No se trata de que trabajen más horas, se trata de obtener de ellos el máximo rendimiento, en el sentido más constructivo de la frase.
En nuestro personal tenemos una de las armas más potentes en estos momentos. Nadie mejor que ellos conoce la forma de eliminar pasos improductivos. Necesitamos y es perfectamente factible motivarlos, es, en estos momentos, cuando nuestro destino está más ligado.
Independientemente de la crisis en la que estamos, nuestro entorno ya estaba sufriendo una transformación hacia el sector servicios. Producir bien y a bajo coste ya no es una ventaja competitiva, es el punto de partida. A partir de ahí es cuando podemos diferenciarnos de la competencia aportando servicios a mi producto, que den más valor añadido a nuestra marca. Los servicios todavía no los dan las máquinas, necesitamos a las personas.
Nuestros colaboradores también conocen profundamente nuestro negocio y convenientemente enfocados, pueden ayudarnos a mejorar e incluso crear nuevos producto o servicios.
En definitiva debemos procurar tener los mejores colaboradores, que den lo mejor de ellos mismos y debemos conseguir que se relacionen positivamente entre ellos.
Tenemos que gestionarlos positivamente
• Tenemos que crear una organización que potencie la relación positiva para la empresa.
• Que ésta relación positiva sea un proceso en espiral por el que la organización va adquiriendo nuevos métodos y conocimientos que la hacen diferenciarse de las demás.
Principios básicos de actuación
Formar a nuestros colaboradores.
Conservar a los mejores.
Apelar a su capital intelectual.
Reconocer su contribución.