Home

Filosofía de Enseñanza

Yo provengo de una familia de profesores. Tengo una maestria en Educación Elemental y más de 30 años de experiencia enseñando en los grados 2° a 5º. Quiero hacer una diferencia en la vida de los niños, y la escuela católica es el mejor ambiente para alcanzar esa meta.

Mi convicción es que todo niño tiene el deseo innato de aprender y tener éxito. Como seres humanos ellos son objeto de todas nuestras fallas al escoger el placer a corto plazo sobre las recompensas a largo plazo, falta de atención, desánimo, pereza, distracción por los deportes o los juegos electrónicos, y basicamente por el egocentrismo. La tarea del profesor, entonces, es motivar, dirigir y apoyar al individuo que aprende para sobrepasar cualquier barrera para alcanzar lo mejor de sí. 

Motivando. La mejor motivación que le puedo dar a los niños es conectar el aprendizaje a algo más grande: como una lección en particular afecta su vida presente y su futuro, o como ésta se relaciona con los temas más grandes de la experiencia humana. Yo busco la manera de hacer las lecciones insteresantes, desafiantes y agradables. Uso una mezcla de grandes y efectivos incentivos y el elogio y refuerzo día a día. 

Dirigiendo. Antes de poder dirigir a los niños, yo primero necesito ganar su confianza, mostrarles que ellos me importan individualmente, que no soy un adversario y que mi consejo ciertamente funciona. Entonces puedo darles importantes consejos acerca de como estudiar, como ser organizado, como vivir pacificamente, como aproximarse a los problemas, etc. Las grandes satisfacciones en la enseñanza y el aprendizaje vienen más de los “comos” que de los “ques” de las lecciones. 

Apoyando. Uso la palabra “apoyo” para obtener cierta calidad de la interacción entre el tú y yo a la cual apunto. Esto también incluye el monitoreo cuidadoso del progreso diario, semanal y mensual de los estudiantes, y así poder junto con los padres trabajar hacia cualqier problema que se desarrolle. Mi compromiso es hacer lo que sea necesario para que el estudiante aprenda y tenga éxito. 

El lecho que fundamenta mi filosofía es mi fe Católica. Cada uno de nosotros es un niño amado de Dios. Trato de enseñar como lo hizo Jesús, pero por supuesto quedo lejos de hacerlo.



Philosophy of Teaching

I come from a family of teachers. I have a Masters degree in Elementary Education and more than forty years of experience teaching second to sixth grade. I want to make a difference in children's lives, and a Catholic school is the best environment to accomplish that goal.

My conviction is that all children have an innate desire to learn and succeed. As human beings, though, they are subject to all our shared human failings of choosing short-term pleasure over long-term rewards, inattentiveness, discouragement, laziness, distraction by sports or electronic entertainment, and basic self-centeredness. The task of the teacher, then, is to motivate, coach, and support the individual learner to overcome any barriers to achieving her or his best.

Motivating. The best motivation I can provide the children is to connect the learning to the big picture: how a particular lesson matters to their present lives and their futures, or how it relates to the larger themes of human experience. I look for ways to make the lessons interesting, challenging, and fun. I use a mix of big, effective incentives and day-to-day praise and reinforcement.

Coaching
. Before I can coach the children, first I need to gain their trust that I care about them individually, that I am not an adversary, and that my advice actually works. Then I can give them great tips on how to study, how to organize, how to live peacefully, how to approach problems, etc. The big pay-offs in teaching and learning come more from the “hows” than the “whats” of the lessons.

Supporting. I use the word “support” to get at a certain quality of I-Thou interaction that I aim for. It also includes carefully monitoring the individual student's daily, weekly, and monthly progress, so I can partner with parents to work through any snags that develop. My commitment is to do whatever it takes to get the student learning and succeeding.



The bedrock that underlies my philosophy is my Catholic faith. Each of us is a loved child of God. Though I fall short in every way, I try to teach as Jesus did.