"Hanas ibn cAbd Allah as-Sancáni construyó la mezquita de la ciudad y levantó su mihrab. Cuando se hizo una ampliación de la mezquita-aljama, fue demolido el muro meridional, respetando el mihrab. Excavaron por debajo de él y lo levantaron sobre dos grandes vigas de madera bajo las cuales colocaron unas columnas tumbadas con el fin de trasladarlo de sitio. Tiraron luego de las dos vigas por medio de cables pero el mismo día en que se hizo comenzó a grietarse el mihrab. Al día siguiente lo aseguraron con cables y volvieron a correrlo hasta el lugar en que hoy sigue emplazado. Por encima de él y a sus lados construyeron el edificio que lo recubre".(Ahmad ibn cumar al cudri, 393/1003 - 478/1085). "En su mezquita hay un mihrab de un solo bloque de marmol blanco que no existe en la tierra otro como éste". (Az-Zuhri).
En el año 856, siendo príncipe o emir de Córdoba Muhammad I, el fundador de la ciudad de Madrid y constructor en Calatayud del más antiguo complejo militar conservado en Alandalús, se tiene constancia de una ampliación de la mezquita. El descubrimiento durante las recientes obras de restauración de la Seo de la huella de un alminar cerca del actual campanario permite corroborar la primera hipótesis sobre la planta de la primitiva mezquita que publiqué en TURIASO VII en 1987. Este alminar era de planta cuadrada y modestas dimensiones, en correspondencia con el tamaño de la mezquita y la ciudad en los primeros siglos de gobierno musulmán. Formalmente estaba enlazado con la arquitectura cordobesa de los Omeyas, sobresaliendo la ventana geminada del cuerpo superior, resuelta con arcos de herradura y decorada con yeserías. Los alminares de La Seo Pero Zaragoza, una de las ciudades más alejadas de la capital andalusí, y gobernada al principio por una dinastía indígena, los Banu-Qasi, y posteriormente por otras de origen yemení, los Tuyibíes y los Hudíes, intentaba, y muchas veces lo conseguía, zafarse del centralismo cordobés. Su magnífico emplazamiento en la frontera con la Europa cristiana, y en el centro de un amplio y fértil valle que recordaba paisajes de Oriente, permitió un extraordinario desarrollo comercial y demográfico, que se veía acompañado, como se ha dichos cuando se podía, de una autonomía política. Además, los habitantes de este territorio, denominado en árabe Zagr al-Andalus, o sea, Marca o Frontera de España, tomaron conciencia de su diferenciación del resto de andalusíes, hasta el punto, que cuando fueron expulsados en 1610 a Túnez y Argelia, seguían conservando la conciencia de su naturaleza nacional de zagríes (o tagarenos) o sea, aragoneses musulmanes.
La Seo. Fachada norte.Abajo, estado actual. Arriba, a la izquierda cerramiento conforme al conservado en el ángulo SE de la catedral; a la derecha la Parroquieta antes de las reformas del arzobispo Lope Fernández de Luna y el alminar nuevo Volviendo a la Seo zaragozana, la historiografía oficial siempre había considerado que tras la "Reconquista", se construyó una catedral románica sobre el solar de la mezquita. "Inexplicablemente", años después habría de ser demolida (como el resto de iglesias románicas del valle del Ebro, cosa que no ocurrió en el Viejo Aragón, donde casualmente si se conservan numerosísimos ejemplos del románico) para ser sustituida por una catedral gótica que finalmente fue ampliada a finales del s. XV y principios del s. XVI para adquirir su extraña fisonomía actual: la única catedral de Occidente, si exceptuamos la de Córdoba, con planta cuadrada en lugar de longitudinal. Y además, la única que tiene sus ábsides románicos orientados hacia el norte en lugar de hacia el este.
La Seo. ParroquietaPlanta y sección. En rojo ubicación de la tumba gótica y la proyección de las escaleras y corredores existentes entre los muros exterior e interior del edificio; obsérvese en la sección, como la tumba se introduce en la escalera que desciende a la cripta, por un lado, y está interceptada por las ventanas por otro. Alzado arco entrada a cripta Despiece de dovelas, según Jaime Carbonel Fotografías. Arriba. La cúpula de madera con mocárabes. Contiene bandas epigráficas coránicas. Centro. Los escudos del arzobispo fueron toscamente sobrepuestos sobre la cúpula. Abajo. Arco de entrada a la cripta. Aunque es ojival y aparentemente gótico, el despiece de las dovelas -enjarjadas- de los costados indica que es islámico • En el mismo siglo XIV, el arzobispo Lope Fernández de Luna manda construir la capilla de San Miguel que le habría de servir de enterramiento, y que es conocida popularmente con el nombre de Parroquieta. Interiormente, la capilla, que tiene acceso directo desde el exterior, consta de una cabecera cubierta por una cúpula de madera decorada con epigrafía cúfica árabe y mocárabes, y a un lado se emplaza la tumba gótica del obispo enmarcada por dos ventanas góticas. Bajo la tumba se sitúa una escalera que accede a una cripta. Esta escalera, está cubierta como es habitual en los edificios zagríes y mudéjares, con bóvedas enjarjadas de ladrillo, pero se ven interrumpidas por una bóveda vahída de piedra sobre la que apoya la sepultura gótica, lo que obliga a agacharse para poder franquearla. La nave de la capilla es de dos tramos y cubierta por bóvedas de crucería e iluminadas por sendas ventanas góticas correctamente emplazadas en los ejes de cada uno de los tramos. El cerramiento exterior está resuelto según la técnica oriental de ocultar elementos estructurales –justo lo contrario de la arquitectura gótica, que los resalta- mediante dos muros paralelos trabados mediante bóvedas enjarjadas de ladrillo que acompañan a escaleras y corredores. Uno de estos pasillos se interrumpe violentamente al llegar a una de estas ventanas góticas. Exteriormente, la Parroquieta destaca por una exquisita decoración geométrica que queda violentada por la existencia de las cuatro ventanas góticas. Además, como hemos visto, los corredores del muro exterior quedan interrumpidos en mayor o menor medida por los elementos incuestionables datables en el s. XIV: sepultura y ventanas. Por tanto, don Lope no pudo construir de nueva planta sino que recicló una construcción preexistente. Vista de Zaragoza en 1563 de Anton Van Der WyngaerdeArriba la vista definitiva en color, en la que no aparece el alminar nuevo octogonal. Abajo la vista previa a tinta negra, en la qué sí aparece el alminar octogonal o nuevo, sobre el que se puede leer S. Jaime, es decir, Santiago. Esta anotación del pintor es errónea, puesto que debiera corresponder a la torre situada a su derecha, que está sin nombre. En el taller de Flandes, al elaborar la vista definitiva en color, no supo resolver el error de la anotación sobre el terreno, y optó por adscribir la torre cuadrada a La Seo, y suprimió la torre octogonal, al no saber donde se ubicaba exactamente la iglesia de san Jaime. • La torre barroca envuelve y oculta el antiguo alminar de la mezquita, de planta octogonal. Ya el arquitecto don Francisco Íñiguez, que restauró la Aljafería cuando estaba oculta por un cuartel, había publicado en los años treinta la existencia de este alminar, encuadrando también dentro del periodo islámico otras torres como las de Tauste o Ateca. En los croquis preparatorios de la vista de Zaragoza, de Van der Wingaerde, aparece la torre de la Seo con planta octogonal (Los alminares de La Seo). Sin duda, este alminar de notables proporciones, vino a sustituir al primitivo de época emiral o califal, que se vio embutido por la fábrica de la Parroquieta, de mayor altura que éste.
La Seo. Parroquieta. Inscripción árabeA la izquierda localización de la inscripción en el extremo derecho de la Parroquieta. A la derecha detalle de la inscripción: ºamal ---- Salama bin Galb que puede traducirse como La obra es de Salama bin Galb o lo hizo Salama bin Galb. Esta inscripción, detectada por mí en 1992 cuando la Parroquieta estaba en restauración con andamios, y la visitaba invitado por el arquitecto director de la obra, Ignacio Gracia, está sistemáticamente silenciada en las publicaciones "académicas". Ignacio Gracia, durante las obras de restauración ordenó fotografiar todos los tableros de la cúpula con epigrafía para que pudieran ser estudiados. También constató que los ábsides se "estrellan" contra la Parroquieta por lo que ésta ya existía cuando se construyeron. También halló otras evidencias como que con anterioridad a las bóvedas góticas existían forjados planos en ese espacio. Abajo, en la esquina opuesta, inscripción gótica ordenada por don Lope, atribuyéndose la construcción de la capilla. En tercer y último lugar, en 1994 se efectuaron las excavaciones arqueológicas de la Seo, cuyos resultados no han visto la luz. Pero por las fotografías y gráficos publicados en Heraldo de Aragón conocemos algo: l. Los cimientos de la mezquita aparecen justo debajo de los muros existentes de la catedral y a una cota sólo unos centímetros por debajo del actual pavimento. Por tanto no era en absoluto aventurado afirmar que parte de los cerramientos actuales son los de la mezquita. 2. No ha aparecido ni rastro de la supuesta catedral románica. 3. El primer emplazamiento de la mezquita propuesto por mí en 1987 se confirma con las excavaciones. Las ampliaciones propuestas también aparecen, al menos en parte, en las excavaciones. 4. No se ha excavado ni explorado en el interior de la torre barroca para averiguar si en su interior se conserva el alminar octogonal (aparte de la contratorre y escalera que obviamente pertenecían a él). 5. A pesar de que la DGA mandó fotografiar las inscripciones -también cúficas- de la bóveda de mocárabes, éstas siguen sin ser traducidas ni interpretadas por expertos. Tampoco se ha ordenado que se averigüe mediante Carbono 141a antigüedad de la madera de la bóveda. CONCLUSIÓN Desde hace años, en Toledo y Andalucía, principales focos de "arquitectura mudéjar", se admite que una gran parte de estos edificios antes considerados mudéjares corresponden al periodo islámico. En Aragón, por desgracia, siguen imponiendose las tesis oficialistas contrarias de la Universidad, mientras que las tesis críticas se circuscriben, además de a quien esto suscribe, a mi amigo Agustín Sanmiguel, presidente del Centro de Estudios Bilbilitanos. Aragón posee un tesoro incalculable, que debería ser Patrimonio de la Humanidad y foco de interés mundial, en un conjunto de edificios islámicos de ladrillo, la mayoría de ellos construidos en el siglo XI, y encabezados por la Parroquieta y la torre de la Magdalena de Zaragoza. Estos edificios, cuyo precedente hay que buscarlo en la arquitectura del mundo persa, darían origen, lógicamente a la arquitectura mudéjar, y también a la islámica del resto de Al-Andalús y del Magreb de los siglos XII y XIII, siendo ejemplos destacados la Giralda de Sevilla y la Kutubiyya de Marraquex.
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