PalAbRaS al PaSaR...
La verdad, es complicado elegir la canción adecuada, para el momento adecuado..., creo que eso rara vez se puede hacer. Pero hay ciertas canciones que nos indican qué decir y cómo decirlo. Las que comparto contigo tienen mucho de eso: están ahi, a la espera de que les demos un significado distinto; por eso, han logrado convertirse en un lenguaje universal....
Compañera: Ojalá que tus utopías siempre florezcan. No permitas que se queden debajo de la tierra.
SMD
Primavera de 2007
Sobre las canciones que comparto acá, no hay más que decir que las escuches con atención; estoy seguro que en más de alguna ocasión las comentaremos.
Del pecado
y ese duende me abraza los pies
no sé bien si enrolarme a otro sueño
o volver a mi empeño otra vez
de colgarme una nube contigo
y arrojarme a la suerte, al vacío
pero vaya mujer, pero vaya mujer.
Unos dicen que el paso acertado
suele darse tan sólo una vez
me pregunto que tanto han andado
los que siempre han hablado de pie
hay caminos que se abren al paso
y otros más permanecen cerrados
pero no al que se fue, pero no al que se fue.
Y el Adán que mordió la manzana
me pregunto que tanto dudó
si supiera lo que de esa rama por su mano empezó
del pecado a la luz nos andamos
y entre enanos no es bueno juzgar
vaya pues de esta mano el pecado, si es pecado pensar.
La moral y las buenas costumbres
son virtudes del hombre cabal
una estatua perfecta le encubre
por si acaso olvidó su verdad
como culpo al que peca escondido
si no supo que estaba prohibido
a escondidas pecar, a escondidas pecar
* * *
Paula
debiera bastar con hacerlos vivir.
Tus ojos abiertos son como tu historia:
van solos contando mil cosas de ti.
Los veo cual si viera la esfera de un brujo,
les veo países y escenas de amor,
mas donde debieran quedar los jardines
yacen instrumentos de hacer la labor.
Paula,
pequeña hermanita, niña sin jardín,
por no tener flores sembraste una en ti.
Paula,
yo pudiera darte un inmenso jardín
si pudiera darte todo mi país.
Yo sé de las cientos de suertes que corren
las flores silvestres, la flor sin jardín,
pero también sé que sequías y piedras
no pueden con una razón de vivir.
Es más, te perdono
que has soplado en mi oído
desde que te conozco.
Te perdono tus fotos y tus gatos,
tus comidas afuera,
cervezas y cigarros, es más,
te perdono andar como tú andas,
tus zapatos de nube,
tus dientes y tu pelo.
Te perdono los cientos de razones,
los miles de problemas,
en fin, te perdono no amarme.
Lo que no te perdono
es haberme besado con tanta alevosía.
Tengo testigos: un perro, la madrugada, el frío,
y eso sí que no te lo perdono,
pues si te lo perdono seguro que lo olvido.
Esta canción
Siempre he mentido, siempre he mentido.
sin descubrirme, sin dar conmigo.
con tanto dolor,
es quizá la última verdad
No sé si fue
que malgasté mi fe
en amores sin porvenir,
que no me queda ya ni un grano de sentir.
Yo sé que a nadie le interesa
lo de otra gente con sus tristezas.
Esta canción
es más que una canción,
y un pretexto para sufrir,
Esta canción es la necesidad
de agarrarme a la tierra al fin,
de que te veas en mí, de que me vea en ti.
Yo sé que hay gente que me quiere,
yo sé que hay gente que no me quiere.
Estoy alerta
Por si una luz te delata la sombra
Por si en mi calle reverbera el paso,
Tu paso menudo que espero hace horas
Estoy alerta desde hace un tiempo
Desde que supe que no eras leyenda
Desde que vi dibujada en la tierra
La línea fugaz, el perfil de tu huella
¿De qué barro provienes?
¿De qué noble madera?
¿Qué pilar te sostiene?
¿Qué corriente te eleva?
Estoy alerta, te lo confieso
Sin disimulos, sin caras cubiertas
Con la intención de torcer tu camino,
Tu ritmo y decidas pasar por mi puerta
Estoy alerta, con ojo atento,
Perdón si canso, si irrito, si insisto
No espero amor de tu amor, sólo quiero
De ti una mirada, que sepas que existo
Consternados, rabiosos
(Mario Benedetti, 1967)
"Vámonos,
derrotando afrentas"
Ernesto «Che» Guevara
Así estamos
consternados, rabiosos
aunque esta muerte sea
uno de los absurdos previsibles
Da vergüenza mirar los cuadros
los sillones, las alfombras
sacar una botella del refrigerador
teclear las tres letras mundiales de tu nombre
en la rígida máquina
que nunca nuca estuvo
con la cinta tan pálida
Vergüenza tener frío
y arrimarse a la estufa como siempre
tener hambre y comer
esa cosa tan simple
abrir el tocadiscos y escuchar en silencio
sobre todo si es un cuarteto de Mozart
Da vergüenza el confort
y el asma da vergüenza
cuando tú comandante estás cayendo
ametrallado, fabuloso
nítido
eres nuestra conciencia acribillada
Dicen que te quemaron
con qué fuego
van a quemar las buenas
buenas nuevas
la irascible ternura
que trajiste y llevaste
con tu tos, con tu barro
Dicen que incineraron
toda tu vocación
menos un dedo
basta para mostrarnos el camino
para acusar al monstruo y sus tizones
para apretar de nuevo los gatillos
Así estamos
consternados, rabiosos
Claro que con el tiempo la plomiza
consternación
se nos irá pasando
la rabia quedará, se hará mas limpia
estás muerto
estás vivo
estás cayendo
estás nube
estás lluvia
estás estrella
Donde estés, si es que estás
si estás llegando, aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones
Donde estés, si es que estás
si estás llegando
será una pena que no exista Dios
pero habrá otros
claro que habrá otros
dignos de recibirte,
Comandante.
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