesta contemplaba el transporte público en autobús que saldría a las 8:00 y llegaría a Montalbán a las 9:45, y regreso a las 18:35 de allá para llegar a la ciudad a las 21:10, horario de entrada en Zaragoza que perjudicaba a Keeverth José, quien, por tal motivo desistió.
El trío restante empezó por visitar la población del Río Martín y se centró fundamentalmente en la iglesia en torno a la cual contemplaron la joya arquitectónica de gran riqueza artística. Portada gótica con archivoltas y resto del edificio de estilo mudéjar con azulejos y torretas sobre la nave central y única cuya función, se supone, sería dar luz al interior. La torre no es de gran alzado porque el conjunto responde a la estructura de iglesia fortaleza. De hecho, transmite este templo transmite una sensación de enorme solidez y volumen. Rasgos que la emparentan con otras que fueron erigidas y ya han sido visitadas (Tobed, Azuara, Quinto de Ebro)
En cuanto al trazado senderista que discurre paralelo al río Martín bañando tierras de labor y hortalizas, así como umbroso bosque de ribera de chopos de refrescante sombra, fue después descolgándose por laderas de marcada aridez con efectos erosivos muy pronunciados en forma de cárcavas. Pasado el tramo intermedio de flora mediterránea y manto vegetal profuso mezcla de carrascas, enebros y sabinas arbustivas que ascendía al páramo, se tornó descendiendo de nuevo al valle y reencontrarse con la habitual fauna fluvial donde la humedad asegura más biodiversidad.
Un bucólico puente-pasarela daba acceso a la margen opuesta y entraba en el pueblo de Peñas Royas donde sólo 15 almas lo ocupan, aunque se percibía abundante vida por parte de la importante colonia de visitantes. Una iglesia de muros y caprichosa torre de mampostería ponía la nota rural de entrañable estampa. Un hábitat extramuros del núcleo habitado, mimetizado con la rojiza coloración de las rocas, transportaba el ánimo a escenarios exóticos, y si se nos apura, diríamos que insólitos.
Bastaba con seguir el sendero, que se tendía de forma escalonada hasta el mirador protegido por sirgas sobre suelo basculado lateralmente. Al otro lado de la atalaya, el barranco de la Zincla y el sendero de tres horas de camino a Obón, (ya se realizó el año anterior el tramo Alcaine-Obón) objeto de exploración en próximas ediciones. Al frente una serie de espolones emergentes a modo de rítmica orogenia y abajo, por el fondo del valle, el curso del río Martín que sortea moles de incalculable masa formando un paraje sorprendente todo en clave cromática de tonalidad cobriza.
Regreso del aislado caserío de Peñas Royas, de gratísimo recuerdo, al que otrora fuera el señorial Montalbán que ha quedado en la reserva de la España vacía, cuya presencia, o por hablar con propiedad, digamos ausencia de sus gentes, que clausurada la minería por absurdos tratados antinatura, se ha visto abocado al más triste de los destinos, el del abandono y la emigración forzada del inhumano desarraigo. Los tres senderistas en penoso retorno por la cinta asfaltada de la carretera trataron de asimilar tamaños desafueros, reflexión con la que cerramos este capítulo que podría haber terminado no echándose en brazos de la tristeza.