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Templo Nueva Jerusalén

Restauración de la Iglesia Verdadera

Desde un principio ’El Bohré’ [Dios Creador] se comunicó con su creación y les dio instrucciones para guiar sus vidas (Yescha‘eyáhu 40:28). Esto les permitiría no estar solos y poder tener una figura de autoridad y sabiduría que les haría más fácil su manera de vivir (Bere’schíth 17:9-14). Como Creador amoroso ’El Mohréh [Dios Instructor] le comunicó a su pueblo sus mandamientos y leyes para que supieran la forma aprobada de adoración que quería (’Iyóhv 36:22). Poco a poco fue dándoles instrucciones que les indicaran de que modo Dios quería que se le adorara (Maaséh Shlijim 10:22).

En un principio las cosas resultaron fáciles de seguir ya que solo existía una nación, un pueblo que seguía a Dios; pero con el tiempo más naciones fueron adhiriéndose a la verdadera Iglesia y esto hizo que algo de confusión se filtrara dentro de la congregación verdadera (Schemu’él A 5:9-12). Llegó a tal grado que algunos apostataron de la fe y se desviaron en formas de adoración que Dios nunca aprobó. Se formaron nuevos dogmas, rituales de adoración y nuevos templos.

Cuando Dios instituyó su pueblo, les dio claras indicaciones de cómo adorarlo, como servirle, que rituales de adoración seguir, incluso como construir Su templo para adorarlo. No dejó nada al azar, todo quedó claramente establecido por Dios (Melakjím A 6:1-38).

En nuestros días existen miles de formas diferentes de adorar a Dios, pero no como fue en un principio, se han olvidado de fechas, celebraciones, ceremonias, leyes y demás instrucciones dados por Dios directamente. Se han olvidado de la palabra de Dios y han aplicado las propias palabras de ministros, pastores y sacerdotes, olvidando que la Iglesia pertenece a Dios y no a los hombres, y es Dios mismo quien debe decir como dirigir su Iglesia. Algunos hombres han sido movidos por la ambición y el poder, por el orgullo y el egoísmo, lo cual ha traído confusión para los que en verdad desean adorar a Dios de manera aceptable al Señor (Devarím 8:10-18; Melakjím B 15:34-38).

Ahora es el tiempo de volver nuestros rostros hacia Dios y restaurar la Verdadera Iglesia (Hohschéa‘ 6:6). La cual se rija por los preceptos dictados al pueblo de Israel y aplicados a toda nación que desee adherirse a la enseñanza dictada por Dios hace miles de años. Cuando Jesús estuvo en la tierra, en ningún momento dijo que deberíamos dejar la forma de adorar a Dios tal como fue indicada al pueblo de Israel, Jesús el Mesías en ningún punto indicó que lo dicho por Dios en el pasado haya quedado obsoleto y que deberíamos buscar una nueva manera de adorar a Dios; al contrario, el vino a cumplir con las leyes de Dios y dijo que deberíamos hacer lo mismo. Jesús dijo en Matithyáhu 5:17-20: “No piensen que he venido a destruir la Ley o los Profetas. No vine a destruir, sino a cumplir. Así les digo que antes pasarían el cielo y la tierra que pasar de modo alguno la letra i o una tilde de una letra de la Ley sin que sucedan todas las cosas. Por eso, cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos más pequeños y enseñe así a la humanidad, será llamado ‘más pequeño’ en el reino de los cielos. En cuanto a cualquiera que los haga y los enseñe, este será llamado ‘grande’ en el reino de los cielos. Porque les digo a ustedes que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, de ningún modo entrarán en el reino de los cielos.”

Cuando Dios daba una nueva ley respecto a un asunto, no invalidaba la anterior solamente la complementaba, decir que Jesús abolió la ley sería estar contra las escrituras, Jesús no la abolió, él la cumplió, y con su enseñanza del amor y la fe, la complementó a tal grado que la cercanía a Dios sería mayor a partir de él. ¿Indica esto que debemos seguir la Ley dada por Dios a Israel? Por supuesto, aun debemos seguir la Ley y los Profetas; Dios en ninguna parte indica que sea diferente, aún estamos obligados a seguir los mandamientos dados por Dios.

Muchas iglesias en la actualidad rechazan la Ley de Dios y la enseñan solo como historia muerta, en ninguna parte de su doctrina siguen parte de los mandamientos referentes a sacrificios, celebración de fiestas o ceremonias de purificación, indican que Jesucristo las abolió y ya no estamos más bajo la Ley. Pero, se han equivocado en su interpretación de las escrituras y han dejado que enseñanzas de humanos los guíen y han hecho a un lado la verdadera enseñanza de Dios dada a la humanidad. La Biblia es una sola, no está dividida en dos partes como la mayoría lo hace, dividiéndola en Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, eso es un error, solo hay Un Testamento, el dado por Dios a la humanidad; leer la Biblia por completo nos permite darnos cuenta que toda ella es igual, nada cambia (Schemóhth 12:49).

De los escritos hebreos hay muchos rechazados por los judíos como apócrifos y los cuales las iglesias cristianas han mostrado que también los rechazan como apócrifos, solo la iglesia Católica ha agregado unos más a su canon y los tiene como inspirados, los cuales las iglesias cristianas rechazan. Dentro de los escritos griegos hay mucha más batalla en cuanto a cuales son inspirados y cuales no, las iglesias cristianas han adoptado el mismo canon impuesto por la iglesia Católica y han sido imitadoras de ella, pero existen muchos otros libros que contienen información de Jesús y sus discípulos, los cuales la iglesia Católica rechazó y las iglesias cristianas avalaron. ¿Se puede obtener beneficio de su lectura? Por supuesto, ellos contienen información muy útil para conocer otros aspectos de la vida de Jesús y sus enseñanzas. Es por ello que los consideramos fuente de información provechosa. Dice la Escritura Sagrada en El HaTimotios B 3:16,17: “Toda escritura que es inspirada en Dios y provechosa es para enseñar, para censurar, para enderezar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea competente, habiendo sido preparado para toda buena obra”

Si un escrito ha sido dirigido por inspiración divina no debemos rechazarlo sino obtener el mayor provecho de él, eso nos equipará para poder reconocer entre lo correcto y lo incorrecto, la verdad y la mentira. No juzguen sin conocer, no rechace un escrito porque pertenezca a una iglesia a la cual usted no pertenece. No le de la espalda a un buen libro, un libro provechoso del cual puede obtener beneficios.

Estamos en el tiempo para restaurar la iglesia verdadera, para acercarnos a Dios, no para alejarnos de él. Es el tiempo de estar unidos, de reunirnos para adorarlo, de hacerle sacrificios para rendirle adoración. Cristo murió por nosotros y es un sacrificio para nuestros pecados, pero usted puede ofrecerle un sacrificio a Dios en agradecimiento a sus bondades, por darle la vida, por un nuevo día. No todos los sacrificios son por los pecados, la mayoría son de purificación y acercamiento a Dios. Usted desea agradecer a Dios en oración, ¡hágalo!, pero no tiene porque orar y rechazar un sacrificio, no se trata entre escoger una cosa o la otra, ambas se pueden complementar y dejar que el humo llegue hasta Dios y los acerque más.

Recuerde las palabras de Dios en Devarím 6:4: “Escucha Yischra’él: Yehwáh nuestro ’Elohím, Yehwáh es uno.”


Shemá‘ Yischra’él: Yehwáh ’Elohénu, Yehwáh ’ejád.
Escucha Yischra’él: Yehwáh nuestro ’Elohím, Yehwáh es uno.

Ahora es el tiempo para estar unidos, adorar al Dios Verdadero y seguir sus pasos. Estas Buenas Nuevas deben saberla todas las personas en todas las naciones; ¡grítelo por todo el mundo! Que se enteren que ahora estamos restaurando la adoración verdadera, y muy pronto, con la bendición de Dios, estaremos dedicando su templo para adorarlo como él lo quiere.

“Que tengan paz”
Shalom aleikjem

Que Dios le bendiga.