Forma de esclavitud moderna:
la trata de personas

Uno de los dramas más terribles con secuelas irreversibles es el robo de un ser querido para ser explotado. Difícil de imaginar que en el inicio del siglo XXI aún podemos hablar de esclavitud. Sin embargo, la trata de personas constituye una forma moderna de esclavitud y la mayoría de las víctimas son niñas, niños, adolescentes y mujeres que son principalmente seducidos para la explotación sexual o el trabajo forzado.
Según las estimaciones globales de la Organización de Naciones Unidas (ONU), más de 2 millones de personas son víctimas de la trata humana cada año. Bolivia y Argentina han sido identificadas como países de origen,
tránsito y destino de todas las formas de trata de personas.
Las modalidades abarcan casos de secuestros de niñas, niños y adolescentes para transformarlos en verdaderos esclavos, privados de todos sus derechos, en objetos en poder de otros, que dirigen sus acciones y sus vidas, convirtiéndolos en simples mercancías con las cuales negocian y generan increíbles ganancias.
Para combatir este delito, Bolivia cuenta con la “Ley Integral contra la Trata y Tráfico de Personas” que tiene por objeto garantizar la protección y atención de las víctimas, de la misma manera brinda mecanismos de prevención, persecución y sanción. 
En este contexto, en coordinación con el Ministerio de Justicia, se lanzó el Programa Integral Conjunto para Combatir y Reducir la Trata de Personas en la Frontera Boliviano-Argentina, con la finalidad de apoyar al Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia para reducir la incidencia de los delitos de trata de personas en las ciudades de Yacuiba, Bermejo y Villazón. Este programa, financiado por la Iniciativa Global de las Naciones Unidas para la Lucha contra la Trata de Personas (UNGIFT), está conformado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), junto con el Fondo de las Naciones Unidas para la Niñez (UNICEF) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).