Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

TRIBUTO A LA EXCELENCIA

 
Biblioteca
 
Narrativa
 
Poesía
 
Métrica española
 
Red Mundial de Escritores en Español
Prevención y lucha contra el plagio
 
Diccionario
 
Diccionario de rimas
 
Revista
 
Recursos para escritores

Navegación

PABLO CABREL

POESÍA  

Erick Castro Vega (Pablo Cabrel) nace un 17 de abril de 1972 en Puerto Limón, Costa Rica. De profesión informático y dibujante,   su vida gira alrededor de la docencia de la computación, el dibujo arquitectónico ,  la animación en 3D,  la apreciación del cine y la poesía. Siempre ha visto la computación como una disciplina que se puede encauzar hacia el arte en varias formas de expresión.

Hace once años comenzó a despertar su pasión por escribir  poesía, aunque desde secundaria ya era aficionado a aprenderse de memoria poemas completos de Darío y Becker.

Como influencias literarias en su trabajo tiene a Darío (especialmente en el ritmo) ,  Baudelaire, Amado Nervo, Pablo Neruda,   La Biblia  y algunas ideas postmodernas de  Joaquín Sabina..

Se considera a sí mismo un poeta urbano y de filosofía post-moderna,  por lo tanto ecléctico. Por eso en su trabajo los vemos mencionando a artistas de ramas como la música, el cine, la actuación, la pintura, el dibujo,  la geometría ( a la que considera arte )

El cine es una  de las corrientes que fuertemente influencian su trabajo. De hecho, algunos de sus poemas son basados directamente en películas. Admira la obra cinematográfica de Stanley Kubrick y de Clint Eastwood.


LA LISTA DE SCHINDLER

 

¡Esta lista es la vida!, dijo Stern,

alrededor de ella

solo hay abismo y muerte.

¡Esta lista es la vida!

Quien salva un hombre al mundo entero salva!

 

Oscar hacía números

entre el humo y el whisky

para ver cuántos seres redimía…

No se sentía un héroe ni un valiente

su conciencia era un getho hecho cenizas,

su alma un campo alambrado

custodiando un montículo

de pedazos de muertos…

 

No se sentía un héroe

“eres un criminal”

decía con horror en sus adentros

cada vez que miraba

a la altura del cardio

el broche de una cruz irremediable

y llegó a comparar

la estrella de David

con una mariposa humilde y amarilla.

 

Pero no había nada

más que dar… y pensó

en noches bacanales y europeas.

El perfecto sabor de las uvas teutonas

en los labios de cientos de Grethchens

ahora extrañamente repugnaba.

 

Su conciencia era un horno

que ni el divino Wagner

podía sosegar y recordaba

su encarnación de despilfarro

y como siempre el lujo fue el demonio

que le ayudó a esconder la hediondez de su espíritu.

 

Y no podía borrar

de sus cansados párpados

el dolor de Raquel

llorando sin consuelo

la muerte de sus hijos,

cuando se los mataron...

 

Era la media noche

y en Brunnlitz se anunciaba

que la maldad eterna

del corazón del hombre hacía pausa.

Mil doscientos judíos

tristes y emocionados

sollozaron un salmo,

una lamentación,

que logró compungir

las entrañas del cielo.

 

Oscar hacía números,

seguía preguntando

cuánto valía un hombre

o una mujer o un niño

y al no encontrar respuesta,

se encerró con las sombras

duras de su conciencia

y lloró amargamente.

 

 

VOLVAMOS A LA LLUVIA

 

Volvamos a la lluvia

a esa idea primera que anegaba

de niñez las techumbres

y convertía en polen los caminos

de sinsontes y ángeles.

 

A ese ciclo de duendes insinuados

sobre el borde fugaz de los vestidos

y al péndulo difuso que en el aire

soñaba con las fugas de un piano transparente.

 

Volvamos a la lluvia, celebremos

el mordisco vital de la canción

el diluvio del alma

y

la desnudez del cielo prodigada

bajo el maravilloso chorro de sus besos

 

 

PARÉNTESIS DE ANGUSTIA

 

Es extraño volver al reloj olvidado,

cruzar la incertidumbre

y meditar que todo

se ha convertido en un

caleidoscopio muerto.

 

Tristemente de alguna manera es que nos llega

ese minuto negro

en que nuestras rodillas a golpes se desploman

sobre insectos de vidrio

 

Tristemente de alguna manera a todos llega

el temido momento

de anquilosarse en un

paréntesis de angustia…

 

GENERACIONES

 

Me dices que tu patria

es un árbol de espejos cercado por el hierro;

que tienes fe y bandera

y en tu frente las aves

rinden honor a la sangre.

Me dices que tu patria

es un árbol de espejos…

 

En cuanto a mí, es extraño, pero sólo recuerdo

haberme despertado

con un sabor a eclipse de Luna entre mis labios,

balbuceando desnudo,

tratando de olvidar las hadas de la lluvia.

 

No recuerdo fronteras ni clepsidras;

para mí todo es nieve o prestigio ignorado

de un destino sin brújula

que aúlla rebeldías

en todos los rincones de la tierra.

 

Y si te quedas fijo

mirándome la cara,

verás que no hay un rostro:

Sólo un trono de huesos reclamando

un castillo o un templo.

 

La hostia fantasmal que allá en el horizonte

trata de redimirse con la tarde,

como si la tocara sobre un lienzo de llantos

un místico esfumino,

es toda mi liturgia.

 

He seguido, y el tiempo

en su limbo de polvo,

a pesar del estrago y el enigma del odio,

no pudo contenerme...

 

En mis venas, que evocan

la antigüedad del bosque

y el laberinto de siglos,

luchan y sobreviven

generaciones de lobos.

 

 

INEXACTITUDES

 

Me concentro en el punto

más insignificante de un domingo

buscando trascendencias.

Prestidigito miedos;

resuelvo los momentos

haciendo insinuaciones.

Imagino que el cielo

se vería mejor

con nubes color hierba;

que sería bonito

y hasta vigorizante

ver emigrando a un pájaro

que tenga cuatro alas.

 

Si tuviera dinero

viajaría a apostar

en el propio casino de la Muerte;

mi hogar sería un ciclón…

Pero no. Soy un silfo en una máquina

sujeto a las mordazas

de un exiguo estipendio.

 

Por eso, disculpadme

las inexactitudes:

Yo conozco Madrid

París y Buenos Aires

a través de postales;

mi oráculo inefable

es una enciclopedia

que aún pago en abonos.

 

Y escribo lo que sé,

de lo que entiendo:

De sueños asfaltados en las urbes;

de besos por Web Cam;

de halcones invisibles;

de Grecias digitales;

de personajes rotos y películas.

 

Y aunque me consumo

en el punto volátil de un domingo

por ver si la poesía

es capaz de salvarme,

no me resulta fácil;

aquí en mi corazón

el ruido me traiciona.

Vuelvo a la intrascendencia,

ese síntoma obtuso!

 

Soy generación X.

Eso me justifica…

Por favor, disculpadme

las inexactitudes.

 

 

TEMPORADA EN LA LUNA

 

He cambiado de horario,

y me volví un idólatra

que se chupa la causa de las nubes,

ahora formo parte de una banda

de duendes que saquea las farmacias

y pienso en cultivar

estatuas y dondiegos.

 

He cambiado de hábitos

y este horario de locos me ha obligado

a mudarme a intereses astronómicos,

a investigar asuntos

que me hablan de pirámides en Marte,

a celebrar las formas

de las constelaciones

y a distinguir en dónde

se posan azulmente

Orión, Cirio y Arturo.

 

He renovado ahora

mi fijación por Diana y sus paisajes:

Sé que allá los centauros

corren eternamente por los valles

que los famosos cráteres son lagos

benditos por Castalia,

que talvez David Gilmour

es el único santo que en los sueños

llegó a su lado oscuro…

 

De mi parte los gringos nunca fueron

y todo ha sido  teatro,

una conspiración de guerra fría…

y el único que puede hablar de un viaje

al corazón de Cintia fue Cyrano

 

He cambiado de horario y de costumbres

y pienso seriamente

en retomar mis planes

de pagarme una buena

temporada en la Luna.