Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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MÓNICA LÓPEZ BORDÓN

POESÍA  


Mónica López Bordón. (Las Palmas de Gran Canaria, 1976). Vive en Alcalá de Henares (Madrid) y tiene en el Bierzo (Toral de los Vados) su otra patria.

 

Poeta, periodista y escritora. Licenciada en Ciencias de la Información (Periodismo) y Licenciada en Teoría de la Literatura (ambas en la Universidad Complutense de Madrid). Actualmente es contertulia de la Cadena Ser Henares, Columnista del periódico Puerta de Madrid, Directora de Comunicación de Grupo Cero y Coordinadora de Prensa, Comunicación e imagen de ACEDAP. Colabora con revistas nacionales e internacionales.

 

Vivo con la poesía y la poesía me enseña a vivir, es otro mundo. Soy una de las poetas de la Generación de  Las 2001 noches”, la revista de Poesía, Aforismos y Frescores que me acompaña siempre:”Si es posible el poema, es posible la vida” (Miguel Oscar Menassa). Influyen en mi trayectoria los grandes poetas de la historia universal y siento una gran pasión y admiración entre otros, por César Vallejo, Pedro Salinas, Germán Pardo García,  Raúl González Tuñón, Carilda Oliver Labra, Olga Orozco, Mistral, Vicente Aleixandre, Huidobro…Les agradezco a todos y en especial a Las 2001 noches que me ha abierto tantas puertas a la poesía. (www.las2001noches.com)

 

 

Bibliografía:

 

Ha publicado los libros de poesía: “Mitos Azules” (en colaboración, 2004. Editorial Grupo Cero), “Árbol de sol” (2007. Editorial Grupo Cero) y está en proceso de publicación “Claros Improvisados”( 2009. Editorial CYH)

Forma parte de las antologías poéticas: La voz de la palabra escrita (2008. Editorial S.E.O.L). y de Universos Diversos (2009)

 

 

Premios:

 

En el año 2006 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Hernán Esquío concedido por la SAF y en 2009 el Premio de Poesía Ángel Miguel Pozanco por la obra “Claros improvisados”.
 
 
          
 
 
 

VOLVER A EMPEZAR

 

Hoy no vengo a dormir en tus brazos de amaranto.

Respiro tranquila y bebo, sorbo a sorbo

la luz celeste de tu viento entregado al mar.

Exilio mi alma de la juventud silvestre

olvido mi boca en galeras encalladas a tus besos.

Hoy no quiero inventar filigranas

sólo deseo perderme en tu cuerpo

enredarme en las sílabas de tu nombre

y decirte ‘Te amo’ para nacer de nuevo

en el verbo de nenúfares blancos.

Decirte ‘Te amo’ y volver a empezar.
 
 

ENTRE EL MAR Y LA MUERTE                       

“Siéntate, mar, y vamos
a contarnos la vida a la luz de la lámpara.”
RAFAEL ALBERTI
 

Me escondo en la muerte
cuando me llama por mi nombre. 

El mar sonríe de lejos. 

La Tierra se rompe en mis pies
y resbalan las estrellas al filo de la muerte,
en la fuga interminable, sin retornos.
Voy dejando huellas de musgo en la sepultura.
Huellas desgarradas que huyen
de su propia soledad, al ritmo del mar.
Viejo mar que se extingue en el abismo,
de orilla a orilla y ve una luz,
una forma, brisa abierta, agonizante
que aúlla un consuelo inexistente aquí,
en medio del azul, sin refugio, sin nombre. 

Mi corazón aguarda entre los astros y los mares.
Abre los ojos a la garganta de las olas,
toca sus huesos, abre los ojos y calla en pleamar. 

Va de silencio en silencio hacia la vida.
Hoy tengo miedo. Perdonad que lo diga.

 
 
ESTE GRAN SILENCIO

 

El tiempo se proclama.

Hace crujir sus pies sobre el asfalto en movimiento.

El tiempo…

Recojo los segundos de la noche.

La Tierra se agota y en el silencio del silencio

descubro lo que amo.

En forma de mano

me deslizo por los bordes del desierto.

Cinco estrellas aparecen en tu piel de ébano.

Estremecida, declaro al tiempo,

que soy la mujer que nace en tu respiración.

Rosas y esmeraldas rozando el contorno de la voz,

mis brazos estrechando tu espalda desnuda.

Un olor me nombra.

Dentro de mucho tiempo, nadie más que tú,

cruzará la calle empedrada

y sin añoranza recordará

el abismo silencioso, sus fantasmas,

la  desesperación de los vientos,

el despiadado atardecer.

Morfología del tiempo imaginado

que muere escribiendo poemas.

El tiempo…

 

SE ME OCURRIÓ…

 

Mirar desde el ángulo de tus ojos

el abismo del viento pasajero

y sus dedos ávidos

hilando el destino consumado.

 

Emerge el trazo de la espera

sobre el asfalto mojado,

se muere la indiferencia y el aburrimiento.

Observo a la derecha y a la izquierda.

Cientos de rostros buscan el cielo.

Una voz le dice a mi oído

y otros labios le hablan en sueños

del adiós que es un vuelo,

preludio de letanía nocturna y sutil

que ni a mi boca le consuela.

 

Amo el ritmo sideral de cada paso,

la huella brotando al compás de un verso

y el trapecio encaminado de tu voz

cuando resuena el latido del silencio.

 

 

EL JARDÍN DE LOS SENDEROS QUE SE BIFURCAN

(Leyendo a Jorge Luis Borges)

 
Anduvo una vez, y otra y otra…

Había tenido un virginal despertar cuando la noche fluía suntuosa

con la piel manchada de viento.

Su gesto de piedra evocador desleía cada verso de cristal

que resonaba en su garganta.

Exhalaba un pulso dilatado como si caminar en círculo

y abrazar al baobab del sendero

no fuera suficiente para seguir avanzando.

En griego, me dijo que no tuvo en cuenta su noble encanto, íntimo

y de estepa revolando con hojas de oro.

Insinuó que tenía una mitad de miedo

y otra mitad de frío que superaba

con el candelabro prendido, a todo gas, en la caverna.

Su cuerpo había empequeñecido tanto

que sus ojos azules encontraron un abanico

de formas oscuras y ofendidas.

Lloraba con un vestido blanco.

Anduvo de nuevo. Risueña y fugaz, errante.

Misteriosa y silenciosa contó que era la muerte una mujer.

 

 

ESTOY ATRAVESADA POR TU MIRADA

 

Atravesada por tu mirada

abandono las últimas sombras,

escribo de su perfil

los álamos y las violetas,

líquenes y magnolias

nacidos en el páramo de tus pupilas.

Patria de tus ojos,

tierra de tus labios,

bahía abierta y colmada

donde brota el cielo y su tatuaje de luna.

 

Tengo las manos libres de cualquier prisa,

fugadas, desprendidas, desvanecidas.

escriben, olvidan y rescatan,

se arrojan desplegadas;

respiran, viven y fluyen

en el espacio y el latido,

al borde del papel,

como el punto que vive sin pausa,

más allá del amor.