LA MENTIRA DE TYCO-MICROSER


PORQUE EN LA RED TAMBIEN MERECE SER CONTADA ESTA MENTIRA

Nota: Al igual que se puede expresar el compañero Osvaldo Pérez, cualquiera puede hacerlo, y al haber quitado los comentarios, aquella persona que se quiera expresar en el blog sólo debe enviarme un email con el texto que quiere que le publique.

 

Valladolid, 29 de Abril de 2007.

DÍA 34. Mi última carta. A quien lo desee, os enviaré mi currículum vitae.
       Hoy domingo 29 de Abril de 2007 escribo mi última carta. No diré como me
encuentro, pues algunos pueden saberlo sin ni siquiera preguntarlo, pues se
sienten aún peor, me refiero a quienes cada día me demostraron su apoyo, su
lucha y afecto. A los demás, Señor Vicente Herrera, Señor Tomás Villanueva,
Señor J.J. Santos y algunos votantes del SÍ, a esos nunca les importé.
       Se ha producido una escalada de desagravios e insultos que me han producido
una profunda decepción, pero que de alguna forma, y sin ánimo alguno de
justificarlo, creo que es la consecuencia que genera la impotencia, que nace
de la impunidad que nos ha aplastado. Mis enemigos han hecho gala de su
única virtud, su talento innegable y desarrollado para el abuso de poder. Lo
sucedido no es un accidente, sino la consecuencia inevitable de retorcer la
ley hasta que le ha hecho sombra a sus voluntades, voluntades contrarias a
nuestra verdad, la de nuestros votos. A vosotros no se os recordará jamás en
Villalar de los Comuneros, a menos que sea para desfilar ebrios y
maquillados de infamia. Nuestra voluntad huele a verdad, la vuestra huele a
excusas. Necesitaríamos una medicina forense para indagar en el cadáver de
nuestra empresa para encontrar esas respuestas que nunca os atrevisteis a
pronunciar por ser contrarias a vuestros oscuros y viles intereses.
Necesitaríamos de la Abogacía del Estado, nunca ofrecida, para demostrar que
Garrigues ha trabajado duro para demostrar que la empresa Microser, sus
dueños y su director J.J. Santos, cuanto más daño hicieron y cuanto más
dinero se llevan, tanto más inocentes son. Es más, sus víctimas, no son
tales, sino que somos verdugos de sus desgracias. Por esa sinrazón se nos
impone la condena de la injusticia, ir al paro, averno convenientemente
adecentado por el Gobierno de la Junta de Castilla y León, para el engorde
de los pobres, hartados ya de digerir las hoy maleducadas, irreverentes,
impertinentes e insolentes promesas que salen de su política boca, laxante
perfecto para diarrea del verbo.
       No tengo ganas de que me sigan engañando, defraudando e insultando. Mi
familia ha pagado un altísimo precio que hoy me duele más que nunca y tengo
que compensarles, intentando evitar al mismo tiempo en los miembros más
jóvenes de mi familia, que no engendren la semilla del odio que acaba por
consumirnos en vida. No nos engañemos, ¿quien puede competir en audiencia
con el trasero del pantojo, con el gol en el descuento de aquel equipo de
fútbol a cuyos miles de aficionado se apresuraron a calmar, antes que a los
más de 300 insignificantes empleos de Microser? O incluso competir en
audiencia con la nueva franquicia de los radicales que hoy y durante meses
copará la prensa. No nos engañemos, así como la prensa tiene derecho de
expresión para rebatir la decisión de un juez, leído y oído hoy hasta la
saciedad, yo reclamo mi derecho a hacer públicas nuestras verdades en la
prensa, desmontando las noticias frías del caso Microser, basadas en un mero
conjunto de datos recogidos de unos bocazas. Yo aporto opiniones formadas
con argumentos, contrastados con documentos, para intentar ayudar a que la
gente disipe sus dudas y que así tengan una oportunidad de formarse su
propia e independiente opinión, y no digerir las sesgadas y deformadas
opiniones de quienes nos han traicionado. No nos engañemos, hoy en prensa
nos aturden culpando a un juez de sus actos al legalizar, de momento, una
nueva franquicia de radicales. No nos engañemos, el problema está en los
informes emitidos, favorables a esas franquicias, informes emanados del
estamento político que automatizan las sentencias. A Microser tampoco le
convino nunca llegar al juez, la justicia no les convino nunca. Por eso se
repetirá la misma historia, Garrigues a conseguido sus “Informes”
favorables, informes con máscara de acuerdo entre trabajadores y empresa,
que favorecerá la tarea del juez a la hora de resolver nuestra causa. Ya
estamos en sus manos, pero será por poco tiempo. ¿Alguien tiene dudas al
respecto? ¿Qué partido político de la oposición a la Junta de Castilla y
León, ha denunciado esto? ¿En qué noticia de prensa ha salido algo que
apunte en ese sentido? Yo he tenido el valor de intentarlo, he tenido el
valor y la voluntad de buscar verdades, he tenido el valor de corregir el
timón cada vez que se enredó en mis errores, muchos me han apoyado, pero
independientemente del apoyo de mi familia, de mis amigos y compañeros de
trabajo, el resto se me ocurren ahora oportunistas y escasos, actos
estéticos por la mínima. Mi humillación es hoy vuestra vergüenza, nuestra
batalla perdida es vuestra deshonra, mi decepción es la camisa de fuerza de
vuestro fraude, mi impotencia es proporcional a vuestra impunidad. A las 15
horas de aquel primer día, cuando inicié mi huelga de hambre, recibí el
primer SMS, decía, “Te apoyo Papá, Ra, Ra, Ra, mi padre vencerá, y si no
vences, te querré aún más” Ni todo vuestro miserable dinero, vuestro
repugnante hedor a poder, podrá comprar o quitarme jamás cosas tan pequeñas
y maravillosas como estas. Ditimir, dimitir de vuestras mediocres
existencias para que corra el aire fresco.


Osvaldo Pérez Segura
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