
1. Informarnos
En primer lugar es fundamental conocer bien lo que está pasando. Es un cambio de paradigma tan profundo y abarcador, que resulta muy difícil poder verlo, comprenderlo y asumirlo sin atravesar una etapa informativa bien fundamentada. Esta clase de información lamentablemente no circula a través de los medios masivos, por lo tanto tenemos que buscarla y generarla por nuestra propia cuenta. No se trata de una nueva teoría conspirativa ni catastrofista, son funciones matemáticas básicas. Son las consecuencias de una economía global que se ha desarrollado alocadamente violando las leyes de la física y la biología, que son las leyes de la naturaleza. A través de los habituales canales informativos se difunde todo acerca de estrellas de Hollywood o deportistas famosos, y se oculta deliberadamente los datos cruciales sobre estas grandes transformaciones que van a modificar dramáticamente nuestras vidas. Es vital comenzar a informarnos o ampliar lo que ya sabemos para comprender las inevitables consecuencias del Pico del Petróleo en los próximos tiempos. Si no sabías nada sobre esto, puedes empezar por aquí.
2. Difundir
Cuantas más personas conozcan la situación, más posibilidades tenemos de adoptar a tiempo las acciones necesarias para poder prepararnos ante estos grandes cambios. Una opción es comentarle a tus relaciones sobre el contenido de este sitio o de otros similares. Las redes mano a mano y boca a boca funcionan de manera muy efectiva. Si ya somos conscientes del momento histórico que enfrentamos, tenemos entonces la ineludible responsabilidad de divulgar lo que sabemos actuando como multiplicadores. Hemos publicado una selección de textos recomendados para dar a conocer estos nuevos escenarios, y también puedes ponerte en contacto con nosotros para solicitar material fílmico disparador y audiovisuales al respecto, muy útiles para organizar proyecciones y debates en el barrio, las escuelas o cualquier ámbito hacia el que podamos extender esta crucial toma de conciencia. La escala individual será insuficiente, debemos apuntar a una escala de comunidad local.
3. Prepararnos
Si antes comenzamos a prepararnos, en mejores condiciones estaremos para adaptarnos a los cambios que se avecinan. Al conocer y asumir nuestro grado de dependencia de una economía basada en recursos energéticos cuya disponibilidad será cada vez más inestable, tenemos entonces alguna chance de planificar los reacomodamientos necesarios, ayudar a los demás, y atenuar los efectos de la gran emergencia, para nosotros mismos, para las personas de nuestro entorno y para la comunidad en la que vivimos. Cada paso que podamos dar en este proceso de transición, es un paso que avanzamos hacia una nueva realidad que surgirá de todas maneras, por nuestra voluntad o no. Asumirla y planificarla nos conecta con la posibilidad de que la vida después de esta gran transición puede ser mejor que la actual, algo que hubiéramos elegido.

