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Sexu aniztasuna



Zer da sexu aniztasuna?


MIKEL MISSÉ

Extracto de "Transexualidades, otras miradas posibles"


  “Desde 1980, la transexualidad está catalogada como un trastorno mental en el Diagnostic Statistics Manual of Mental Disorders (DSM), el manual de referencia a nivel internacional de enfermedades mentales, publicado por la American Psychiatric Association (APA).

En septiembre del 2011, el Parlamento Europeo aprueba una resolución en la que insta a la Organización Mundial de la Salud a dejar de considerar a las personas trans como personas con un trastorno mental.

Una de las principales críticas que ha recibido este modelo médico es que la patologización de la transexualidad fomenta el estigma hacia estas personas y atenta contra los derechos fundamentales del individuo (el derecho a la libre expresión de género, principalmente).”

   

“Hablemos ahora del lugar que ocupa la expresión de la masculinidad y de la feminidad en el tratamiento médico de los transexuales. El protocolo de tratamiento de la transexualidad es un operativo encargado de comprobar y validar el género de la persona. La función de los psiquiatras y psicólogos es la de decidir si aquella persona es realmente un hombre o una mujer, pero sobre todo si puede vivir como un hombre o una mujer. Y os preguntaréis: ¿cómo se evalúa el género de alguien? ¡Buena pregunta! Para hacerlo, se realizan test, visitas semanales, terapias de grupo, visitas con familiares, parejas, hijos. Y, al final, cuando el médico está realmente convencido de que somos hombres o mujeres, solo entonces, se realiza el diagnóstico de trastorno de la identidad de género. Hay personas que lo consiguen en dos meses, otras lo consiguen en dos años y otras que no lo consiguen nunca. En definitiva, es como si los médicos se convirtiesen en una especie de SGAE del género, protegiendo y asegurándose de que aquello masculino se mantiene masculino y de que aquello femenino se mantiene femenino, y de que todo aquel que quiere transitar de un lugar a otro tiene que demostrar unas determinadas características.”

 “A menudo, la gente critica que las mujeres transexuales sean hiperfemeninas y que los hombres transexuales se muestren hipermasculinos. Me pregunto cómo se supone que deberían ser teniendo en cuenta lo que el sistema médico y legal de nuestro país les exige para ser reconocidxs como hombres o mujeres. Estas personas sienten su identidad de género cuestionada durante todas las horas del día. Constantemente se les recuerda que son una ficción, una mala copia del género en el que viven.”

 “Los estereotipos de género no están superados; de hecho, buena parte de la sociedad entiende que las diferencias de género son biológicas y que las identidades de género fuera de este marco son absolutamente anti naturales.”

 “Actualmente, las principales campañas de prevención de violencia de género sostienen que hay que romper con los modelos de masculinidad y feminidad clásicos porque son los que alimentan la desigualdad y la violencia. Pero, al mismo tiempo, a la gente trans se la estimula para que reproduzca los modelos de género tradicionales. Todo el discurso sobre la liberación de la mujer, las nuevas masculinidades, la igualdad o la importancia de los referentes positivos desaparece en los tratamientos de las personas trans.”

  “En nuestra sociedad, se saben muy pocas cosas sobre la transexualidad, pero hay una que todo el mundo conoce y es que se trata de personas que quieren operarse para cambiar de sexo. Es casi el leitmotiv de la transexualidad. En el imaginario colectivo, muy influenciado por los discursos científicos, está completamente vinculada a la cirugía. Esta idea tiene un peso muy importante en las personas trans. De hecho, podríamos afirmar que es un estereotipo en el sentido de que, aunque hay una parte de la población trans que siente rechazo hacia su propio cuerpo y se opera, también hay quien a pesar de sentir un rechazo hacia su cuerpo decide no operarse o incluso hay quien no siente ese rechazo. La vivencia del propio cuerpo en las personas trans está llena de matices.”

 “La existencia de personas trans en nuestro entorno nos recuerda constantemente que vivimos en este sistema dicotómico con dos únicas identidades de género consideradas válidas y legítimas: hombre y mujer. La pregunta que podríamos hacernos es si, el día en que ser hombre o mujer no tenga ninguna implicación diferente, las personas trans dejaremos de existir. El tránsito de un género al otro se hace porque hay grandísimas diferencias entre uno y otro. ¿Sin diferencias, habría necesidad de tránsito?”

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