Tercera Salida Senderista y II Cultural del Año 2016 (Serie B)
BARRANCO DE LA HOZ SECA DESDE CALMARZA
Realizada el domingo, 8 de Febrero - 15 Km y 380 m de Desnivel de Escasa Dificultad
Al punto de encuentro en la puerta calle de la Estación Central de Autobuses, previsto a las 7:00, sólo tres senderistas se dignaron acudir, Vicente, Francisco Javier S. y Pascal. Exigua participación que sólo se explica porque alguien "colgó" en el grupo de Whatsapp una información que debió sembrar la alarma en el colectivo. Se trataba de que había habido un derrumbamiento en el comienzo del cañón geológico contiguo al santuario de la Virgen. Un hecho cierto que no impedía moverse con toda libertad por todo el fastuoso recorrido, sólo que condicionaba el plan original, y en vez de empezar por la ermita se iniciaría a partir de Calmarza en el extremo opuesto del sugestivo desfiladero, como así se hizo.
Salieron en el vehículo conducido por Vicente y llegaron a la mencionada localidad a las 9:00, momento en que inspeccionaron el lugar y el punto de partida a pie. A las 9:30 empezaron la marcha remontando una rampa que se embalconaba por encima del casco urbano del atractivo pueblo ribereño del río Mesa y desde donde se apreciaba una vistosa panorámica sobre el inusual entorno calizo y encastillado por roquedos rojizos. Se movieron en dirección a la brecha geológica por camino agrícola que serpenteaba por la ladera y los sembrados, a veces en ausencia de estos que en régimen de barbecho dejaban crecer la maleza, síntoma inequívoco de tierras de labor abandonadas.
La boca de entrada a la garganta de estrechez rocosa, la presidían las grapas o herrajes con sirga de costado para descolgarse hasta el lecho del pasadizo, lo que motivó en el carácter precavido de uno de los senderistas, al llegar a la tercera serie, el retroceso, y dejar al trío convertido en dúo. Los dos "supervivientes" continuaron por el lecho del cauce sin agua, que por eso se denomina "de la Hoz Seca". Agarraron un ritmo vivo por cuanto el corredor en rampa descendente estaba marcado por un sendero herboso sin obstáculo alguno salvo alguna piedra o fragmento de roca, mientras los flancos reclamaban una atención de asombro frente a los verticales farallones de parduzca tonalidad, muy propios como hábitat para rapaces y carroñeras como los buitres, los alcores, grajas y chovas.
Después de pasar por el acceso de salida al camino destino Campillo de Aragón, empezaron a entrar en la zona del Barranco donde proliferan apriscos de perfecto acabado tanto en el ensamblado de las piedras para dar forma a muros de grosor más que considerable como por el admirable mimetismo adquirido con el material rocoso de su ubicación cerrando covachas alveolares para dar seguridad y refugio al ganado. Este espacio es ampliamente conocido por uno de los usos ganaderos de gran prestigio en el marco del servicio a las reses de varios ganaderos atendidos por un empleado en estos menesteres. Esta institución que en parte permanece viva se denomina "Dula" y duleros sus administradores. En esos dispositivos en que se funden en una unidad compacta, oquedad-visera y aportación constructiva, las ovejas que todavía se recogen, tienen asegurado un refugio seco y acogedor donde el agua de la lluvia no entra. También aparecen "caleras" donde se decantaba la cal mediante un hoyo sobre el que se levanta una torre cilíndrica.
El par de exploradores captan pronto el indicador de Pinturas rupestres y su "Roca Benedí", lugar donde este arqueólogo localizó un conjunto de figuras de color gris, representando a un ciervo y a tres seres humanos, una mujer que se inclina incluida, a 450 m sobre rampa que asciende por el monte hasta una atalaya desde donde se divisa la atormentada orografía de la zona y las incisiones geológicas producidas por loa acción del agua.
Retoman el camino principal que conduce en una hora a la ermita y el contiguo desprendimiento, un caos de rocas amontonadas y vaguadas de barro en derredor.
A partir de ahí, el regreso. Optan por un camino nuevo, exterior a la misma Hoz, que se enseñorea de los montes, conduce a la Roca Benedí y sigue interminable por las cumbres ganando altura. Dos horas de búsqueda de enlace con el GR 24.1. Cuando ya se dudaba del trazado a seguir, una alineación de guijarros pone sobre la pista indicios de acceso. Descienden al cauce seco identificado como el inicio de la travesía, cuatro horas antes, por la mañana. Ahora lo recuperan y desandan hasta llegar de nuevo a Calmarza después de una dura batalla contra el reloj, pues no se detuvieron para reponer fuerzas hasta encontrar el compañero disociado y contemplar la fragorosa cascada del Pozo Redondo. Dos horas después, a las 17:30 se encontraban en la ciudad que los vio partir diez horas y media antes.
Los senderistas comentan. F. Javier Sanz: "Al final el tiempo acompañó. Recorrido por el Barranco de la Hoz Seca, sorprendente por su austeridad y más que interesante: pinturas rupestres, apriscos, caleras, botánica y fauna. Algo distinto del Pirineo".
Vicente Angulo: " Como siempre Pascal nos conduce por un paisaje de ensueño. Esos lugares recónditos que hacen soñar en colores. En este caso la Hoz Seca del río Mesa me encantó, aunque no la terminara. Este lugar contribuye una vez más al conocimiento de mamá natura".