LA MENTIRA DE TYCO-MICROSER
PORQUE ESTA MENTIRA TAMBIEN MERECE SER CONTADA EN LA RED
Valladolid, 19 de Mayo de 2007.
DÍA 6. Desde mi trinchera. ¿Se puede cambiar algo?
Asisto, como cada uno de nosotros que se moleste en informarse, a las
inclemencias de la campaña electoral. Vomitivos gestos, mandatarios
gestos de alzar niños de todo hijo de vecino para besarlos y darles
palmaditas, estrechar las manos del tiempo de nuestra tercera edad.
Recuerdo al genio de Chaplin, “El Gran Dictador”, conteniendo la náusea
después de alzar una bebita, después de su discurso. Lo dicho, sobre
todo viniendo de estos señores del poder reinante, que no gobernante,
los mismos que estrujaron mi mano hace poco, su mano en mi hombro
incluida, con peso específico claro, poco, escaso Señor Herrera, en
estos días, Don Vicente para su paisanaje. Asistí aquel día a su primer
discurso, de promesas, junto a Don Mariano Rajoy, arropadísimo. Allí
noté que es usted hombre de esos que llaman, con pico de oro, hábil en
el discurso, tiene nervio, garra, se sabe llevar a la gente a su lado.
Fácil claro, arropadito entre los suyos, aplausos a discreción,
juventudes uniformadas de naranja detrás, cánticos ensayados. Qué
bonito, qué cuco.
¿Qué tal si se baja unas horas a la realidad? La realidad de gente
común, como los trabajadores y trabajadoras de Microser. Eso le va a
costar más, supongo. En lugar de bajarse, quizá se caiga desde su
pedestal. No le van a redituar los vítores ni aplausos. Ninguno de
nuestros niños posará su inmaculado culito en tan dudosas manos. Que la
duda no le ofenda Señor Herrera, pues lo nuestro no es duda sino certeza
de promesas estiradas como esperanza de pobres. Y si hablamos de su mano
derecha, tan defendido por usted, el Señor Villanueva, de quien no
querría yo que fuese ni mi perdida mano izquierda, uff, su dios me
libre. ¿Cuánto valen sus palabras dadas? Sí, esas que me prometieron
reunión pronta para trabajar e informar sobre el futuro de las
trabajadoras y trabajadores de Microser. Ayer, 18 de Mayo era fecha
prevista de cierre de empresa. Se suponía decisión inminente del juez.
Al parecer puede alargarse un mes más. Bendita noticia para vosotros que
os catapulta en cómodas excusas con forma de sillones, después de las
urnas. Excusas y más excusas, ganando tiempo al tiempo, tanto tiempo
habéis consumido que a nosotros se nos agotó. Ni que hablar del tercer
político, el que pide permiso para presumir de triunfo electoral, en
fallido acto de humildad, humildad que sólo se ha manifestado al
reconocer presunta ignorancia, según la prensa, sobre las formas y
destinatarios de viviendas a las que cualquier vecino de Valladolid
debería poder tener acceso. Bueno casi cualquiera, unos pocos mejor
dicho, aunque vivan lejos, muy lejos. Cuánta belleza electoralista,
pancartas, promesas, sonrisas. Promesas con forma de hipoteca,
hipotecando votos en la práctica, vendiendo credibilidad, mercancía cuya
entrega se postergará hasta un futuro no especificado, como las promesas
sobre el caso Microser, todo ello claro, si somos tan ingenuos de darles
nuestros votos. De lo contrario claro, la fortuna de nuestros destinos
laborales no podrían ser garantizadas una vez más, de no poder seguir
practicando el lucrativo ejercicio del poder. Menudo marketing.
También hemos oído en las últimas horas que desde algún sindicato, se
está llamando a sus afiliados a presentar el currículo, al parecer ni
todos los sindicatos, ni a todos los afiliados. Lástima es que no tenga
aún pruebas, pues les nombraría. De momento lo dejo en presuntos. No
quiero pensar mal, pues me duele la cabeza de tanto hacerlo, pero de ser
así, ¿será que empiezan a flotar ciertos privilegios sindicales?
Confieso que a mi no me han pedido mi currículo y lo he ofrecido. Ni
tampoco se me ha contestado a la petición a mi sindicato de elaborar
listas de trabajadores y trabajadoras para presentar ante la Junta de
Castilla y León, para formar parte de ese tan anunciado plan de
viabilidad. La Junta tampoco nos ha llamado, aunque al parecer sigue
trabajando con los sindicatos. Nada, que ni preguntando a voces se nos
informa de nada. Eso sí, se nos aturde cada día con una campaña
electoral en las que las promesas se cuentan por dudas, dudas respecto
de la credibilidad de ciertos señores. Estoy seguro que sus madres
conocen muy bien a estos señores, como conozco yo a los míos por
ejemplo, incluso quiero pensar que estos señores conocen bien a sus
padres, aunque ellos pueden estar equivocados y yo también, pero si mi
oído fuese nariz, el de la derecha de mi cabeza, no podría soportar
demasiado tiempo tanta hediondez. Quiero decir que no sé si aguantaré
hasta después de las elecciones para descubrir quien tiene razón. Ojalá
me equivoque. ¿Podremos cambiar algún día esta forma tan maquillada y
estética de hacer política? ¿Podremos conseguir políticos serios,
equiparables a la transparencia de sus actos y no a sus promesas? ¿Nos
darán esa oportunidad? En Microser votamos un plan de trabajo en
asamblea de trabajadores, pero no se nos respetó.
DÍA 6. Desde mi trinchera. ¿Se puede cambiar algo?
Asisto, como cada uno de nosotros que se moleste en informarse, a las
inclemencias de la campaña electoral. Vomitivos gestos, mandatarios
gestos de alzar niños de todo hijo de vecino para besarlos y darles
palmaditas, estrechar las manos del tiempo de nuestra tercera edad.
Recuerdo al genio de Chaplin, “El Gran Dictador”, conteniendo la náusea
después de alzar una bebita, después de su discurso. Lo dicho, sobre
todo viniendo de estos señores del poder reinante, que no gobernante,
los mismos que estrujaron mi mano hace poco, su mano en mi hombro
incluida, con peso específico claro, poco, escaso Señor Herrera, en
estos días, Don Vicente para su paisanaje. Asistí aquel día a su primer
discurso, de promesas, junto a Don Mariano Rajoy, arropadísimo. Allí
noté que es usted hombre de esos que llaman, con pico de oro, hábil en
el discurso, tiene nervio, garra, se sabe llevar a la gente a su lado.
Fácil claro, arropadito entre los suyos, aplausos a discreción,
juventudes uniformadas de naranja detrás, cánticos ensayados. Qué
bonito, qué cuco.
¿Qué tal si se baja unas horas a la realidad? La realidad de gente
común, como los trabajadores y trabajadoras de Microser. Eso le va a
costar más, supongo. En lugar de bajarse, quizá se caiga desde su
pedestal. No le van a redituar los vítores ni aplausos. Ninguno de
nuestros niños posará su inmaculado culito en tan dudosas manos. Que la
duda no le ofenda Señor Herrera, pues lo nuestro no es duda sino certeza
de promesas estiradas como esperanza de pobres. Y si hablamos de su mano
derecha, tan defendido por usted, el Señor Villanueva, de quien no
querría yo que fuese ni mi perdida mano izquierda, uff, su dios me
libre. ¿Cuánto valen sus palabras dadas? Sí, esas que me prometieron
reunión pronta para trabajar e informar sobre el futuro de las
trabajadoras y trabajadores de Microser. Ayer, 18 de Mayo era fecha
prevista de cierre de empresa. Se suponía decisión inminente del juez.
Al parecer puede alargarse un mes más. Bendita noticia para vosotros que
os catapulta en cómodas excusas con forma de sillones, después de las
urnas. Excusas y más excusas, ganando tiempo al tiempo, tanto tiempo
habéis consumido que a nosotros se nos agotó. Ni que hablar del tercer
político, el que pide permiso para presumir de triunfo electoral, en
fallido acto de humildad, humildad que sólo se ha manifestado al
reconocer presunta ignorancia, según la prensa, sobre las formas y
destinatarios de viviendas a las que cualquier vecino de Valladolid
debería poder tener acceso. Bueno casi cualquiera, unos pocos mejor
dicho, aunque vivan lejos, muy lejos. Cuánta belleza electoralista,
pancartas, promesas, sonrisas. Promesas con forma de hipoteca,
hipotecando votos en la práctica, vendiendo credibilidad, mercancía cuya
entrega se postergará hasta un futuro no especificado, como las promesas
sobre el caso Microser, todo ello claro, si somos tan ingenuos de darles
nuestros votos. De lo contrario claro, la fortuna de nuestros destinos
laborales no podrían ser garantizadas una vez más, de no poder seguir
practicando el lucrativo ejercicio del poder. Menudo marketing.
También hemos oído en las últimas horas que desde algún sindicato, se
está llamando a sus afiliados a presentar el currículo, al parecer ni
todos los sindicatos, ni a todos los afiliados. Lástima es que no tenga
aún pruebas, pues les nombraría. De momento lo dejo en presuntos. No
quiero pensar mal, pues me duele la cabeza de tanto hacerlo, pero de ser
así, ¿será que empiezan a flotar ciertos privilegios sindicales?
Confieso que a mi no me han pedido mi currículo y lo he ofrecido. Ni
tampoco se me ha contestado a la petición a mi sindicato de elaborar
listas de trabajadores y trabajadoras para presentar ante la Junta de
Castilla y León, para formar parte de ese tan anunciado plan de
viabilidad. La Junta tampoco nos ha llamado, aunque al parecer sigue
trabajando con los sindicatos. Nada, que ni preguntando a voces se nos
informa de nada. Eso sí, se nos aturde cada día con una campaña
electoral en las que las promesas se cuentan por dudas, dudas respecto
de la credibilidad de ciertos señores. Estoy seguro que sus madres
conocen muy bien a estos señores, como conozco yo a los míos por
ejemplo, incluso quiero pensar que estos señores conocen bien a sus
padres, aunque ellos pueden estar equivocados y yo también, pero si mi
oído fuese nariz, el de la derecha de mi cabeza, no podría soportar
demasiado tiempo tanta hediondez. Quiero decir que no sé si aguantaré
hasta después de las elecciones para descubrir quien tiene razón. Ojalá
me equivoque. ¿Podremos cambiar algún día esta forma tan maquillada y
estética de hacer política? ¿Podremos conseguir políticos serios,
equiparables a la transparencia de sus actos y no a sus promesas? ¿Nos
darán esa oportunidad? En Microser votamos un plan de trabajo en
asamblea de trabajadores, pero no se nos respetó.
Osvaldo Pérez Segura.
Móvil: 637 13 64 08.
osvaldo@ono.com
osvaldo.ps@gmail.com