Excursión por los enclaves naturales e históricos de Vicálvaro

Desde distintos colectivos conservacionistas y vecinales se plantea la necesidad de la modificación del Plan de Ordenación Urbana de Madrid, en la línea de un urbanismo social y medioambientalmente sostenible. Vicálvaro y Villa de Vallecas cuentan con una serie de enclaves que tienen la consideración de urbanizables o bien han sido destinados a su transformación en parques urbanos, que merecen ser preservados por los valores ambientales que encierran o por contar con yacimientos arqueológicos de importancia internacional. Hablamos del Cerro Almodovar, la Necrópolis Visigoda del PAU de Los Berrocales o los retamares y montes ubicados en el PAU de los Cerros. Espacios sometidos al abandono y la degradación para los que reivindicamos su protección y recuperación.
Un autocar sufragado por los vocales de Ahora Madrid ha sido puesto a nuestra disposición para esta noble causa.
Son las 10 de la mañana en las inmediaciones del polideportivo de Santa Eugenia, llueve y llueve, y a pesar de que llueve, un grupo de 60 personas se han reunido para dar comienzo a esta andadura en la que entre todos descubriremos la enorme riqueza que atesoran nuestros distritos, desconocida para gran parte de nuestros vecinos.


Armados con paraguas, capas de agua y buenas intenciones, dirigimos nuestros pasos hacia el Cerro Almodóvar, la primera parada de nuestro recorrido. En cuanto salimos del asfalto intuimos que la labor de dar a conocer y de reivindicar la protección de este Cerro, en un día como hoy, no va a ser tarea fácil. Resbalones, zancos de barro, varillas de paraguas amenazando ojos, etc. Rodeamos el polideportivo por el sur, giramos al norte hacia el cerro y a la más mínima inclinación del terreno, la comitiva se asemeja a un circo de payasos hartos de vino, resbalones, caídas, etc. A pesar de todo, tiene su encanto esta inusual estampa.
No estamos todos, ha faltado Simón, conocido como la Bicha de Vallecas; el Andarríos de GRAMA nos ha dejado un vacío insondable con su ausencia; Nines está, pero como ausente; el Truchas de El Soto, ¿para qué va a venir por estos cerros?; también echamos en falta la asistencia de algún concejal del equipo de gobierno interesado en los valores naturales del municipio. Pase por esta vez y sirva el tiempo como pretexto.
Después de un esfuerzo titánico, conseguimos avanzar unos metros hacia el cerro, volvemos a parar, comprobamos que estamos todos enteros y Pablo nos dedica unas palabras que no voy a repetir porque no las recuerdo, en ese momento estaba haciendo una evaluación de las bajas.


Quien sí ha venido es Rubén de Pablo, el de ARBA. En estos momentos se encuentra en fase eufórica y no hay quien lo pare. Se ha empollado todo lo empollable sobre los sitios que vamos a visitar y nos ametralla con una interminable retahíla de enseñanzas. Geología, edafología, botánica, climatología, historia, etc, no encierran ningún misterio para Rubén. Javier Grijalvo, el del libro de la Flora de Madrid, está como acojonado y no es capaz de añadir nada a tan exhaustivas explicaciones. Pilar, la geóloga, en estos momento piensa en dedicarse a la cría de caracoles, abrumada por la sapiencia de nuestro incansable arbero. El inombrable tampoco dice nada a pesar de llevar décadas estudiando la flora de estos lares. Rodrigo, perplejo, trata de pasar desapercibido.
En definitiva, sacamos en conclusión que en este cerrucho en tierra nadie hay más de 400 especies distintas de flora, alguna de ellas con una sola cita en la Comunidad de Madrid, la de este cerro. También sabemos de alguna construcción de la Guerra Civil en lamentable estado de conservación, de la sepiolita, de que generalmente se anteponen los intereses privados a los de la ciudadanía, de algunos de nuestros vecinos desaprensivos que con sus motos, quads, incluso bicis, se están cargando el suelo de este museo natural con las rodadas de sus vehículos; y de muchas más cosas que no voy a enumerar aquí para no aburriros.
Saturados con toda la información aportada por tan cultivado guía y en vista de que Meteoro no está por la labor, decidimos en asamblea pasada por agua, no subir al cerro. Además, para qué subir, si con las explicaciones de Rubén es como si ya hubiésemos estado allí cientos de veces.


Desandamos lo andado con el enorme peso del conocimiento adquirido y la responsabilidad y compromiso en la protección del Cerro. Nos despedimos con los ojos empañados por las lágrimas (otros con la gafas), quizá lluvia; sabiendo que este momento no se va a repetir nunca. Tomamos el autocar y nos dirigimos a la segunda parada en esta memorable jornada.


El Enterramiento Visigodo de Vicálvaro es nuestra segunda parada. Parece que Meteoro, buen amigo de los visigodos, nos da un respiro. Rubén, otra vez incansable, nos habla de los pobladores de este enclave, de sus vidas, del silex y la industria lítica, de los viñedos que aquí hubo, de los hermosos pastizales que pisamos, del montón de historia que de ejecutarse el Plan de Ordenación Urbana como está concebido se perderá para siempre en perjuicio de todos y beneficio de unos pocos.


Estamos anonadados ante tanto desmán, pero esto no nos impide disfrutar del momento. Se siente la historia en el aire y en la tierra. Es ahora cuando Rubén dedica un emotivo responso a nuestros antepasados que allí fueron enterrados.


Decidimos entre todos dejar unos momentos para recorrer esta tierra y reflexionar sobre nuestro pasado y nuestro futuro. Comienza a llover de nuevo cuando nos alertan de un importante hallazgo arqueológico. Hemos encontrado un visigodo enterrado en muy buen estado de conservación, las malas leguas dicen que seguramente es debido la gran cantidad de vino de esta tierra que ingirió a lo largo de su vida. Curiosamente en lugar de espada, fue enterrado junto a un paraguas y además no tuvieron la decencia de hacerlo con el calzado limpio de barro.


La lluvia arrecia y aún nos queda la tercera y última parada de nuestra ruta, la joya natural del municipio de Madrid, Casa Montero y Cerro de la Herradura. El autocar enfila la M-45 a lo largo de unos kilómetros y nos lleva hasta una rotonda muy cerca de la confluencia del Río Jarama con el Henares. Tras una corta pero empinada cuesta avistamos un retamar. Nuevamente Rubén, siempre Rubén, nos habla de calizas, dolomías, silex, magnesio, calcio, yesos sacaroideos, yesos masivos, margas, arcillas grises, arcillas rojas, pastoreo, coscojares, encinares, lavateras, escarabajos avispa, cardenchas, espantalobos y hasta de la madre que lo parió. A medida que ha pasado el tiempo se ha venido arriba, imparable; la angustia asoma a los ojos de muchos de los asistentes, incapaces de procesar tal volumen de información. 


La situación se tensa y en ese momento sugiero al respetable acercarnos al Jarama a ver los encinares y coscojares, los únicos en el municipio de Madrid.
Recorremos unos cientos de metros, atravesamos la M-45 y podemos disfrutar de la vista, algo empañada por el agua.


Se acerca la hora de dar por finalizada nuestra aventura. Con el corazón destrozado y en silencio vamos hasta el autobús con la promesa de repetir el recorrido por Casa Montero otro día menos húmedo.

Resumiendo, ¿qué pretendemos los grupos conservacionistas?
La protección del Cerro Almodóvar con la creación de una microreserva. La ampliación del Parque Regional del Sureste hacia el norte con Casa Montero y su entorno. Un corredor ecológico entre estos 2 enclaves, pasando por el Enterramiento Visigodo y conectando los distritos de Vallecas y Vicálvaro con todos ellos. Para conseguirlo es necesaria la implicación de los colectivos vecinales y para ello es fundamental que se conozca el enorme patrimonio histórico y natural de nuestros distritos antes que desaparezca enterrado por intereses especulativos.
Y si no es mucho pedir, que le pongan un cristal encima al visigodo del paraguas para que no se moje ni lo pisoteén los visitantes.

A continuación os dejo el cartel de la convocatoria y toda la documentación acumulada por Rubén:


Hay una serie de formaciones vegetales y de especies que consideramos son dignas de protección. En dicho trabajo hicimos un pequeño catálogo y es esta parte la que incluimos ahora. Todo ello para que la zona vuelva a ser considerada Suelo No Urbanizable de Especial Protección y sea incorporado al Parque Regional del Sureste de Madrid.

La zona de estudio se sitúa al este del distrito de Vicálvaro y al este del PAU de los Cerros, lindando con Rivas Vaciamadrid al este y sur y con San Fernando y Coslada al norte.


En la zona hay varios sectores. Desde un punto de vista florístico la zona mejor preservada es la situada dentro del perímetro señalado en negro. En la zona norte se ubicaba la casa del Montero, frente al palacio del Negralejo, ya en Rivas. En el centro el vallejo del Arroyo del Batán, donde se ubica el coscojar-encinar. Al sur de est,e los cerros yesíferos que van descendiendo hacia el corte de la radial 3. Al sur de la misma las vertientes conocidas como “Los Ladrones” otro enclave de gran importancia florística. Al oeste del corte formado por la M50 hay, sobre todo, una planicie cubierta de retamares tras el abandono de la actividad agrícola, una zona susceptible de ser reforestada, con suelos profundos y arcillosos aptos para albergar monte de encina y un denso dosel forestal, caso de acometerse su regeneración.

Hábitats presentes en los terrenos del PAU de los Cerros.

Coscojar-encinar y retamares.

Los hábitats presentes en la zona son etapas regresivas del encinar manchego, en concreto coscojares con Rhamnus lycioides (asociación Rhamno lycioides-Cocciferetum) de la subasociación termófila Ephedretosum Fragilis (que se detecta por la presencia de Ephedra fragilis presente en el área) acompañados encinas, junto con retamares (Alianza Retamion Sphareocarpaeae) que señalan la facilidad con la que podría restaurarse el encinar manchego, del que constituyen una de sus etapas regresivas más evolucionadas. En las vertientes sur de los cerros yesíferos aparece, bastante desdibujado el espartal, junto con varios tipos de matorrales como los sisallares y las estepas salinas de limonio.

Podemos afirmar que los restos de encinar coscojar del arroyo del Batán y de Casa Montero son los últimos retazos de encinar manchego de todo el municipio de Madrid, puesto que la casa de campo y el pardo son de un tipo bien diferente, acidófilo y sobre arenas en lugar de basófilo, aunque la presencia de sílex y niveles de arcillas marrones matice esta afirmación. Hasta los límites de Getafe con Rivas y San Martín de la Vega, en la Marañosa no vuelve a aparecer esta formación vegetal, prácticamente destruida en su totalidad en los últimos siglos. En la edad media justo tras ser arrebatados a los musulmanes serían el borde oriental de la dehesa de Vallecas que alcanzaba hasta el manzanares al oeste del actual PAU de Valdecarros.

El encinar coscojar de la ladera norte del arroyo del Batán se encuentra en pleno proceso de recuperación y expansión. En él aparecen la encina y el almendro, con abundantes ejemplares jóvenes de ambos, junto con la coscoja. A estos hay que añadir el espino negro (Rhamnus lycioides) que crece sobre todo cuando la roca madre subyacente bajo las arcillas es el yeso, mientras que a medida que subimos por los cerros, donde la roca madre es la dolomía y el sílex, sobre las arcillas verdes y marrones crece su pariente, el espino Rhamnus oleoides, que solo se diferencia por la ausencia de pelosidad en las hojas. Junto a este abundan en los terrenos mas arcillosos, por su elevada capacidad de retención de humedad el majuelo (Crataegus monogyna) y el jazmín silvestre o jazminorro (jasminum fruticans), de bella floración amarilla, junto con rosales (Rosa micrantha y Rosa agrestis). En estos bosques y matorrales en laderas norte y noreste tuvieron que aparecer sin duda los quejigos (Quercus faginea) como denota la presencia de jazmín, rosal y majuelo, y del que las manifestaciones más próximas se encuentran en Camporreal y Arganda.

Junto a estos, en las partes mas secas, sabina albar (Juniperus thurifera) y enebros (Juniperus oxycedrus y Juniperus phoenicea) especies de las que existen poblaciones testigo mas al sur, en Morata de Tajuña y otros lugares del sureste de Madrid, y ejemplares testigo (de sabina) en Rivas, Valdemoro, y más lugares.

La directiva de hábitats de la Unión Europea señala los hábitats merecedores de protección por su rareza o valor ambiental y será la referencia legal que usaremos a partir de aquí para pedir o señalar el deber de proteger las formaciones vegetales del entorno de La herradura-Casa Montero.

Los coscojares presentes en la zona entran (según las guías del Ministerio de Medio Ambiente) dentro del hábitat 5210 Matorrales arborescentes de Juniperus spp. pese a que actualmente no hay ninguna de las 3 especies de Juniperus potenciales de la zona. Estos coscojares entran en la definición de la directiva de hábitat ya que son “Matorrales perennes esclerófilos mediterráneos y sub­mediterráneos con enebros y sabinas arborescentes”, aun cuando, por extinción local no cuenten con dichas sabinas sino con las especies que las acompañan (espinos y coscojas).

Dentro de los mismos es interesante la presencia de algunos taxones que han pasado desapercibidos hasta ahora de gran interés corológico como son:

  • Rochelia disperma: boraginácea anual que crece solo en el seno de los coscojares, protegido por la sombra de las coscojas y encinas. Es un endemismo poco abundante de la zona centro y sur peninsular.

  • Tulipa sylvestris: el bello tulipán silvestre, presente en la umbría, especie nuevamente de la que se conocen pocas citas en el sureste madrileño, con algunas poblaciones localizadas en el Parque del Sureste y ninguna otra conocida en el entorno de la capital madrileña y zona centro de la provincia de Madrid.

  • Ornithogalum baeticum Boiss.: liliácea de la que no existen citas publicadas en la Comunidad de Madrid, aunque si conocemos de su presencia también en una única población dentro del Parque del sureste.

Los retamares de Retama sphaerocarpa situados sobre arcillas marrones y grises de los terrenos llanos situados por encima del nivel de los yesos masivos grises, se corresponden con el hábitat 5330 Matorrales termomediterráneos y pre-estépicos , y no carecen de valor ecológico, aunque este es desigual. Cuando se trata del fruto de la reciente colonización de la retama de antiguos terrenos de labor abandonados, su composición florística es más pobre, destacando como especies interesantes la labiada Phomis herba-venti. Sin embargo, cuando se corresponden con matorrales sobre antiguos pastizales, es decir terrenos que no fueron roturados para su cultivo como sucede con el sector situado al sur de la Radial 3 y de la carretera que une Madrid con Mejorada (cerro de Los Ladrones) y pertenecen a la Asociación: Genisto scorpii-Retametum sphaerocarpae Rivas-Martínez ex V. Fuen­te 1986. Estos retamares-aulagares presentan un elevado grado de evolución hacia el encinar manchego.  

 Dada su orientación (N-NE) y a la profundidad y fertilidad de los suelos, pese a estar ausente la encina y la coscoja, en lugar de esta última hay abundancia de majuelos (Crataegus monogyna Jacq.) y rosales silvestres (Rosa sp.) lo que denota la posibilidad de que pertenezcan al dominio, no ya del encinar manchego, sino del quejigar, como ya indicamos para sectores de la umbría del arroyo del Batán. En este sector tenemos catalogadas unas 290 especies, algunas de notable escasez en la comunidad de Madrid o en el área sureste de la misma.

Formaciones gypsófilas, o matorrales sobre yesos.


Estos son unos matorrales que no cabe ninguna duda, están considerados como hábitat prioritario y se considera que sus manifestaciones deben ser suficientemente protegidas.

En primer lugar contamos con el hábitat 1520 Vegetación gipsícola mediterránea (Gypsophiletalia). Las laderas yesíferas orientadas al Valle del Jarama se ajustan a la definición de los manuales de interpretación de dicha directiva:

Matorrales abiertos desarrollados sobre suelos ricos en yesos de la Península Ibérica y caracte­rizados por la presencia de numerosas plantas especialistas (gipsófitos). Las especies caracte­rísticas corresponden a las propias de Lepidion subulati, Gypsophilion hispanicae y Thymo-Teucrion verticillati.

De dichas especies, hemos encontrado las siguientes, suficiente como para justificar que los matorrales presentes son formaciones gipsícolas:

Gysophila struthium, habitual y exclusiva de dicho hábitat.

Lepidium subulatum, habitual y exclusiva.

Launaea fragilis, habitual y diagnóstica.

Helianthemum squamatum, habitual.

Herniaria fruticosa, habitual.

Koeleria vallesiana castellana, habitual, diagnóstica y exclusiva.

Linum suffruticosum, loeflingii habitual, diagnóstica y exclusiva.

A esto debemos añadir, también sobre yesos, la presencia en algunos puntos de un hábitat de extraordinaria importancia y francamente amenazado como es el hábitat prioritario 1510 Estepas salinas mediterráneas (Limonietalia) consistente en asociaciones ricas en hierbas perennes arrosetadas del género Limonium spp. o albardinales (Lygeum spartum), que ocupan suelos temporalmente saturados (aunque no inundados) por aguas salinas y sujetos a una intensa se­quía por estiaje, por lo que forman eflorescencias o cos­tras superficiales de sal. En concreto las evidencias que hemos encontrado de este hábitat son formaciones abiertas de albardín (Lygeum spartum) también de Limonium dichotomum, en la base de los cerros yesíferos, fuera de los fondos de valle más húmedos ocupados por praderas juncales.

Cercano y mezclado con estas dos formaciones anteriores se encuentra el hábitat incluido en la directiva de hábitats 1430 Matorrales halonitrófilos (Pegano-Salsoletea), que aparece al pie de los cerros yesíferos, en bordes de caminos y otros terrenos ruderalizados por el pastoreo y la actividad humana que es denunciado por la presencia del arbusto Salsola vermiculada, habitual diagnóstica y exclusiva de este hábitat.

Pastizales:

Estas especies se encuentran dentro de los amplios espacios entre las coscojas constituyendo parte de los pastizales efímeros del Thero-brachypodietea. Estos pastizales pertenecen al también hábitat prioritario 6220. Este hábitat está constituido por prados o pastizales vivaces, también anuales, dominados por gramíneas y ricos en terófitos (hierbas anuales, como es el caso de Rochelia disperma) con óptimo en los pisos supra y mesomediterráneo bajo ombroclima seco o semiárido. Son herbazales instalados sobre sustratos de naturaleza preferentemente calcárea, aunque también silícea, y sobre suelos en general poco desarrollados o que fueron objeto de algún tipo de perturbación (en nuestro caso, pastoreo).

Estos pastizales, aparte de encontrarse dentro del coscojar, se pueden hallar dentro de los jabunales (formaciones de matorral gipsícola presentes en el cerro, hábitat prioritario 1520), en los tomillares gipsícolas (con Lepidium subulatum y Launea fragilis, presentes también en los cerros y también clasificados como el hábitat prioritario 1520) y en los espartales (presentes en la Herradura y que no son considerados como tales dentro de la directiva de hábitats, pero que albergan en sus claros un hábitat prioritario como es el 6220).

Dentro de los Cerros, en el sector de Los Ladrones (el situado al sur de la R-3) podemos encontrar un pastizal vivaz de cervero (Brachypodium retusum), único en el municipio de Madrid, donde no hay más manifestaciones de esta especie y que pertenecería a la alianza Thero-Brachypodion retusii (cerverales) y la asociación Phlomido lychnitidis-Brachypodion retusii. Este cerveral, de gran valor florístico es también un hábitat prioritario protegido por la directiva de hábitats. Este pastizal pertenece al hábitat prioritario 6220.

Los pastizales anuales situados en las zonas arcillosas y calizas básicas pertenecerían a la alianza Brachypodion distachyae (calcófilas) y se encuentran por buena parte de las zonas más altas del cerro de la herradura. Nuevamente estamos ante el hábitat prioritario 6220. En la Herradura este hábitat alberga especies de gran interés, como son:

  • Reichardia intermedia (Sch. Bip.) Samp.: es una especie termófila, que es abundante y frecuente en todo el arco mediterráneo, Extremadura y Andalucía, pero que en la zona centro peninsular, por su continentalidad es muy escasa. En Madrid solo se encuentra publicada su presencia en el municipio de Torrelaguna, aunque también conocemos de la misma en el Parque regional del Sureste, en Rivas-Vaciamadrid. Aparece abundante en los pastizales de hierbas anuales de las cumbres de los cerros.

  • Minuartia hamata (Hausskn. & Bornm.) Mattf: especie cuyas poblaciones se encuentran dentro de la provincia de Madrid en torno a la capital, habiendo desaparecido por urbanización del territorio la mayoría de ellas.

En los claros del matorral gipsícola aparecen los pastos anuales de la alianza Sedo-Ctenopsion completando así la amplia gama de ecosistemas presentes en la zona del hábitat prioritario 6220.

En las vaguadas y cercanía de arroyos permanentes o temporales del enclave encontramos otro hábitat de la directiva, el 6420 Comunidades herbáceas higrófilas mediterráneas. Las comunidades incluidas en el tipo de hábitat 6420 son juncales y comunidades de grandes hier­bas de carácter mediterráneo asentadas sobre sustra­tos con hidromorfía temporal, con salinidad nula o escasa, pero que sufren sequía estival.

Sobre las especies presentes y su importancia

Ya hemos señalado algunas especies de importancia presentes en el Cerro de la Herradura - Casa Montero-Los Ladrones. A continuación y sin entrar en el hábitat correspondiente dentro de la directiva, que sirve como indicación de las necesidades de protección del hábitat, pero no señala los elementos específicos merecedores de protección individual, vamos a indicar una serie de especies vegetales y animales que tienen su hábitat en estos lugares y que o bien están protegidas o bien, dada su escasez o singularidad merecen que sus poblaciones sean respetadas y preservadas.

Especies vegetales:

  • Geropogon hybridus (L.) Sch. Bip. in Webb & Berthel. : taxón termófilo que se distribuye por el valle del Guadalquivir, y que llega puntualmente al centro de España en municipios en torno a la capital del que solo hay otras cuatro poblaciones conocidas, una de ellas, la mayor en el municipio de Coslada, destruida por la roturación intencionada del pastizal del CTC y otra en el parque del humedal. Las restantes 2 poblaciones se ubican una en el Cerro Almodovar, en su cara sur, muy reducida y la otra en el propio cerro de la Herradura, en el vallejo situado al sur de Casa Montero. El número de ejemplares de todas ellas es muy reducido, con lo que se puede considerar una especie en claro peligro de extinción en Madrid.

  • Klasea flavescens (L.) Holub: taxón vinculado a las arcillas o margas grises con contenido en yeso, también de distribución muy restringida y poblaciones muy reducidas, que actualmente crece en Coslada (en los terrenos antes mencionados), San Fernando de Henares, Rivas-Vaciamadrid y Madrid, en este último municipio con absolutamente todas sus poblaciones amenazadas por los cambios de usos del suelo y la urbanización de sus terrenos.

  • Colchicum tryphillum Kunze: hierba vinculada al pastoreo, cuyas poblaciones son muy escasas, aisladas y la mayoría de las cuales han desaparecido por el urbanismo, como así ha pasado con las ubicadas al sur , en Rivas-Vaciamadrid.

  • Anemone palmata L.: hierba propia de encinares y alcornocales, en situaciones mas bien húmedas, constituye una población relíctica, junto con otras 3 presentes justo al sur dentro del municipio de Rivas-Vaciamadrid, protegidas por el Parque Regional del sureste, en el sector al norte del cerro del Telégrafo y que ecológicamente constituye una unidad con el sector de Los Ladrones y el Cerro de la Herradura.

  • Linum austriacum ssp collinum (Boiss.) Nyman: planta con muy pocas citas a nivel nacional y también a nivel de la comunidad de Madrid.

  • Cirsium pyrenaicum (Jacq.) All. , cardo abundante en la sierra de Madrid y escaso en el sur de la misma. Esta sería una de las localidades más al sur para la especie.

  • Onobrychis matritensis Boiss. & Reut. . Endemismo de la zona centro peninsular, vinculada a las arcillas y margas grises con yesos. Presente también en Casa Montero.

    • Plantago maritima ssp serpentina (All.) Arcang.: hierba de zonas húmedas y suelos arcillosos salobres litorales y del interior peninsular, que aparece en los afloramientos de aguas salobres de la zonas bajas.

    • Lavatera triloba L.: malva perenne arbustiva vinculada al escarabajo avispa (Plagionotus marcae) recientemente descubierto, endemismos ambos del centro peninsular de notable interés ecológico y científico, presente también en vaguadas y base de cerros del norte de la Herradura (casa Montero), así como en los campos de la altiplanicie superior.

    • Picris hispánica (Willd.) P.D. Sell: Endemismo de la zona este peninsular, compuesta propia de las margas calizas del sureste de Madrid, que alcanza en La Herradura su límite norte de distribución provincial y la localidad más interior de la península ibérica.

    Alyssum fastigiatum Heiwood. Especie recientemente separada de Alyssum montanum L. Propia de pastos secos de alta montaña y de parameras, aparece, vinculado al antiguo pastoreo y disperso a través de toda la red de cañadas. Es de notar que la Cañada Real pudo hacer llegar esta especie hasta los tomillares de la zona, de hecho donde es más abundante es en la cercanía de esta, siendo un taxón de notabilísimo interés en la zona.

    • Tulipa sylvestris subsp. australis (Link) Pamp. Con dos poblaciones en la zona, en la umbría del arroyo del batán y en las laderas al noreste de Casa Montero, con muchos individuos. Es el tulipán silvestre, una rareza presente en la sierra y en algunos puntos del parque del sureste de Madrid, sobre todo en el Piul de Rivas.

    Especies animales:

    En el curso de las prospecciones florísticas realizadas en el Cerro de la Herradura hemos podido localizar reiteradas veces varias especies protegidas en el ámbito de la Comunidad de Madrid, que utilizan sus hábitats para su alimentación, desconociendo si también crían aquí.

    • Águila culebrera: Especie de Interés Especial dentro del Catálogo de Especies Amenazadas de la Comunidad de Madrid. Amenazada por la caza ilegal y por la pérdida de hábitat. El ajardinamiento de la zona de la herradura, la presencia de viales, caminos y demás infraestructura con la finalidad de atraer visitantes al entorno, junto con la pérdida y alteración del hábitat que por sí mismos suponen como cazadero.

    • Alcaudón real: de Interés Especial.

    • Búho Real: clasificada como Vulnerable.

    • Chova piquirroja: De interés especial. Es una especie cuyos efectivos poblacionales dentro del cercano Parque del Sureste se han derrumbado en los últimos años.


      Un trabajo realizado por expertos habría detectado sin duda estas especies y seguramente otras que no hemos llegado a ver. El enclave merece que se estudie su fauna y también su entomofauna, que en el cercano Parque Regional del Sureste en hábitats similares cuenta con especies extraordinarias.
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