Bajan los ángeles negros.
Bajan los ángeles negros, aves del futuro incierto, caleidoscópicos recuerdos de un negruzco momento. Brota el sudor de la frente del que escribe para olvidar lo que fue un absurdo torrente que me llevó a naufragar. Veo a través del círculo... tres pasillos de cristal. Uno lleva a la duda y otro a la soledad, el tercero lleva al cielo y bajo él quedó la mar de colores en penumbra que zarandea la tempestad. Mar de barrocas figuras que cayeron como ángeles negros, mar de soledad y duda que me ahogan en el recuerdo. Leves hijos de la nada. Leves hijos de la nada arrimad vuestras ventanas a la esfera del silencio, hoguera de la vida que consume vuestro tiempo. Leves hijos de la nada escupidos al mañana, espermatozoides muertos que sois carne de una entraña y sois presos del momento. Leves hijos de la nada, ¡ahogaos en whisky y fuego!. Ya cortarán vuestras alas las cuchillas del invierno de una súbita serrada. Leves hijos de la nada, leves hijos de la nada, reiros de la muerte, ¡matadla!. Me quiere / no me quiere. Trazan los poetas un coro, ella se sienta a mi lado, quiebran la tarde con noche unos suspiros morados, inquietudes sacuden el fondo enredando mi trémulo mar. ¿Rehuyo a esa pregunta o la miro una vez más?. Lo sé, no calles lo cierto, antes de que el día acabe, una vez más, mirada enamorada, risa de brisa, una vez más, aún es tiempo de soñar. Cayó la tarde y estábamos reunidos, tú en tu universo y yo en el mío, nos rodeaba la música y una tribu de indios, nos separaban tan sólo unos centímetros divinos. Bailábamos en círculo, tú acariciabas el aire. No dejaba de observarte y respondiste a mi mirada, me dejaste una sonrisa que aún llevo grabada. Ya despertaba el sol la mañana bostezando motitas de oro al trasluz de mi ventana. He dejado el inerte dormir pero no el dormir sonoro de la cabeza en la almohada. Dentro aún puedo sentir que no es de piedras el suelo sino de tiernas palabras. Y estoy hablando de ti con los reflejos del sueño en la llanura del alba. Con la luna de marfil y las sábanas de cielo y las estrellas que te aman. Hablamos de los minutos con que tú llenas mis horas, hablamos bajito, a solas, de las tardes en tus ojos, del contorno de tu boca y tu dádiva sonrisa. Pronto desperezará el día, las montañas y las rosas, las veredas escondidas. Pronto será mañana y quisiera ir de tu mano por los campos de la vida. El tiempo es de viento cuando tú no me acompañas, de viento sin tiempo, hojarasca arrebolada, lejanía ante mis ojos, profundo como el mar, leve como las olas que orillan el día. No sé si aún piensas en mí aunque fue ahora mismo cuando me acarició tu voz. No sé si aún piensas en mí y me descerebro en pesadillas en las que me has dejado. No es cierto. Ojalá pudiera verte. Me quiere / no me quiere. Deshojo margaritas silvestres por los rincones de acero. Pétalos infinitos surcan el abismo. Me quiere / no me quiere. Fue ahora mismo... Es demasiado perfecto, como un triángulo equilátero repleto de amapolas. He cruzado el puente de plata... eres la sonrisa de mi vida... Sólo temo que me dejes. Enloquezco de no verte y corro sin tiempo, viento sin tiempo, piso sin camino, tú me lo guardas. Me he perdido... Ya me he perdido en la sala que queda tras tus pestañas. Y no quiero salir, no puedo. Canción perdida. Canción perdida, dulce mirada, música de alas. Algo palpita. Sonrisa y ojos. Tuyos y míos. Cruce y sonrojo. Mirada y vida. Canciones. Bailar. Te hablo o muero. No puedo hacerlo. ¿Será verdad?. Una pregunta que escapa esperanzada a una respuesta de los ángulos de niebla de donde nacen los poemas. ¿Será verdad?. Baile ondulado, pelo ondulado, suelo ondulado, tiempo ondulado. Notas que cruzan de mí a ti, de aquí a Venus, Venus morena, un, dos, tres. ¿Será verdad?. La inquietud azuza secretos llevados en ondas sonoras. ¿Será verdad?. La verdad la sabes, te sonrío, cierro los ojos y te llamo sin despegar los labios que enamoras. A la facultad . El sol quemaba la mañana irradiando fuegos vesánicos desde los cielos del Este. Fulgurante amanecer del día. en un retrovisor nostálgico que mira a Málaga dormida. Llamas de vidrio me abrasan las miradas de tráfico que pierdo en las líneas. Me voy; dejo geométricas casas, acudo a la facultad, me dirijo hacia la vida. Reflexiones . Tuve conciencia de la temporalidad y de la muerte. Tengo conciencia del hombre en la humanidad. Grecia, medievo, occidente.... ¿Cuál es la función del hombre?, ¿cuál?. Quiero saber. Para saber sólo hay que pensar, para aprender sólo hay que pensar. Esforzarse y pensar y pensar. Pensar. Y a pesar de todo estamos en el mundo. 1°F.H. Nítidas mañanas, tardes, noches, pasaron, como olas quebradizas. Veinte años a la voluntad del viento. Tiempo navegado. Surcado grácilmente en las evaporadas gotas de un hilo de nube. Tiempo tal vez muerto, n a d a , r e c u e r d o . Sólo nostalgia en suspiros aquel surco finísimo que dejamos en las evaporadas gotas de un hilo de nube. Tiempo tal vez muerto. Tal vez. Pero hoy somos todo sonrisas, bocas de luna alegre que han llegado a la otra orilla. Arribamos a la costa pura; por fin pureza. Nos revolcamos en su tersa arena sin fronteras hasta quedar tumbados de cara al cielo ilimitado. Nos abruma un aire limpio, fresco, enjaezado de palabras. Nos abruma la vida. Reflexiones . Almohadas alideseadas para volar al auténtico ámbito de los sueños. una boca preciosa besadora de corazones apuntó su cañón Víctor Biehler |