Plata
 

Mis lágrimas son como ríos de plata,

y tu sabes que tu indiferencia me mata.

Sólo tu voz (que suena en mi corazón)

me sirve de consuelo ante tanto dolor.

Poder ver tu cara y reir a la vez;

atormentarme siempre y sentirte otra vez.

Tus risas son como plata falsa;

me producen alegría pero,

Al descubrir la mentira,

hace que me derrita de melancolía.

 

Hubiese querido que seas ciego

para que no veas las hermosuras de lo etéreo.

Hubiese querido que seas mudo

para que tu voz se perdiese en lo inolvidable.

Hubiese querido que fueses viejo

para nunca entrar contigo a la vida.

Hubiese querido que fueses plata,

para no tener miedo a amarte.