¿Qué haría yo sin café? El sabor de un café, aunque es ciego, no ve; más quisiera parecérsele el té. Cuando por la noche me pongo a estudiar del cristal el divino líquido Comienza a emanar, ahora lo veo todo nítido y ¡viva la cafeína! imagino gritar. ¿Qué haría yo sin café? sin duda alguna suspender. Perecer. Si morir es como no nacer, ¿qué es vivir? sino perecer. El tiempo. Bajarán las gaviotas hasta el mar. Volverán sus sombras, volverán las otras, y volverá el tiempo a pasar. Y caerán empicadas y se sumergirán en las frías aguas del enfurecido mar, y bucearán entre bandadas de besugos, sargos y sardinas, y volverán a volar. Y pasará el invierno y llegará la primavera. Y volverán las amapolas y las rosas y rebosarán los árboles de frutos y llenará la atmósfera el azahar y cubrirán los prados las mariposas y crecerán en los montes verdes arbustos y sentiré la brisa al pasar. Y pasará la primavera y llegará el verano. Y volverá más recio el calor y llegará el culto a las vírgenes y el mar nos volverá a cautivar y volverán a amar bajo el sol aquellas parejas de jóvenes y me pondrán otra vez a soñar. Y pasará el verano y llegará el otoño. Y volverán las hojas a caer y los árboles quedarán en esqueleto y el viento nos volverá a azotar y se volverá el cielo a oscurecer y serán dorados los abetos y el frío se volverá a acercar y concluirá el otoño y llegará el invierno y el tiempo volverá a pasar. En las noches verdaderas, cuando llega la pasión, no hay en mi alma azucenas sino espíritus del amor. Víctor Biehler |