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El Jueves Santo de García Márquez

posted Apr 22, 2014, 11:59 PM by Hada Verde   [ updated Apr 23, 2014, 1:27 PM ]
-Si es necesario que yo me muera para que se queden aquí, me muero…
Úrsula Inguarán. Cien Años de Soledad.


"Gabriel García Márquez escribió su última historia (breve, pero mágica e impactante) al morir en Jueves Santo como la abuela Úrsula Inguarán, protagonista omnipresente de Cien años de soledad", dice Silvia Meave, autora del catálogo exclusivo de Absintha Publishing Co., para enfatizar el acento que el Premio Nobel de Literatura 1982 dio incluso en su último respiro, a la corriente literaria del Realismo Mágico Latinoamericano del cual fue -sin lugar a dudas- su máximo representante.

"No podía ser de otro modo -comenta Meave- porque García Márquez sabía manejar la magia del lenguaje y de sus símbolos. Yo supongo que la coincidencia entre la muerte de Úrsula Inguarán y la del propio Gabo en Jueves Santo pudo ser una sincronicidad a nivel inconsciente del escritor, que en su novela asoció con la trascendencia."

Y prosigue: "Por un lado, es en esa fecha cíclica de la tradición católica que se define el destino de Jesucristo: Es la noche de la última cena y es cuando Jesús conoce al discípulo o seguidor que lo traiciona, pero lo señala para hacerlo eterno. Por otro lado, Úrsula Inguarán, antes de morir en Jueves Santo, cita por lo menos en dos ocasiones la necesidad de la muerte como una reafirmación de la eternidad, la inmanencia y el sedentarismo. Así que Gabriel García Márquez tenía que morir en Jueves Santo para convertirse en dios de su propio cielo, hacerse eterno y quedarse en su tierra, su Macondo, que es el corazón de sus lectores. Él no tenía una residencia fija en la vida real y la muerte, como sucedió en Cien Años de Soledad, era la razón perfecta para quedarse en Macondo."

Silvia Meave comenta que bien podría hacerse un ensayo extenso sobre el Jueves Santo de García Márquez que lo convirtió en un mago consumado de la literatura latinoamericana: "La genialidad de Gabriel García Márquez radica en esa capacidad suya de convencer al lector de que la magia subyace en cada detalle de la realidad, que esa magia puede existir más allá de los relatos que él escribió y que llevó a su punto más alto el día de su muerte".

Se le pregunta a Meave si hay alguna influencia del trabajo literario de García Márquez en su aún incipiente obra literaria y afirma: "Yo aprendí a ser periodista con la obra de Gabriel García Márquez, gracias a un poeta y periodista, también del sur: el boliviano Jorge Calvimontes, que por cierto, falleció también hace unos meses."

Y luego explica: "Aprendí a escribir notas y crónicas periodísticas, además de hacer entrevistas imaginarias a Santiago Nasar y otros de sus personajes literarios, como ejercicio de calentamiento para posteriormente debutar como reportera de verdad. Estando en la universidad me sabía casi de memoria la Crónica de una muerte anunciada y El relato de un náufrago. Aprendí de él que el periodismo puede tener una riqueza extraordinaria de lenguaje y descripciones, y ser un prisma del acontecer diario, algo que lamentablemente se ha perdido por la búsqueda de la inmediatez de la noticia a medio contar. Empero, no sigo el estilo de García Márquez en mis exploraciones literarias, aunque sí busco desvanecer los límites entre lo real y lo fantástico en la narración, como todos los escritores del Realismo Mágico Latinoamericano."

A juicio de Silvia Meave, son Laura Esquivel e Isabel Allende las escritoras que más se han esforzado en imitar el estilo de García Márquez; pero ella -dice- no tiene ningún proyecto que se inscriba en ese estilo. "Amo la obra de García Márquez; pero soy de otra generación y creo que debo contar las fantasías de mi propia generación, de mi propio entorno transnacional", señala.

Absintha Publishing Co. presentará en breve la segunda edición de la novela de Silvia Meave intitulada Storyboard para una canción, y ya firmó un compromiso con la escritora para publicar otras tres obras en los próximos tres años.

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