Erick Castro Vega (Pablo Cabrel) nace un 17 de abril de 1972 en Puerto Limón, Costa Rica. De profesión informático y dibujante, su vida gira alrededor de la docencia de la computación, el dibujo arquitectónico , la animación en 3D, la apreciación del cine y la poesía. Siempre ha visto la computación como una disciplina que se puede encauzar hacia el arte en varias formas de expresión.
Hace once años comenzó a despertar su pasión por escribir poesía, aunque desde secundaria ya era aficionado a aprenderse de memoria poemas completos de Darío y Becker.
Como influencias literarias en su trabajo tiene a Darío (especialmente en el ritmo) , Baudelaire, Amado Nervo, Pablo Neruda, La Biblia y algunas ideas postmodernas de Joaquín Sabina..
Se considera a sí mismo un poeta urbano y de filosofía post-moderna, por lo tanto ecléctico. Por eso en su trabajo los vemos mencionando a artistas de ramas como la música, el cine, la actuación, la pintura, el dibujo, la geometría ( a la que considera arte )
El cine es una de las corrientes que fuertemente influencian su trabajo. De hecho, algunos de sus poemas son basados directamente en películas. Admira la obra cinematográfica de Stanley Kubrick y de Clint Eastwood.
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LA LISTA DE SCHINDLER
¡Esta lista es la vida!, dijo Stern, alrededor de ella solo hay abismo y muerte. ¡Esta lista es la vida! Quien salva un hombre al mundo entero salva!
Oscar hacía números entre el humo y el whisky para ver cuántos seres redimía… No se sentía un héroe ni un valiente su conciencia era un getho hecho cenizas, su alma un campo alambrado custodiando un montículo de pedazos de muertos…
No se sentía un héroe “eres un criminal” decía con horror en sus adentros cada vez que miraba a la altura del cardio el broche de una cruz irremediable y llegó a comparar la estrella de David con una mariposa humilde y amarilla.
Pero no había nada más que dar… y pensó en noches bacanales y europeas. El perfecto sabor de las uvas teutonas en los labios de cientos de Grethchens ahora extrañamente repugnaba.
Su conciencia era un horno que ni el divino Wagner podía sosegar y recordaba su encarnación de despilfarro y como siempre el lujo fue el demonio que le ayudó a esconder la hediondez de su espíritu.
Y no podía borrar de sus cansados párpados el dolor de Raquel llorando sin consuelo la muerte de sus hijos, cuando se los mataron...
Era la media noche y en Brunnlitz se anunciaba que la maldad eterna del corazón del hombre hacía pausa. Mil doscientos judíos tristes y emocionados sollozaron un salmo, una lamentación, que logró compungir las entrañas del cielo.
Oscar hacía números, seguía preguntando cuánto valía un hombre o una mujer o un niño y al no encontrar respuesta, se encerró con las sombras duras de su conciencia y lloró amargamente.
VOLVAMOS A LA LLUVIA
Volvamos a la lluvia a esa idea primera que anegaba de niñez las techumbres y convertía en polen los caminos de sinsontes y ángeles.
A ese ciclo de duendes insinuados sobre el borde fugaz de los vestidos y al péndulo difuso que en el aire soñaba con las fugas de un piano transparente.
Volvamos a la lluvia, celebremos el mordisco vital de la canción el diluvio del alma y la desnudez del cielo prodigada bajo el maravilloso chorro de sus besos
PARÉNTESIS DE ANGUSTIA
Es extraño volver al reloj olvidado, cruzar la incertidumbre y meditar que todo se ha convertido en un caleidoscopio muerto.
Tristemente de alguna manera es que nos llega ese minuto negro en que nuestras rodillas a golpes se desploman sobre insectos de vidrio
Tristemente de alguna manera a todos llega el temido momento de anquilosarse en un paréntesis de angustia… |
GENERACIONES
Me dices que tu patria es un árbol de espejos cercado por el hierro; que tienes fe y bandera y en tu frente las aves rinden honor a la sangre. Me dices que tu patria es un árbol de espejos…
En cuanto a mí, es extraño, pero sólo recuerdo haberme despertado con un sabor a eclipse de Luna entre mis labios, balbuceando desnudo, tratando de olvidar las hadas de la lluvia.
No recuerdo fronteras ni clepsidras; para mí todo es nieve o prestigio ignorado de un destino sin brújula que aúlla rebeldías en todos los rincones de la tierra.
Y si te quedas fijo mirándome la cara, verás que no hay un rostro: Sólo un trono de huesos reclamando un castillo o un templo.
La hostia fantasmal que allá en el horizonte trata de redimirse con la tarde, como si la tocara sobre un lienzo de llantos un místico esfumino, es toda mi liturgia.
He seguido, y el tiempo en su limbo de polvo, a pesar del estrago y el enigma del odio, no pudo contenerme...
En mis venas, que evocan la antigüedad del bosque y el laberinto de siglos, luchan y sobreviven generaciones de lobos.
INEXACTITUDES
Me concentro en el punto más insignificante de un domingo buscando trascendencias. Prestidigito miedos; resuelvo los momentos haciendo insinuaciones. Imagino que el cielo se vería mejor con nubes color hierba; que sería bonito y hasta vigorizante ver emigrando a un pájaro que tenga cuatro alas.
Si tuviera dinero viajaría a apostar en el propio casino de la Muerte; mi hogar sería un ciclón… Pero no. Soy un silfo en una máquina sujeto a las mordazas de un exiguo estipendio.
Por eso, disculpadme las inexactitudes: Yo conozco Madrid París y Buenos Aires a través de postales; mi oráculo inefable es una enciclopedia que aún pago en abonos.
Y escribo lo que sé, de lo que entiendo: De sueños asfaltados en las urbes; de besos por Web Cam; de halcones invisibles; de Grecias digitales; de personajes rotos y películas.
Y aunque me consumo en el punto volátil de un domingo por ver si la poesía es capaz de salvarme, no me resulta fácil; aquí en mi corazón el ruido me traiciona. Vuelvo a la intrascendencia, ese síntoma obtuso!
Soy generación X. Eso me justifica… Por favor, disculpadme las inexactitudes.
TEMPORADA EN LA LUNA
He cambiado de horario, y me volví un idólatra que se chupa la causa de las nubes, ahora formo parte de una banda de duendes que saquea las farmacias y pienso en cultivar estatuas y dondiegos.
He cambiado de hábitos y este horario de locos me ha obligado a mudarme a intereses astronómicos, a investigar asuntos que me hablan de pirámides en Marte, a celebrar las formas de las constelaciones y a distinguir en dónde se posan azulmente Orión, Cirio y Arturo.
He renovado ahora mi fijación por Diana y sus paisajes: Sé que allá los centauros corren eternamente por los valles que los famosos cráteres son lagos benditos por Castalia, que talvez David Gilmour es el único santo que en los sueños llegó a su lado oscuro…
De mi parte los gringos nunca fueron y todo ha sido teatro, una conspiración de guerra fría… y el único que puede hablar de un viaje al corazón de Cintia fue Cyrano
He cambiado de horario y de costumbres y pienso seriamente en retomar mis planes de pagarme una buena temporada en la Luna.
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