FRENTE AL IMPERIO
GUERRA ASIMÉTRICA Y GUERRA TOTAL
CAPITULOS 1-2

“En cuanto se tiene un martillo, < xml="true" ns="urn:schemas-microsoft-com:office:office" prefix="o" namespace="">

todos los problemas empiezan

a parecer clavos”.

 

Robert Kagan

(en “Poder y Debilidad”, Madrid 2003)

 

 

 

Capitulo 1.

LOS NUEVOS RUMBOS DE < xml="true" ns="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" prefix="st1" namespace="">LA POLÍTICA EXTERIOR NORTEAMERICANA.

 

 

Bruno Tertrais[1] ha intentado identificar las bases de la actual política exterior del Imperio americano: ciertamente el reexamen de la política energética del país[2], pero también una concepción del mundo “sencilla, optimista y basada en la creencia de una excepción americana”[3], la “valorización de las virtudes morales tradicionales frente al relativismo y el igualitarismo, del derecho natural frente al historicismo, y de la filosofía clásica contra la de las luces”[4], la visión “turbo-reaganiana” impulsada por la “cultura del Sur depositaria de la herencia mitológica americana, consistente en un conjunto de valores premodernos heredados del puritanismo de los primeros colonos y de las condiciones en las que nacieron los USA [y] basada en los temas de la persecución hacia los cristianos, de la regulación mediante la coacción de lo social en un entorno hostil y peligroso, y en una estricta disciplina colectiva para defenderse del mundo exterior”[5]; y, sobre todo a partir de la voladura de las Torres Gemelas, la “lucha del bien contra el mal”: “Como en tiempos de la Guerra Fría, la civilización estaría amenazada de nuevo por la barbarie y el caos. [En la lucha contra el terrorismo] los USA ha ido a la guerra inspirados por una visión moral basada en un impresionante silogismo: América ha sido atacada, por lo tanto la libertad y la civilización han sido atacadas, por lo tanto el enemigo no puede sino ser el mal mismo”[6]. Se trata pues de “reducir la amenaza”[7] y de ello, debemos derivar otro motivo más, inspirador de la política exterior USA, y que nos acerca, además, al meollo de la cuestión: así, la guerra contra el terrorismo consiste también, además de en una exaltación de la fuerza militar propia, en “una operación destinada a suscitar el respeto y el temor” sobre todo frente a países que pueden dotarse de armamento nuclear[8].  Y Tertrais da un paso más: en el fondo, “y ahí es donde hallamos la tendencia <<realista>> o pragmática: se trata de prevenir el resurgimiento de una potencia con talla suficiente para medirse con los USA”[9]. Ya dimos cuenta, en dos trabajos[10] del llamado “Informe Wolfowitz”[11], de 1992: “Revelador es el llamado Informe Wolfowitz, según el cual la <<posición hegemónica de los USA debe ser preservada frente a cualquier intento de puesta en entredicho por la vía del surgimiento de otros centros fuertes de poder en cualquier parte del mundo… Se debe convencer a los eventuales rivales de que no necesitan aspirar a desempeñar un papel mayor [que el que actualmente tienen]… Debemos actuar para impedir el surgimiento de un sistema de seguridad exclusivamente europeo…. >>”[12]. 

Una vez aclarado que estimar necesario mantener a toda costa una posición hegemónica, se plantea otra cuestión para los USA, cual es si dicha política va deliberadamente hacia el establecimiento de un Imperio mundial o no, y cuales son las posibilidades reales de éxito. Desde luego, parte del establishment US va en la dirección imperial: para Tertrais, “los neo-cons…. asumen plenamente la perspectiva de un Imperium mundial”[13]. Pero como una parte de los teóricos norteamericanos al respecto (sobre todo los “decididores” políticos) se hallan inmersos en plena logorrea mesiánico-religiosa[14], hemos preferido recurrir aquí a analistas europeos, por más equilibrados. De hecho, como explicamos en “La Guerra Periférica y el Islam Revolucionario”[15], entre éstos europeos, sobre todo dirigentes políticos económicos y militares, están aquellos que “bien por convicción más o menos razonada, o/y por su condición de <<aliado fiel>>, o/y por su situación de dependencia… en relación con Washington, o/y por ese humano asentimiento hacia el poder, consideran que lejos [de aspirar al Imperio], lo que los USA hacen, como <<nación imprescindible>>, es asumir un liderazgo mundial [sin más]”. Un Alain Joxe[16], no perteneciente a ninguna de estas categorías, coincide al menos en las conclusiones: los USA no buscan el Imperio porque en caso afirmativo tendrían que asumir eliminar el caos: “lo primero que busca todo Imperio es eliminar el caos, sustituirlo por un orden nuevo… [Y], si por los tiempos que corren, hay que renovar la aproximación estratégica… es porque los USA, como Imperio, son reacios a asumir la función protectora sobre sus auxiliares amigos o sometidos. No desean conquistar el mundo y, por lo tanto, responsabilizarse de las sociedades sometidas”[17]. En la misma línea se manifiesta Emmanuel Todd, aunque para él, los USA no van al Imperio mundial sencillamente por incapacidad para lograrlo[18].

 

Como puede verse, hemos pasado, desde Joxe a Todd, del “no lo desean” al “ni podrán conseguirlo”. Pero otros añaden: a pesar de todo, en ello están. Así para Pierre Biarnes y François Thual[19]: “Los USA [….] van a por la posesión definitiva del imperio del mundo […] con dos objetivos permanentes: 1) echar a Rusia lo más lejos posible en el corazón del continente euroasiático…, 2) y contener al máximo el ascenso de China en Asia y en las regiones periféricas de ésta […] el Pacífico, el Océano Indico y Oriente Medio”.

 

Pero para ello necesitan los norteamericanos, primero, de un poder militar irresistible, ser el “hipersoberano”[20]. Lo cual requiere medios financieros y económicos enormes que sólo pueden obtener si mantienen la superioridad financiera. Segundo: postular, e imponer una mundialización económica, que les permita, a través de la libertad de circulación de capitales, actuar como una bomba aspiradora del ahorro y de la riqueza de los demás países. Ello se ve garantizado por: 1) la supremacía del dólar (pero cada vez menos), 2) la penetración cultural (el inglés como intento extranjero de lengua universal), también fallido, 3) la penetración ideológica (no hay más que un solo Sistema aceptable tanto en lo político como en lo económico), 4) la “compra” de las élites extranjeras, y 5) última garantía: el poder militar irresistible que se traduce por: a) para unos, los aliados, la OTAN, el “Estado mercenario”, b) para otros, las soberanías resistentes o “cerrojos de soberanía”, por el “Estado gendarme”, o incluso “depredador”[21].

 

Como se puede ver, es una espiral de poderío que se autoalimentaría en principio hasta el infinito: Los poderes militares, económicos, financieros, políticos, culturales, se alimentaría mutua y constantemente. Entonces ¿por qué fracasaría el intento?

 

 

 

 

 

 

 

 

“Los USA han utilizado todos los medios: Golpes de Estado y manipulación de la sociedad civil, bombardeos masivos y presiones diplomáticas, supresión de elecciones y compra de electos, torturas y asesinatos, desinformación, tráfico de drogas, terrorismo”.

 

Jean Bricmont (Le Monde Diplomatique, Paris, 09-2004).

 

 

Capitulo 2

PORQUE FRACASARA EL IMPERIO NORTEAMERICANO.

 

¿Son los USA realmente una hiperpotencia?

 

1º. En lo político e ideológico no: pareció que sí, pero por el “efecto de vacío” derivado del derrumbamiento del sovietismo; pero vienen otros (China, India, Brasil, Venezuela, y emparentados, quizá el propio modelo europeo; y basta que el Sistema parezca griparse para que estos y otros se singularicen cada vez más…). Y en cuanto a la “excelencia liberal” no se deja ver ni en lo político: véanse los referéndums francés y holandés sobre la U.E. Ya explicaba, hace años, Alain de Benoist, fundador de la Nouvelle Droite francesa que, “en la materia, todo está cambiando. Pues la tenaza ya sólo tiene un maxilar. Los liberales que se alegran del fin del comunismo, considerado como su último competidor serio, pronto se desengañarán. El liberalismo va a tener que vivir, a partir de ahora, sin su repelente. Ya no podrá instrumentalizar el miedo para hacer olvidar sus propias taras. Ya no disponen de un diablo para hacer creer en su Dios propio. En lugar de ser considerado como un <<mal menor>>, [el liberalismo] debe ser juzgado por lo que es en realidad. El fracaso del comunismo ya no está en el orden del día, sencillamente porque ya no hay comunismo. Y lo que ahora si se desvela en toda su amplitud es el fracaso del liberalismo. El final del comunismo ha roto la tenaza que condenaba a los pueblos a una eterna ida y vuelta entre dos soluciones igualmente insatisfactorias. La tenaza ya no tiene más que un maxilar y el enemigo es así tanto más evidente cuanto que es único. Estamos pasando, en otros términos, de un mundo de dominación bipolar a un mundo de dominación unipolar. Tampoco tiene viabilidad alguna la idea de tercera vía porque hoy ya sólo quedan dos vías: el sistema mercantil-liberal y quienes lo rechazan. La oposición fundamental es la que se produce ahora entre el centro y la periferia”[22].

 

Pero le daba la razón a Jean-François Kahn, que desde el otro lado del espectro afirma: “La democracia liberal podía, hasta ahora, escribir en su frontispicio, lo mismo que el restaurante instalado enfrente de una prisión: <<aquí se está mejor que enfrente>>. Pero, de repente, ya no hay enfrente: el otro se ha tornado yo. Ya no hay otro peor que lo peor. No es sólo el enemigo formal, sino el velador quien se ha consumido por completo. No hay otra comparación posible que la del capitalismo consigo mismo. Frente a él, ya no está el otro sino su propio doble, su propia mueca, tal y como ha sido moldeada poco a poco por el nuevo crecimiento de las desigualdades, de las precariedades, de las exclusiones…. Mañana los disturbios de Budapest, Katowice, Poznan o Bratislava [serán] explosiones internas del sistema liberal… Hemos vuelto al punto de partida, ya no hay dos sistemas sino uno… y sus detractores”[23]. Lo cierto es que ambos coinciden, años después, con…. el General De Gaulle. En “Rebeldes, Revolucionarios y Refractarios”[24], recojo afirmación es del General tales como “el dirigismo, que es lo que defendemos, es orientar el reparto de la Renta Nacional entre las diferentes categorías sociales [pero, además] hay que hacer que el interés privado este siempre obligado acceder ante el interés general; que los grandes fuentes de la riqueza común sean dirigidas y explotadas… para el beneficio de todos; que las coaliciones de intereses económicos…. sean abolidas de una vez por todas, queremos por lo tanto la puesta en valor en común de todo lo que poseemos en esta tierra y para lograrlo, no existe otro medio que el de la economía dirigida…. El Estado tiene que tomar la dirección de las grandes actividades… ya no es posible tener que escoger entre el capitalismo liberal, que ya no es ni posible ni aceptándose, era injusto, y, por lo tanto sobra, y, por otra parte el sistema comunista, que no es bueno…”[25].

 

Además de todo esto, hallamos la cuestión del universalismo, es decir, la capacidad o incapacidad de un país en expansión territorial o de influencia general para asumir plenamente como ciudadanos a los conquistados, cuestión que sería, según E. Todd, clave para la supervivencia (y la capacidad de resistencia) de los imperios. Ejemplo positivos: Roma y el Islam en su día; ejemplos negativos: el III Reich y Atenas…. En su día, los USA se enfrentaron a la URSS; ahora bien, “cualquiera que hayan sido sus defectos, no se le puede reprochar al comunismo el no haber tratado igualitariamente a los pueblos sometidos […] El universalismo ruso es claro y nítido. Tiene una fuerte capacidad de seducción […]. Al igual que los revolucionarios franceses, los bolcheviques parecían tener una aptitud natural para considerar a todos los hombres y pueblos de la misma manera, actitud no sólo simpática, sino además favorable a la expansión política. Durante la Guerra Fría, América tuvo que enfrentarse a ese amenazador potencial”[26]. Y por ello, entonces, los USA se universalizaron hacia adentro (desegregación racial) y hacia afuera (ayuda a los aliados y a la descolonización)”. Pero la caída de la URSS ha provocado una clara involución al respecto y, no sólo exteriormente (lo cual sería puesto de relieve según Todd, entre otros aspectos por preferir Israel a todo el mundo árabe), sino también interiormente: “Hoy la sociedad americana vuelve a la estructura terciaria que tenía en el momento de la independencia […]: indios, negros y blancos”. Ello probablemente por una razón antropológica que Todd detalla bastante bien (relativa a la estructura familiar anglosajona y a las relaciones padres-hijos y entre hermanos): entre los anglosajones siempre hay un límite que separa lo humanamente completo de los otros: “there is some place where you must draw the line”[27].

 

Y, el actual proceso de mundialización, por todo lo anterior, fracasará: no es sino un intento de recolonización unipolar en beneficio de los anglosajones, eso sí, encubierto; y fracasará, además, porque el mundo es cada vez más multipolar y proteccionista (véase, lo veremos más adelante, el creciente auge del “Patriotismo económico”. Ver además, el anexo Nº 5, en el capítulo XVII)[28].

2º. En lo económico, tampoco lograran los USA mantener su “hiperpotencia”: porque están sufriendo un proceso de desindustrialización masivo, con una balanza comercial deficitaria, la de pagos sujeta a una dependencia creciente del capital exterior y a un endeudamiento abismal, un ahorro nulo, y una puesta en cuestión de dólar como moneda internacional de referencia. Cada vez más Bancos Centrales cambian dólares por euros y mal se ve cómo seguir aplazando los pagos del petróleo en euros. Ello amén de una competencia cada vez mayor, comercial y financiera, no sólo de Europa si no también de China y de la India y el preponderante ascenso energético y la recuperación industrial de Rusia. La decadencia económica y financiera de los USA ha comenzado, no como una curva constantemente descendente, pero sí como un descenso tendencial a pesar de sobresaltos[29]. Ha terminado de ascender la antes mencionada espiral “expansión imperial que se retroalimenta hasta el infinito”….

 

3º. En lo militar tampoco cabe que dure la “hiperpotencialidad”. Los ejes sobre los que se articula la actual política militar de los USA son los siguientes:

 

1)      Procurar mantener la “superioridad” militar-tecnológica, y si es posible crear un “gap” infranqueable en la materia en relación tanto con eventuales adversarios como con los aliados y “protegidos”.

2)      Procurar que sean los demás los que co-financien la situación de “poder militar irresistible”, ello a cambio de recaídas tecnológico-militares menores sobre los “aliados”, con la excepción “positiva” de los anglosajones (Tratado Ukusa, etc), que siempre son privilegiados sobre los demás aliados.

 

3)      Mantenimiento de la OTAN como medio para controlar mejor a los “aliados”, a los protectorados, etc.

 

4)      Ante las resistencias crecientes de algunos aliados (por parte del eje franco-alemán por ejemplo, durante las guerras de Irak), a partir de ahora, para los USA, “la crisis determina la coalición” – y no a la inversa – lo que implica, como mínimo, la relativización de la OTAN y, casi totalmente, de la ONU. El último ejemplo por cierto de que “la crisis implica la coalición –y no a la inversa-“lo hallamos en el actual intento US de instalar Radares antimisiles en la Cheschei y misiles antimisiles en Polonia: según “Le Courrier International”[30] “los aliados no han sido asociados a esas decisiones norteamericanas… [y/a] varios países europeos les inquieta el escudo [antimisiles], por ejemplo a Francia, Alemania, o a los países escandinavos, temerosos de una reacción negativa de Rusia, de una carrera armamentística o de una militarización del espacio”. Pero para los USA no habría ya problema en actuar, si es necesario, en solitario, sin consulta previa y sin rendimiento de cuentas. Además se recurrirá a la acción “preventiva”, para defensa de su santuario primero y, segundo, para el resto. Según Biarnes: “se trata de la negación de cualquier principio de derecho internacional y, en la práctica, la puerta abierta a todos los abusos. Para justificar una actuación, siempre se inventaran pretextos sobre los que posteriormente, se abstendrá de verificar su fundamento, y a posteriori preguntar si eran falaces. De hecho, es la vuelta a la ley del Far West: primero, se dispara”[31].

 

Pero son muchos más los problemas para USA:

 

1.               Eso de actuar en solitario o sólo con los “guys”, la guerra de Irak lo ha puesto en solfa: la “Victoria” sobre Irak se ha tornado “Victoria catastrófica” y hoy sencillamente “catástrofe”, aún tornable a “cataclismo” si se atreven con Irán…

2.               Porque no sólo hay potencias ascendentes y atómicas, (Pakistán, China, India)  sino que la proliferación es imparable (Corea, Irán, Arabia Saudí, Egipto, Brasil), y otras son atómicas potenciales (España, R.S.A, Italia, Argelia, Alemania, Ucrania, Kazakstan, Venezuela, Cuba, Argentina); tampoco está Rusia ni mucho menos de rodillas, y por otra parte están Francia y otros. Téngase, al respecto, en cuenta el “esfuerzo de recuperación” (o intento de evitar que el que va en cabeza se distancie decisivamente de los demás; para entendernos: carrera armamentística) hasta ahora cumplido con éxito por los rivales reales y/o potenciales, como veremos. En todo caso, las cosas están cada vez más claras, urbi et orbi. Para Samir Amin, un excelente economista y hasta hace poco ferviente pacifista: “el discurso dominante, repetido por los medios, centrado en los peligros que comportaría la proliferación nuclear… es absolutamente inoportuno por cuanto el poder militar norteamericano ha optado el bombardeo terrorista, y sabemos que no dudará en usar lo nuclear si lo estimase necesario. Ante esta amenaza mayor, los demás países del mundo… sólo pueden reaccionar optando por la constitución de fuerzas militares capaces de disuadir la agresión imperialista, haciendo que esta sea costosa para los norteamericanos”[32].

 

3.               No está nada clara la valía militar norteamericana. El análisis de Todd es claro al respecto: “Una especie de duda planea sobre la realidad de la vocación militar de los USA. El espectacular despliegue de recursos económicos durante la II Guerra Mundial no puede obviar la modestia de los éxitos del ejército sobre el terreno. Dejemos de lado la cuestión de los bombardeos aliados […] hacia los civiles [alemanes]: no provocaron efectos  estratégicos apreciables pero sí, como notable consecuencia, el endurecimiento de la resistencia de la población alemana […Como lo afirma Basil Liddell Hart], el comportamiento de las tropas norteamericanas ha sido siempre burocrático, lento e ineficaz teniendo en cuenta la desproporción en las fuerzas económicas y humanas comprometidas. Cada vez que era posible, las operaciones que exigían un cierto espíritu de sacrificio fueron confiadas a contingentes aliados, [y] el modus operando americano actual, en Afganistán, consistente en […] pagar, operación tras operación, a jefes tribales, no es sino la versión actual y paroxística de un antiguo método; [y] en ello, los USA no son ni Roma ni Atenas, sino Cartago, que alquilaba los servicios de los mercenarios galos […] y de honderos Baleares. Y con los B-52 como elefantes, pero nadie en el papel de Aníbal […]. Después de la II Guerra Mundial, cada paso que aproximaba al ejército norteamericano a una confrontación con […] Rusia ha puesto de relieve la fundamental fragilidad  militar de los USA. En Corea, América sólo venció a medias, y en Vietnam nada de nada. [Existe] una tradicional incapacidad en tierra del ejército norteamericano […] lo cual impide la ocupación del terreno y la constitución de un espacio imperial. Es más: las dos posesiones fundamentales de los USA, su asidero real en el viejo mundo, son los dos protectorados, europeo y extremoriental, sin los cuales no existiría poder mundial norteamericano”[33].

 

Para Todd, los USA ya solo son capaces de “microconflictos teatrales”, o sea de cosas pocas serías en materia militar[34]. De la capacidad para elevar a cabo simultáneamente cuatro guerras simultaneas que preconizaba el ministro de defensa de USA, Donald Rumsfeld, hay ya que retroceder bastante más atrás que el Informe Wolfowitz, que preconizaba dos y media….Y se trata de una constante. De esta guisa, la IV Epístola de Al Qaeda señala que “la principal debilidad [de los USA] reside en la naturaleza del soldado norteamericano o de lo que llaman el <<Marine>> o el <<comando>>. A pesar de la propaganda que rodea su entrenamiento, dicho soldado no está preparado para la guerra, ni para el combate. Sabemos, por pasadas experiencias, que sólo es apto para conquistar un territorio previamente vaciado de sus hombres y sus armas. Seamos claros y concisos: los USA han perdido todas las batallas terrestres libradas contra los musulmanes en Somalia. Han fracasado igualmente en las cuatro operaciones durante las cuales los norteamericanos han intentado bajar al terreno en Afganistán…, etc”[35].

 

4.               La debilidad económica y financiera de los USA es creciente. Ya nos hemos referido al respecto, pero debemos insistir. Y ahí está la ya mencionada ley de Paul Kennedy (todo Imperio se expande hasta un límite en el que su expansión resulta más onerosa que beneficiosa económicamente), pero, además, está la cuestión de cómo dicho sistema económico va a poder mantener un nivel de vida artificialmente hinchado. No hay pues sólo que pagar por el “frente exterior” sino, además, mantener los actuales niveles de consumo interno lo cual es, a larga, imposible… A este respecto, permítame que muestre un curioso paralelismo, al respecto, entre los objetivos económicos norteamericanos y alemanes durante el III Reich. Explica así Kershaw que Hitler se lanzó a la aventura imperial “no por una megalomanía irrefrenable, sino porque consideraba que las dificultades con que se enfrentaría Alemania para mantener su nivel económico, incluso su nivel de subsistencia, serán a la larga insuperables sin la conquista tanto de tierras como de materias primas”[36]. Pero, como explica Kempf: “para los dirigentes norteamericanos, el modo de vida norteamericano, fundamentado en un nivel de vida muy elevado, no puede ser cuestionado. La vía por la que han optado los USA es pues la de mantener, gracias a un poderío militar incontestable, dicha diferencia con los demás países”[37].

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] En “ La guerre sans fin. L´Amérique dans l´engrenage ”, Paris, 2004.

[2] Puede ser cierto el pronóstico de J. Michel BEZAT de que, de seguir subiendo los precios del petróleo nos hallemos en puerta de una “Guerra Mundial del petróleo” – Ver Le Monde del 04-07-05-.  Sólo que esto último es un futurible que los USA no han esperado para pasar a ejercer de “Estado Depredador”. Y señala Tertrais “la tesis según la cual el petróleo es… la última ratio de la estrategia americana… no resiste al análisis” (Op. cit, pág. 38).

[3] Op. cit, pág. 12.

[4] Op. cit. pág. 16.

[5] Op. cit, pág 19.

[6] Op. cit, pág 27.

[7] Op. cit, pág 32.

[8] Op. cit, pág 33 y ss.

[9] Op. cit, pág 37.

[10] Verstrynge, J (1997) “Los nuevos bárbaros: centro y periferia en la política de hoy”. El Viejo Topo, Barcelona, págs 204 y 205. Ver también Verstrynge, J (2002) “Rebeldes, Revolucionarios y Refractarios”. El Viejo Topo, Barcelona, págs 55 y 280.

[11] En realidad se le debería llamar “Informe Wolfowitz, Khalizad y Lobby”. Ver el “New York Times” del 8-03-92: “Prevent the Re-Emergence of a Rival”.

[12] Así desde 1945, Estados Unidos ha intervenido en casi todos los conflictos que han acontecido, con la única excepción de Chechenia. Los motivos obedecen en primer lugar, como veníamos diciendo, a la prevención del surgimiento de otra posible potencia que pudiera hacerle sombra. Dicha doctrina se ha visto reforzada, después, por una aportación del Vicepresidente, Dick Cheney, la llamada la “Doctrina del 1%”. Formulada en el 2001, va referida a la posibilidad de que Al Qaeda pueda hacerse con armamento nuclear, y obtuvo tal reflexión del Vicepresidente: “si existe tan sólo un 1% de posibilidades de que científicos pakistaníes puedan ayudar a Al Qaeda a construir desarrollar un arma nuclear, debemos considerarlo como una certidumbre”. Y Ron Suskind escribe en su libro “The one per cent doctrine” (Traducido al francés bajo el título “La Guerre selon Bush”, París 2007) en relación con la invasión de Irak: “En una palabra, los USA estaban decididos a actuar, con o sin pruebas (de la existencia de armas de destrucción masiva) con tal de cortar de raíz cualquier eventual desafío. Para que los USA estuvieran seguros, cualquier país debía evitar la menor acción demostrativa de que no estaba con los USA. S. Husein…. sencillamente serviría de ejemplo para demostrar cual era la resolución estadounidense”. (Ver también “Le Monde”, del 09-02-07 “Georges Bush FACE a Al-Qaeda”). Y se trata de una auténtica obsesión: “El Informe <<Missile defense the space relationsphip and the 2 tst century>> publicado por el <<Institute of Foreign Policy Análisis>> en el 2006 considera <<sin los medios para disuadir, impedir y frustrar el número creciente de adversarios estratégicos que surgen ahora contra el país, EE.UU no podrá mantener el liderazgo mundial>>” (“The New York Times/El País” del 05-02-07). Y financieros en los países donde se interviene y relanzamiento de la economía propia. No olvidemos, a este último respecto, que las acciones militares norteamericanas en el exterior han reportado importantes ganancias para muchos sectores de su economía. Sólo por poner un ejemplo anecdótico pero ilustrativo: en vísperas de la guerra de Irak, el Departamento de Defensa, compraba 273.000 envases del protector solar “Native Tan”, lo que indudablemente resultó un estupendo negocio para la compañía del producto. Yendo a negocios aún más jugosos, el artículo “Reibach fur die Rüstungs-Riesen” o “Ganancias para los gigantes de la industria” de Anselm Waldermann (“Der spiegel”, 01-02-07) es revelador y la guerra de Irak un “chollo”: tan sólo en el último trimestre de 2006 la empresa armamentística Lockheed Martín aumento sus ganancias un 28% y el valor de sus acciones un 140%; Northrorp un 37% sus beneficios; Boeing, en su área armamentística, un 10%; Raytheon, un 10%; General Electric, un 200%. Si el Dow Jones (índice General de la Bolsa US) creció, en el mismo periodo, un 70%, el del Amex Defense Index (Índice específico de las industrias de armamento) lo hizo un 210%.

[13] Op. cit, pág 38. En este sentido van las doctrinas “Monroe” y “del Destino Manifiesto” porque traerían implícita la intención de dominar el espacio geopolítico que rodeaba Norteamérica. Así, la extensión del Imperio norteamericano es incalculable. De los 192 países que tiene la tierra, Estados Unidos tiene presencia militar hoy en 135 de ellos. Lo que significa que los USA tiene emplazados tropas en el 70% de los países del mundo. Ver más adelante el capítulo III “La extensión del frente y el alargamiento de las líneas estratégicas”.

[14] Boton demuestra: la corriente evangelista que “preconiza una lectura literal de la Biblia…., rompe con el post-milenarismo tradicional de los protestantes norteamericanos [y establece] que la Parusía o Segundo Advenimiento precederá al reinado de 1000 años de Cristo…. [Para el llamado sionismo cristiano, vinculado a lo anterior] los anglosajones son los descendientes directos de las 10 tribus pérdidas de Israel y su unión con los judíos de Tierra Santa prefiguraría el Segundo Advenimiento… [Actualmente] viviríamos en la sexta y penúltima <<dispensación>> que culminará con una guerra de siete años dirigida por el Anticristo y con la batalla de Armageddon”. Creacionismo, Born Again,  Christian Identity, Aryan Nations, Christian Coalition, Faith Defenders, Moral Mayority, etc, son nombres importantes de dicha diarrea político-regiliosa. Ver Tertrais, op. cit, pág 19 y ss. Los resultados de tanta demencia es que se preconiza una nueva cruzada (R. Morey) y que el próximo ataque contra los USA “sería inmediatamente seguido por la destrucción de las ciudades sagradas del Islam”; que el Islam sea calificado de “muy malvada y malhechora religión” y que tan sólo el retorno de Cristo acabará con “el eterno combate entre el Islam y el Cristianismo” (F. Graham); que Mahoma “es un terrorista” (J. Falwell) y “un pervertido sexual” (J. Swaggart), “un pedofilo dominado por el demonio” (J. Vines), siendo los musulmanes “peores que los nazis” y el Islam “el equivalente del Imperio del Mal” (Pat. Robertson). [Referencias bibliográficas: R. Morey: “Will Islam Cause World War Three” y “Winning the War Against Radical Islam”; F. Graham: “The name”, Nashville 2002; J. Falwell: “Falwell sorry for bashing Muhammad”, en el programa “60 minutes” de la CBS News, el 14 de octubre de 2002; A. Cooperman: “Antimuslim Remarks Stir Tempest”, Washington Post, 20-06-02].

[15] En Verstrynge, J (2005) La Guerra Periférica y el Islam Revolucionario. El Viejo Topo, Barcelona, págs 97 y ss.

[16] En “L´Empire du Chaos”, Ed. La Découverte, Paris, 2002.

[17] Ver Verstrynge, J “La Guerra Periférica…”, págs 97 y ss. El caos que en gran parte, ellos mismos han provocado, como explica Ralph Peters (en “Constant Conflict”, N. Yovy, 1997): “No habrá paz”. A su vez, Tertrais (op. cit, pág 67) señala que “en materia guerrera, la ausencia de metas claras y de estrategia bien definida de salida de crisis expone a desengaños y…. los conflictos, una vez iniciados, llevan en si mismos su propia dinámica de escalada. Pero, porque han liberado, por doquier, poderosas fuerzas políticas ideológicas y religiosas, se acumulan los efectos políticos indeseables, y los USA ya no controlan el escenario”. Es lo que hace escribir a François Heisbourg “hegemonía improbable, anarquía posible”. Joxe, en una obra posterior titulada “La globalisation strategique” (París, 2006) abandona aparentemente la idea de globalización/mundialización a favor de una “recolonización unipolar” [aún cuando no utiliza el término] en la que se combinan estrategias económica, política y militar.

[18] Verstrynge, J  “La guerra periférica…”,  pág. 99 y ss.

[19] En “Pour l´empire du monde: les americains aux frontiéres de la Russie et de la Chine”, Ellipse Marketing, Paris, 2003. Para Stephen Cohen (en “Le nouveau Rideau fer de Washington”, The Nation, New York, 2007) “La política norteamericana real…. se traduce por una explotación agresiva, conquistadora, encarnizada, de las debilidades de la Rusia posterior a 1991. Multiplicando sermones, promesas incumplidas, y peticiones de concesiones unilaterales, Washington se ha mostrado más agresivo e intransigente de lo que jamás se mostró frente a la URSS… las grandes líneas de esta política son: 1) un cerco militar creciente de las fronteras rusas mediante bases norteamericanas y de la OTAN hoy bien implantadas en al menos la mitad de las  catorce antiguas Repúblicas soviéticas desde el Báltico hasta los nuevos Estados del Asia Central pasando por Ucrania, Georgia y Azerbadjan. O sea, que asistimos a la colocación de un nuevo Telón de Acero, pero esta vez por parte de los USA; 2) Más aún: desde 1992, los USA no han dejado de inmiscuirse en los asuntos internos rusos…” y en la zona de influencia Rusia (la exURSS).

[20] Se habla mucho, en un “contexto de globalización” de la pérdida de eficacia y de soberanía de los Estados”. De hecho no sólo las calamidades provocadas por el “todo mercado” está revalorizando a marchas forzadas la acción estatal (y en los casos en los que esta queda constreñida por presiones ideológicas, el Estado está demostrando una eficacia incrementada en los sectores en los que se atrinchera), sino que tampoco es cierta la pérdida de soberanía de los Estados: algunos ciertamente ya ni existen; y otros están muy mermados: otros han renunciado a muchas prerrogativas soberanas bien a favor de entes supranacionales (CE, OTAN, etc.) o han sido obligados a ello; pero otros han asumido una sobre soberanía. Si no es un indicio de ello, por excelencia, es la afirmación de la extraterritorialidad, es decir, la pretensión, apoyada en el uso de coacciones de muy diversa naturaleza, de que las leyes norteamericanas son de aplicación universal, algo que desde luego, ni Adolf Hitler en la cúspide de poderío reivindicó… No hay pues pérdida de soberanía por parte de los Estados, sino transferencias de soberanías hacia Estados hipersoberanos…

[21] A diferencia de la Alemania nazi (que en Francia, Italia, Escandinava, Hungría, Rumania, Bulgaria, Italia, Eslovaquia, Dinamarca, Holanda, Croacia y Grecia, respetó, excepto por medidas de excepción y estado de guerra, las legislaciones propias nacionales), los USA mantienen vivo el Alien Tort Act, de 1789 pero, y lo que es peor, la extraterritorialidad de la legislación norteamericana, es decir, su aplicación universal. Se trata, para los USA, de obligar a acatar a los demás su supremacía. Según la Revista Esquire (New York, 2005) “si uno dibuja el mapa de las intervenciones militares [norteamericanas] desde el final de la guerra fría, se constata una concentración mayor de actividades en las regiones del mundo excluida del núcleo [la red “UKUSA” United Kingdom, USA, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, o bien la “Triada” es decir, los anglosajones, la UE y Japón?]. Es decir, esencialmente en el Caribe, casi toda África, los Balcanes, el Cáucaso, Asia Central, Oriente Medio y Asia del Suroeste al igual que la mayor parte del Asia del Sureste. Y es difícil poner en entredicho la lógica inherente a dichos datos: cuanto más un país rechaza básicamente los flujos de la mundialización, mayores son las probabilidades de una intervención militar norteamericana”.

[22] Véase su artículo “Huit reflexions sur la mort du communisme”, en la Revista Èlements pour la cultura europèenne, Paris, otoño de 1991, como veremos más adelante sin embargo, tanto el Islam como la Revolución Bolivariana aspiran a ser un nueva Tercera Vía.

[23] Ver de Verstrynge, J: “Rebeldes….”, págs. 20 y 21.

[24] Op. cit, págs. 109 y ss.

[25] J. Verstrynge: “Elogios”, Barcelona 1998, págs. 125 y ss.

[26] Todd. E (2003) Después del Imperio: ensayo sobre la descomposición del sistema norteamericano. Alianza, Madrid, pág 121.

[27] Op. cit. pág. 121.

[28] De entrada, recordemos que toda potencia hegemónica ha intentado ser un “Imperio”. Así lo demuestran todos los procesos anteriormente acontecidos a este respecto. La historia esta llena de ejemplos, el Imperio Macedónico de Alejandro “El Grande”, el Imperio Romano en el S. IV D. C, la primera tanda de imperios coloniales después de Cristóbal Colón, la segunda tanda de imperios a partir de la segunda mitad del S. XIX. Como explica de la Gorce (en “De Gaulle”, pág. 36 y ss): el mundo de 1914 era “el de la dominación europea. Nunca antes había conocido la humanidad algo parecido: muy poquitas naciones ejercían sobre el conjunto del planeta un imperio directo o indirecto y, mediante el envío de sus flotas y de sus ejércitos, la emigración de parte de sus hijos, la exportación de sus capitales y la preponderación de sus industrias, se repartían el mundo. Era el tiempo del imperialismo triunfante. Para Lenin…: <<El rasgo característico de este periodo, es el reparto definitivo del globo, definitivo no en el sentido de que un nuevo reparto sea imposible – al contrario: nuevos repartos son posibles, inevitables- sino en el de que la política colonial de los países capitalistas ha terminado por conquistar los territorios inocupados de nuestro planeta…>>. En Asia, Japón, sólo ocupa territorios arrancados a China… En todas las demás partes, quien domina es Europa. La llegada del transiberiano a la frontera ruso-china, en 1900, simboliza el empuje de la colonización rusa hasta las riveras del Extremo-Oriente. En el Tuskestán, también colonizado por los rusos, el ferrocarril llega a Tashkent en 1905, y el Imperio de los zares bordea ahora Persia y Afganistán donde se requerirá un arbitraje francés para distribuir esas zonas de influencia y las de Gran Bretaña. Esta reina sobre el Imperio de las Indias, que ha extendido hacia el Este en Birmania, en Malasia, en Singapoore, y que hubiera querido extender hacia el oeste incorporando a Afganistán…. país en el que ejercer una influencia preponderante. Francia posee la península Indochina y Siam sólo sobrevive como país independiente en tanto que Estado-Tapón entre los imperios francés y británico. La independencia de China ya es sólo de fachada… Rusia [ha impuesto] a Mongolia la explotación de sus de las riquezas naturales y el derecho de establecer en este a sus con-ciudadanos. [En 1914] un acuerdo entre ingleses y tibetanos preveen que el Tibet meridional se separe de China para constituir un Estado autónomo sometido a la protección militar y al dominio económico de Gran Bretaña…. A partir de sus concesiones y enclaves en los puertos chinos, los franceses ejercen su preeminencia sobre el sur [de China] y una parte de Shanghai, los británicos en Cantón y, sobre todo, en el valle del Yantse Kiang, los alemanes sobre el noreste, los rusos en Manchuria de la que, tras la guerra ruso-japonesa, la parte sur caerá bajo dominio japonés. Los intercambios exteriores de China se hacen en un 70% con Europa y el 85% de los capitales invertidos en el país son europeos. Todas las vías férreas han sido construidas por sociedades europeas, poseedoras de las ¾ partes de las mismas. Cuando, tras la resolución de 1911, el Presidente de la República China, Yuan Che-Kaï pide un empréstito de 630 millardos de francos-oro a un comisario internacional, éste, imponiéndole [a China] condiciones muy duras, ha velado por que los grandes intereses de los Estados occidentales no choquen entre si, sino que concurran al mantenimiento de China bajo una tutela común. El Imperio Otomano aún domina parte de los Balcanes pero también ha perdido, en gran parte, su independencia. Ya desde diciembre de 1881, para pagar sus deudas, ha tenido que aceptar que sus acreedores europeos perciban sus intereses detrayéndolos directamente de las rentas fiscales y aduaneras del país. La red ferroviaria se halla casi enteramente en manos alemanas las cuales, a través de la construcción del ferrocarril Berlín-Bagdad y de sus ramificaciones, refuerzan su preponderancia. En África, aparte Etiopía… y Liberia…, sólo Marruecos escapa a la dominación europea… Todo el resto de continente africano está repartido: Inglaterra consolida su dominio político sobre Egipto donde Francia conserva las más importantes posiciones económicas y financieras, incluidas la presidencia de la compañía del Canal de Suez, mientras es apoyada por los británicos para sus proyectos marroquíes. En el extremo sur del continente, y tras la guerra de los seis meses, el dominio británico ya es total. [Alemania posee el Camerún, Tanganika y el Suroeste africano, amén de lo que poseen los belgas en África, los portugueses – en África y Asia-, y los holandeses en Asia y Suramérica]. Hasta América Latina, compuesta de Estados independientes [excepto las Guyanas], se halla, bajo muchos aspectos, dependientes de Europa para su repoblamiento pero también para las inversiones de capital, los intercambios comerciales, la influencia intelectual [y falta por mencionar las zonas colonizadas por los anglosajones y la influencia cada vez más fuerte de USA en América Central, y Groenlandia, colonizada por Dinamarca, etc, etc, etc].

[29] Como explica D. Bensaïd: “En los años setenta, la hegemonía de los USA pareció resquebrajarse económicamente con la inconvertibilidad del dólar decidida por Nixon en agosto de 1971, y políticamente con la debacle en Vietnam. En los años ochenta, su enorme déficit comercial y presupuestario transformaron a los USA en la principal nación deudora y en el principal beneficiario de inversiones extranjeras directas…. Pero la desregularización monetaria internacional favorable al estatus dominante del dólar, el relanzamiento de la carrera armamentística, y las derrotas infligidas a las clases trabajadoras por las políticas liberales, han permitido frenar la tendencia e incluso comenzar a invertirla. Los USA han sabido sacar el mejor partido de su supremacía monetaria y militar en vistas a reorganizar su economía en torno a las ramas dinámicas de las altas tecnologías. [Y es que] el declive de un Imperio dominante no se parece en nada a una curva gradual o a una fatalidad. La guerra de las galaxias, la del Golfo, la de los Balcanes son otros tantos signos de una recuperación. Económicamente debilitados frente a Europa, los USA conservaban la ventaja de un Estado centralizado, de una moneda inconvertible y de un sin rival poderío militar, reforzado por su superioridad en las nuevas generaciones de armamentos… una recuperación tal de un Imperio declinante no carece de precedentes” (Op. cit. págs 120 y ss. Ver también “Rebeldes…”, pág. 19). Volveremos sobre esta cuestión habida cuenta la no puesta entredicho del llamado “Teorema de Paul Kennedy”, según el cual todo Imperio se expande hasta el límite en que los beneficios de su expansión se equilibran con el gasto que dicha expansión supone; tras lo cual, pasado dicho umbral, se inicia a decadencia…

[30] Del 07-02-07.

[31] Op. cit. pág. 15.

[32] Ver Verstrynge, J “Rebeldes….”, pág. 57.

[33] Todd, E Op. cit. pág. 98 y ss. Según Adrián R. Lewis (en “Omaha Beach: Una amarga victoria”, Barcelona, 2005) y Martín Prieto (en “El sacrificio de la infantería americana”, Diario El Mundo, 20-08-05, Madrid): “En Omaha Beach [lugar principal del desembarco de Normandía en 1944] falló todo [por el lado norteamericano]: El Estado Mayor, la planificación, la Fuerza Aérea, la Inteligencia, la Armada….”. El desembarco terminó con éxito gracias a que a los alemanes les faltó tan sólo una división acorazada más, con seguridad criando malvas en tierras de la URSS….

[34] Ver  Verstrynge, J  “La guerra periférica…….”, pág. 99 y ss.

[35] Ver anexo nº 7, del capítulo XIX más adelante: “La IVa Epístola”.

[36] Ver al respecto, de Jacques Benoist Mechin (1964) Histoire de l´armée allemande. Tomo IV: La expansion, págs. 305 y ss. Paris Albin Michel.

[37] Ver Verstrynge, J  “Rebeldes…”, pág. 255. Recuérdese la afirmación de R. Reagan: “El modo de vida americano es innegociable” (Bezat, op. cit).

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