Después
de la Segunda Guerra Mundial, los países triunfantes asentaron su
poder hegemónico sobre la llamada Civilización Occidental. El mundo se
entregó a un crecimiento económico sin precedentes, durante un cuarto
de siglo, en el que los modelos de desarrollo se asentaban sobre la
ideología del progreso indefinido, y el consentimiento paternalista de
los países líderes.
En los años sesenta se produce el aceleramiento del ritmo de crecimiento económico, con la puesta en marcha del proyecto transnacional, y comienzan a desplazarse los centros de valorización del capital, desde los centros industriales tradicionales, hacia la periferia, en un proceso de acumulación del capital en expansión. En la década del setenta, la crisis de legitimidad del proyecto tansnacional se hace evidente, y lo países del Tercer Mundo hacen cada vez más efectivos sus reclamos.
El modelo tradicional tuvo efectos nefastos sobre los países del Tercer Mundo, donde agudizó sus contradicciones sociales y políticas: marginamiento de grandes sectores de la población, concentración del ingreso. dualismo estructural; en las zonas rurales empobrecidas, se produce el desplazamiento de importantes contingentes de campesinos hacia las ciudades, con el consiguiente aumento de una masa urbana de desocupados, y el crecimiento desproporcionado de las grandes urbes, que además no están infraestructuralmente preparadas para recibirlos. Desnutricón, analfabetismo, mortalidad infantil, enfermedades, hacinamiento, etc., son indicadores comunes que revelan la situación en la que están sumidos casi la mitad de los habitantes de los países dados en llamar subdesarrollados.
En este contexto surgen diferentes propuestas destinadas a dar respuestas al problema de la miseria y el subdesarrollo, que comienzan a enfocarse alrededor del concepto de «necesidades básicas», introducido por primera vez en la comunidad internacional por la Fundación Bariloche. Unas parten de y apuntan hacia una política global de desarrollo de la sociedad, focalizando su objetivo en la satisfacción de las necesidades básicas. Otras, en base a enfoques parciales del problema de la pobreza, formulan estrategias para adaptar el sistema a las tendencias históricas de aceleración sobre las que debe sobrevivir.
Este trabajo intenta, en base a una exploración
bibliográfica, analizar y comparar el contenido de dos propuestas
representativas de las orientaciones recién descriptas:
(*) Nota: trabajo de tesina realizado por Teresa N. Alvarez en el marco del Seminario de Desarrollo dictado por la Lic. Mirta Vuotto en la Facultad de Sociología , U.B.A., año 1985. Y está sujeto a: |





