En Qué Creemos

En Qué Creemos

  


Nosotras Creemos:

Que Jesucristo es el único hijo del Dios vivo. Nosotras creemos que Jesucristo nació de la virgen María, vivió una vida sin pecado y murió en la cruz para pagar el precio de nuestros pecados. Él resucitó al tercer día, ascendió al cielo, está sentado a la derecha del Padre y un día regresará. Nosotros reconocemos y aceptamos que la Biblia es la completa e infalible Palabra de Dios.

Creemos que no hay otro camino hacia Dios que no sea Jesús Cristo: ni trabajo, ni buenas obras, ni membresía a una iglesia, ni oración a nadie más que Jesús, que te lleve al cielo y te salve del sufrimiento eterno.

Romanos 10:9-10 dice que: “Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Si has orado para aceptar al Señor por primera vez en tu vida, y quisieras confesar “con tu boca”, nos gustaría mucho oír esto de ti. Por favor, toma un momento y envíanos un correo electrónico.

Santiago 5:16 dice, “Confesáos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.” Si has orado para hacer a Jesús Dios de tu vida, y te gustaría confesar cualquier falta o pecado que te ha mantenido lejos de una comunión más profunda con el Señor, envíanos un correo electrónico.
office@ayudamatrimonial.com




1. Que el matrimonio es una sagrada unión que representa el matrimonio de la novia (la iglesia) al novio (Cristo) (Efesios 5:32).

2. Que es el deseo del corazón de Dios reconciliar a todos los matrimonios, “que ninguno perezca” (2Pedro 3:9).

3. Que Dios es capaz de restaurar un matrimonio a través de la obediencia de sólo un cónyuge, colocado en la brecha, levantando manos santas (Ezequiel 22:30).

4. Que el adulterio requiere perdón en vez de divorcio (Juan 8:11).

5. Que la mayor preocupación de la persona que desea tener su matrimonio restaurado debe ser reconciliarse con Dios, alegrándose con el Señor y no apresurando a su cónyuge que se ha alejado (Apocalipsis 2:4 y Salmos 37:4).

6. Que este ministerio no fue formado para condenar aquellos que han rehusado reconciliar su matrimonio con su esposo o esposa, ni para condenar aquellos que se vuelven a casar o están casados nuevamente (Juan 3:17).

7. Que es nuestro llamado de alentar, enseñar, llorar juntos, alzar y ministrar a mujeres que fueron llamadas para restaurar su matrimonio
(Isaías 61:1-4).

8. Que a través de un “espíritu rebelde” hacia CUALQUIER autoridad, el matrimonio no será restaurado. Por otro lado, el espíritu obediente bajo TODA autoridad significará victoria cierta (Romanos 13:1-5 y 1 Samuel 15:22).

9. Que el Señor estableció fronteras distintas de sabiduría e influencia en nuestro ministerio. De esta forma, para nosotros, aconsejar fuera de estas fronteras resulta en error (Mateo 5:19). Estas fronteras son:

• Debe estar buscando al Señor personalmente por la convicción al respeto de su matrimonio (Proverbios 8:17).

• Que la mujer en necesidad debe procurarnos; nosotros no entraremos en contacto con la persona que alguien más nos recomienda contactar (Santiago 5:14).

10. Que una mujer que se encuentra en su segundo o subsiguiente matrimonio debe buscar a Dios por SU dirección sobre cualquier decisión de restaurar su primer matrimonio o continuar buscando restauración de su matrimonio actual (Isaías 30:1).