AL CORNUS RUBRA
Al cornus rubra como a mí
está a punto el otoño de llegarle. Oigo
sus pies gangrenados alcanzándome la carne.
Lo presiento
como el ruido o los pasos furtivos en mi espalda
sin ojos ni horizonte. En sus manos grana
deslizándose hacia el roce quebradizo del cristal,
vuelvo a preguntarme: ¿quién tiene nombre?
resbaladizo granate que se rompe como añicos
de hojarasca, huida sombra al
declive de la tarde.
Entre la herida del negro y la del rojo
está la muerte
y el barranco oscuro del adiós entre montañas.
Luego cuesta renacerse
cuando las cenizas fueron diálogo truncado
paredes demolidas
y hojas yertas, vaciadas de su sangre.
Ayer, de su cuerpo
tomé una rama agonizante, no pude resistirme
a su gradiente de matices
su voz detenida
y la belleza palpable de su seda mate.
La besé,
en mis labios quedó prendido su tenue tacto,
la gota última de su aljibe,
la vida que marchó
de su regazo.
Del libro: ¿QUIÉN TIENE NOMBRE?
Pilar Iglesias de la Torre
CAMBIA LA FORMA DE VER EL SOL
Supongo
que palpar continuamente
el inasible fluido de lo efímero,
le hace a uno plantearse
la paradójica contradicción de querer y no querer
aprehender conocimiento.
Vagar por el filo de navaja del goce y el dolor
a semejante abismo,
esculpe rostros de profundas bisectrices
en los que, quizá, la caducidad
sea pretexto
para amar en plenitud
ese gas distante, inaprensible,
de la unidad indivisible del tiempo.
Esa prospección de manantiales,
dibuja la ballesta que apunta con fiereza
al gobernante que mantiene fuera de control,
el azar, a nuestras manos..........y, aún así,
dentro del magma que diseña lo imposible,
late a ciencia cierta desbocado,
el deseo de absorber lo inabsorbible
como documento o lucha,
en rúbrica constante y voluntaria sobre la piel,
a dos pasos de cualquier final,
en un otrosí de fusión o derramarse
sobre el nicho ecológico del hambre.
Supongo que cambia la forma de ver el sol
en su paseo por la eclíptica, por eso, a veces,
las hojas
tienen bocas como palabras muertas o
despojos......mientras,
poco a poco, amanecen
en la dermis oscura y palpitante,
crisálidas de apertura incierta,
con textura vegetal
en primavera.
tenía doble vertiente hoy,
la corteza de los pinos......ya, sin armadura,
después de la batalla,
un pensamiento de sosiego.......al cruzar el Cega,
me di cuenta, por el lateral izquierdo, que
sobre el durmiente,
había comenzado a crecer la hierba
Del libro: HISTORIA CLÍNICA
Pilar Iglesias de la Torre
DESEMBOCADURA
Donde los ríos se besan
entrándose en el cuerpo. Donde
fragmentan los labios y consuman el pacto,
donde se cruzan y se miran y se atan como amantes,
como acariciarse con la lengua y enlazarse
la distancia, como ........
Usando la pértiga húmeda
en el regazo cristalino, la cara del cielo lobulada
ensambla la historia copulando, donde
los ojos del encuentro depositan su calma agotadora,
como agonizándose el deseo
cuando se abre la cama de la tierra o fajar
las lindes en anillo como espiral o tubo
de venas impregnadas en el calor del cuerpo.
Donde la roca muestra su boca impenetrable
como nido o misterio, o garganta oculta
y el río resbala su saliva fundiendo entre la piedra
su sueño de humo evaporado, entre brazos
y dedos y manos móviles lamiendo
los rincones y caderas que los pliegues escarlata
asoman en el silencio bordeado
de matojos quietos y rapaces.
Donde la vida nace
y los versos huelen a manzanas, o espejos verdes
o alfombras esmeralda ........
Del libro: AL EXTERIOR DE LA GALAXIA
Pilar Iglesias de la Torre
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EL BISEL DE LA PENUMBRA
contra la violencia de género
No es tangencial el dolor
que arrastra una mirada,
ni trivial la refracción de la tortura....Y,
en el trasluz de los vocablos que, untados de hiel, enfocas,
al código de barras de mi nombre,
allí, en medio de la nada donde habito,
va implícito el tatuaje, de la divisa que suscribes.
Incontable la espiral de claroscuros
por la que, de tu mano, transité,
en ese descenso abisal al sufrimiento. Incontables las estancias
donde se colapsan sin pudor, los signos ortográficos del léxico,
y donde cohabitan, intriga y crueldad, sin contrición.
No puedo decirte el mármol de mis días,
ni el sarcófago maquillado de mi boca.
Tampoco, la agenda inconclusa, deshecha entre los dedos, a bolígrafo.
Pero, crepita el silencio en la penumbra,
desde el bisel intencional de la amenaza.
Ni, aunque el catastro de mis huellas,
estuviera redactado según dices, fuera justificación el látigo,
ni esa campaña electoral,
en desprestigio absoluto que abanderas.
Nunca hubo, por tu parte, un tal vez de entendimiento,
sino, un etcétera infinito de provincias
en las que ejercitar la parafernalia hueca de tu firma.
No hay jabón. No puede haberlo,
que consiga subrayar el olvido....Y es,
la trazabilidad de la sombra, cicatriz a secundar,
en la cartografía de la lucha.
Piensas encontrarme, en el subsuelo de mi esencia,
sin contar con que, de manera alguna,
pacientes, aguardan las esporas, de aquel recinto de esperanza
que nació conmigo, sin saberlo.
¿qué recogerás a cambio de tu rúbrica?¿cuál el celofán apátrida
del excipiente vacío en el que duermes?
savia y sangre delimitan, el país de la intemperie y la mentira
Pilar Iglesias de la Torre
Del Libro: PRIMERA PLANA
LA IRA CONTRA EL TIEMPO
La ira contra el tiempo
que recoge los momentos en estuches amarrados
colgándoles
de argollas de nivel inaccesible,
suena persistente, recorriendo,
con sus tacones prietos,
el pasillo embaldosado de mi cueva solitaria.
Sin saber,
el viento, repiquetea los cristales
llevándose en su vientre
las gotas transparentes que, de mi voz,
cayeron
en un labio adjetivo de tí, y sin saber,
la quietud espesa llena de lomos oprimidos
las cajas de polvo que olvidaron
la estructura de su nombre.
Entrelazándose,
el miedo y el silencio, muerden,
con sus bocas escarlata,
las yugulares tensas por la rabia contenida.
Mientras, en los rincones que las caderas de piedra dibujan,
ocultándose,
las arañas vengadoras recubren, con su tela cenicienta,
harapos rotos de paciencia,
eclipsándose luego, salvajes, en espera de su presa.
¡Te maldigo a ti, a ti,
araña del tiempo,
y pienso destruirte a nada que dejes libre
uno solo de los tendones de mis dedos!
¡Te maldigo, una y mil veces,
te maldigo, te maldigo
como se maldice a los demonios,
con los dientes apretados
y las uñas clavadas en la carne!
Del libro: ETERNO YACIMIENTO
Pilar Iglesias de la Torre
NO SIRVE FINGIR
Te mutilan
o, quizá eres tú mismo
quien deja la guadaña para encontrar excusa
de esa ablación permanente de la voz,
desmembrada en el último refugio.
¡Como si fuera posible editar la orografía
sin el punto cero de la dermis!....¡Ah, convalecencia!,
¿qué ingrediente tinta de trofismo
hacia una deriva continental
de arquitectura narcoléptica?....Podemos impregnar
la periferia del cartílago
en una solución de procaína
y dejar dormir a la frontera
en un Alzheimer sin fin de pasaportes. Pero,
siempre existirá un chip inconfundible
en cada pieza de ese puzzle,
que integra
las señas de identidad de lo que somos, y
no sirve fingir ante el espejo
porque nosotros somos el azogue.
Tal vez
el dorso de la frase tenga grietas,
y sea alud
el vínculo facial con el adentro. Pero, la lluvia
no desdice superficies
ni las novas agotan la energía. Es el polvo y sus partículas
substrato donde nacer sin excepciones.
Por eso, justificar, es gesto
abocado sin duda al camuflaje
de los ojos sin mirada de la sombra.
PILAR IGLESIAS DE LA TORRE
Del Libro: R.M.N.
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