La propuesta que presentamos se enmarca en el objetivo establecido en el Consejo de Europa de Lisboa (2000), según el cual Europa ha de ser la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo; capaz de crecer económicamente de una manera sostenible con más y mejores puestos de trabajo y con un elevado grado de cohesión social. Se trata de construir una Europa social inclusiva, cohesionada y sostenible. Conseguir esta nueva Europa –una Europa amplia y diversa- requiere hacer una buena inversión en investigación e innovación para encontrar nuevas formas de organización social y para poder dar respuesta a las situaciones sociales que pueden surgir en un contexto de crisis socioeconómica. Construir una Europa del conocimiento y favorecer la presencia de España en el escenario Europeo pasa por tener una población que se sienta segura, apoyada y estimulada. En un momento como el actual, donde la crisis hace que la población se encuentre en situaciones de vulnerabilidad y riesgo social, es obvio que, más que nunca, resulta apropiado el triángulo de políticas que propone la UE. Un triángulo configurado por las políticas sociales, económicas y de trabajo; políticas que hay que combinar con el objetivo de proyectar a España en el seno de la UE. Esta combinación de políticas obliga a realizar una clara definición de los objetivos, de las metodologías y recursos a implementar, así como de los mecanismos de evaluación que posibiliten la rendición de cuentas a la ciudadanía. Encontrar soluciones a los problemas requiere invertir en investigación y hacer un buen uso y una buena gestión del conocimiento. Un conocimiento que si bien tiene mucha relevancia en el sector tecnológico, económico e industrial, lo tiene también en el ámbito social, ya que es éste último el que sostiene y posibilita a los otros. La SIPS pretende generar conocimiento y que éste revierta en la Sociedad general, es por ello que pensamos que nuestra Sociedad puede jugar un papel en la búsqueda del bienestar de la ciudadanía. Una comunidad que no busque el bienestar de sus miembros y que no persiga de manera continuada niveles óptimos de cohesión social, difícilmente podrá ser competitiva, dinámica y capaz de crecer económicamente. Todo esto requiere un desarrollo y un acompañamiento social y educativo que ayude a la ciudadanía a sentirse segura y preparada para poder dar respuesta a las demandas de un nuevo modelo social y a los problemas que de él se deriven. Es importante reseñar que vivimos en la actualidad en un situación socioeconómica de crisis global que hace que nuestro sistema de protección se encuentre en un momento muy complicado: ha de buscar la universalidad de las atenciones, pero el hecho es que las Administraciones disponen de menos recursos y, por otra parte, se reciben demandas de la población que hasta ahora no necesitaban de los servicios de protección más especializados. Está situación hace replantear los modelos de organización, las metodologías de trabajo y los tipos de respuesta que se dan desde los Servicios Sociales. Es necesario repensar y reorientar las acciones que se desarrollan desde los Servicios Sociales con tal de hacer frente a las nuevas situaciones en el contexto actual. La diversidad de poblaciones a atender y la complejidad de las situaciones en las que nos encontramos, demandan un estudio en profundidad del estado de la cuestión. Se trata de encontrar respuestas innovadoras que ayuden a evitar la creación de dependencias o cronificaciones, y que posibiliten un acompañamiento social y educativo de aquellas personas que viven dentro de estas problemáticas. |



