Es Médico, Psicoanalista, poeta, pintor, editor, letrista de canciones, actor y productor de cine, escribe y dirige guiones cinematográficos,
Publica desde 1961 y es fundador del Movimiento Científico Cultural Grupo Cero en 1971 y de la Editorial Grupo Cero en 1974.
Su máximo aporte a la escritura es la conjunción Poesía y Psicoanálisis.
Su producción abarca desde más de 30 libros publicados hasta más de 200 psicoanalistas en formación, siendo uno de los pocos poetas que ha creado Escuela de Poesía donde han nacido innumerables poetas.
Su dedicación y trabajo en la cuestión de la transmisión del Psicoanálisis desde 1971, le lleva a la fundación de la Escuela de Psicoanálisis en 1981, en la cual cumple funciones didácticas y actualmente es Director.
Hace numerosos aportes tanto a la clínica psicoanalítica como a la transmisión en psicoanálisis, siendo su manera de concebir la escritura una novedad dentro de este campo.
Menassa se toma el trabajo de ser un autor original en todo aquello que emprende siendo su lema fundamental no repetir lo hecho, así podemos apreciar la singularidad que surge en la producción que lleva su nombre, ya sean cuadros, libros, poetas o psicoanalistas. "El que repita lo hecho jamás lo conseguirá", "Si es posible el poema es posible la vida", "Cuando todo está destruido la única posibilidad es poética" son sus fundamentos ideológicos, porque la escritura es el cuerpo, el tiempo de todas las producciones.
"Grupo Cero", "Apocalipsis Cero", "El Indio del Jarama","Onda Cero", "Extensión Universitaria", "Las 2001 Noches", son los nombres de las revistas de Poesía y Psicoanálisis que funda y dirige desde 1974.
Miguel Oscar Menassa brinda el perfil de un hombre del Renacimiento, fundamentando teóricamente su negación a ser otro post-modernista. El arte de la suprema sencillez, el código que puede ser compartido por una gran mayoría es fruto de una trayectoria tras la cual se adivina el optimismo trágico de un creador singular. Sus producciones le colocan en la vanguardia del pensamiento contemporáneo.
Actualmente dirige la Escuela de Psicoanálisis y Poesía Grupo Cero y, en dicha Institución, es Director del Departamento de Formación Empresarial Superior.
PUBLICACIONES EN POESÍA:
Pequeña historia 1961, Petite histoire1961, La ciudad se cansa1963, 22 Poemas y la Máquina Electrónica o Cómo Desesperar a los Ejecutivos1966, Los Otros Tiempos 1970, Yo Pecador 1975, (1ª edición), Salto Mortal 1977, Canto a Nosotros Mismos. También somos América. (1ª edición) 1978, El Amor Existe y la Libertad 1984, Un Argentino en España, 1987 Poemas y cartas a mi amante loca, joven, poeta, psicoanalista, 1987, El Verdadero Viaje, Le Véritable Voyage, 1988, La Patria del Poeta, 1991, La Murga del Solo. La Guerra del Golfo, 1991, Yo pecador, (3ª edición), 1994, L'Amour Existe et la Liberté (2ª edición), 1994, Chant á Nous-Mémes, (2ª edición), 1995, Amores Perdidos, 1995, Las 2001 Noches. Poesía, aforismos, frescores y 393 noches de repuesto, 1997 La Poesía y Yo, 2000 La poésie et moi, 2000, Cumplir 60 años, 2000, Llantos del Exilio, 2001, Al sur de Europa, 2002 La Mujer y yo, 2003 El hombre y yo. 2005, La Maestría y yo, 2007 Aforismos y decires. 2008.
PUBLICACIONES EN PSICOANÁLISIS
Primer manifiesto del grupo cero 1971, Segundo Manifiesto del Grupo Cero1976, ¿Perversión? o la ¿Muerte de la Palabra? Y Psicoanálisis del Amor1978, Primer Manifiesto Internacional (Entre tantas una Manera de Comenzar) 1978, Grupo Cero, ese Imposible y Psicoanálisis del Líder, 1979 Freud y Lacan -Hablados 1- (1ª edición), 1987 Psicoanálisis de la Sexualidad 1987, Medicina Psicosomática1993, Poesía y Psicoanálisis. 20 Años de Historia del Grupo Cero 1971-1991, 1995, Siete Conferencias de Psicoanálisis en la Habana, Cuba, 1995. Charlas-Coloquio con Miguel Oscar Menassa en Buenos Aires1999, Freud y Lacan -Hablados 2-2000, La identificación en Psicoanálisis 2002.
NOVELA
La Novela Rosa 1989, El sexo del amor.
NARRATIVA
Cartas a mi mujer 2000, Manifiesto del Poeta Condenado 2000 El Indio del Jarama Editoriales 2001, Monólogo entre la vaca y el moribundo 2001.
PRODUCCIONES CINEMATOGRÁFICAS
Guionista, director, actor y montador de los cortometrajes:
De mutuo acuerdo (2005),
El hombre del caballo (2005)
Hay hombres que no saben (2005)
La venganza del goce (2005)
La Familia Española (2006). Rodada en 35 mm. Estreno en Madrid.
Hay amores que matan (2006)
Millonarios con la poesía (2007)
Ella, él y pirulo (2007)
El mecánico y la fotógrafa (2007)
Relaciones psicoanalíticas (serie de 13 cortometrajes) (2007)
Largometrajes:
¿Infidelidad? 2006
Mi única Familia 2007
Premios en Poesía y a la difusión de la cultura:
Academia Ferdinandea de lettere scienze arti. Oscar 2000 por la difusión de la cultura a la Editorial Grupo Cero, de la que es director.
Premios en cine:
1. Premio Accolade 2007. La Jolla. California, al mejor largometraje a ¿Infidelidad?
2. Premio Accolade 2008. La Jolla. California. Mención de Honor, al largometraje Mi única Familia.
3. Premio Accolade 2006. La Jolla. California. Mención de honor al cortometraje La Familia Española.
4. Premio Academia Ferdinandea de lettere scienze arti al mejor largometraje 2007 a ¿Infidelidad?
5. Mejor productor de cine internacional 2007 por la "International Writers and Artists Association" (IWA)


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CARTAS A MI MUJER
27 de julio de 1997, Málaga
A veces me asombro a mí mismo, con las cosas que hago o sería capaz de hacer para que funcione la máquina, que no puedo definir muy bien, ni su funcionamiento ni sus atributos y que, por otro lado, si produce algo yo, todavía, no me he enterado bien qué. Sin embargo, debo reconocer un deleite cuando la veo, la escucho o la imagino funcionando. Me siento como incluido en un movimiento superior a mis fuerzas, a mis propios pensamientos, por eso nunca le pregunto hacia dónde vamos, quién viaja con nosotros. Acepto mansamente su mapa de ruta y sus amores. Dispuesto a compartirla con todo quien la ame, ella se comporta conmigo dulcemente y cuando no hacemos el amor, sonreímos mirando la luna al unísono de cantos de pájaros extranjeros, para hablar de países exóticos y calientes, donde el agua de mar es una pesadilla de dolor, aullidos horribles y espectrales marcan constantemente el ruido del amor. No te detengas en el borde de las horas como ese horrible personaje francés. Cae en mis brazos, cae en la ausencia de tiempo de mis latidos de amor y desesperación por encontrar, quién sabe, la huella misma, de cada poema, grabada en piel marina, ajena luz para tus ojos nocturnos, cada poema como una huella de algún cuento infantil en la mirada de la humanidad. Para cada mujer habrá en mis versos, el poema que la contenga toda, y para cada mujer, distinta será la flor y otro el poema. Después aún, rodaremos escenas inútiles, un corsario, vestido de payaso, muriendo de viejo y triste en el hospital de la Princesa. Haremos un documental para demostrar que las armas de fuego y su perfeccionamiento se deben a una regla ética, que diría, más o menos, así: Inventamos las armas de fuego para evitar por todos los medios que un millón de pequeñas hormiguitas negras se coman en quince minutos a un enorme elefante blanco. Dime dónde estoy, dime dónde estoy y haremos el amor sin conocernos. Ciego, a las bondades de la naturaleza, prefiero estar, cuando la niebla del deseo nos atraviesa. Y es un sentir oculto lo que se hace vana presencia iluminada. Un beso siempre muere en el beso, un verdadero gran amor, muere la misma noche que se produce. Un polvo verdadero no se recuerda nunca. Por eso es que te amo, extranjera, blanca extranjera mía y tan lejana. Te amo por ese mundo que se abre al perderte. Amo las alas que me diste para volar lejos de ti, oh, enamorada. Noches de locura donde el recuerdo de tu piel son todos los recuerdos. Y cómo te extendías sobre mi vida sin que ni yo me diera cuenta, tu piel aguda sombra esclarecedora de enceguecidas luces, tu piel amante de los misterios sin solución, amante loca, empecinada, ciega. Tu piel era el regazo materno para los grandes poetas milenarios. Cuando había canto, cuando la música sonaba al unísono con la música, cuando toda violencia era un violín sangrando, era tu piel la que cantaba. En cada giro sobre ti misma, sobre la humanidad, en cada vuelta de hoja, en cada nuevo encuentro eras otra y otra más aún, pero no danzabas, te mostrabas todo el tiempo como desapareciendo, como no queriendo estar del todo en ningún sitio, no amar ninguna realidad, ningún tiempo. Fue entonces cuando te besé los labios con ternura, los labios, las estrellas, las cien cuentas no hechas, el salario del miedo que nunca cobraremos en metálico, las estaciones públicas, los trenes arrebatados de calor en pleno verano, las espigas de trigo, cómo se movían lentamente esas espigas doradas de trigo al compás del movimiento de tus labios. Te pedí que me besaras los ojos y moviste tus nalgas caprichosamente. Enseguida me dije: es el influjo del sol sobre las bestias, ahora nos buscaremos como fieras para hacer del amor las cosas de las fieras. Y te morderé el pescuezo como si fueras un animal caliente y te moverás excitada y loca, tratando de que yo crea que te quieres salvar, que mejor dejarlo para el próximo verano, y ahí, es cuando se caen las flores de la mesa, los asnos dejan de llevar la pesada carga, para cocear al viento sus antiguos pesares, todo tiembla en nosotros como si nuestros cuerpos fuesen la esencia del temblor, y aún nos queda todavía una jornada de locos y volveremos a caer junto con la caída del, sol y cada tarde se encenderá la mañana siguiente. Haber vivido a plena mar estos amores hacen del tiempo sales curativas. No fue que tuve que perder mi juventud para ganar el tiempo. Como no había más remedio que perder mi juventud, amé la noche intensamente, bordé cada palabra a cientos de palabras, dije eso y lo otro, permanentemente, y nunca tuve prisa por llegar. Y así pasé gran parte de mi vida y cuando me metía en el mar lo hacía con respecto y nunca me acercaba a los volcanes y me daban tristeza los animales en cautiverio y las mujeres en cautiverio y los hombres en cautiverio y los niños en cautiverio y cuando me enteraba que alguien no había tenido su pedazo de pan, enseguida abandonaba todo lo que estaba haciendo y me ponía a pensar si tenía o no tenía solución el hambre ajena. Amada, amada, dónde estás, sé que te estás yendo a hurtadillas, sin llamar mi atención, como si nunca hubieras estado. Como la pequeña llama interior que nos permite el mundo, que a veces se nos apaga, sin que sea posible detectar ningún viento, ni siquiera una pequeña brisa. Llama de amor me digo se apaga con amor.
MONÓLOGO ENTRE LA VACA Y EL MORIBUNDO NÚMERO XXXVII
Querida Vaca Incumpliendo normas de funcionamiento, te escribo antes de recibir carta tuya. Sé que tengo que cambiar casi todos los fundamentos de mi vida actual, porque mi vida actual es actual y sus fundamentos, antigua o por lo menos, no son actuales. Jefe de un discurso quiere decir, de manera fundamental y actual, Jefe. Y no quiero decir hombre sensibilizado por la radiación atómica, medio amariconado, de tanto impotente suelto, de tanta mujer desesperada. Un jefe tiene dirección, conceptos, opiniones, aunque le toque ser jefe de un Discurso Poético. Ahí tenéis a Breton, cuando Artaud le fue a preguntar si estaba loco y Breton le dijo claramente: “Estás loco”. Y a la pregunta de Artaud de por qué se lo decía, Breton contestó sencillamente como un jefa: “Porque estás loco”. Y cuando Aragon le preguntó: “¿Yo también estoy loco?” Breton le dijo tranquilamente como un jefe: “No, tú no estás loco, tú tienes ideas políticas diferentes a las mías”. Con estas dos medidas sencillas, que implican un cambio atroz de mi personalidad, todo sería diferente. Si fuera capaz de decirle a todos los que están locos, que están locos y a los que tienen ideas políticas diferentes a las mías con respecto a la transmisión del psicoanálisis, que tenemos ideas políticas diferentes… Si pudiera, que no puedo, esas dos medidas tan sencillas, en apariencia, ¿quién sabe quién quedaría a mi lado? Me termino de dar cuenta que no tengo que tocar nada, si algo quiero tocar, me tengo que tocar yo mismo. Sigue siendo el mismo día Pero ya son las diez de la noche.
Todo el día como anonadado de mis propias estupideces. Ya tenemos todos 60 años o casi, ya nadie puede cambiar demasiado, y los jóvenes que nos rodean ya tienen nuestros vicios, creo que os queda una sola posibilidad: Esta vez, querida vaca, toca cambiar la realidad. Y eso es por fin una apuesta, ya que en este siglo que agoniza nadie, ni los estados poderosos pudieron cambiar la realidad. El hombre era una mierda el siglo pasado y sigue siendo una mierda. Modificar mi yo, eso decíamos en renglones anteriores, y lo único que se me ocurre es ganar más dinero, para tener más dinero para poder repartir entre más personas que yo, Dios y mi mamá. Quiero modificar mi yo mismo y no lo encuentro por ninguna parte pero dejo escapar las palabras como si fueran pompas de jabón que una vez producidas, todavía, necesitan del viento para volar y me detengo en esa sabiduría extraordinaria del siglo mugiente y me digo en voz alta: -Un niño hoy es una boca que debemos alimentar mañana porque esa boca será dos brazos que den de comer a 10 bocas. Fui por la vida montado en esa frase que leí a los 14 años, por casualidad y sin intervención, aparente, de cómplice alguno, y atribuí no sé porqué motivos a Mao, pero esa frase no tenía en cuenta la envidia. Me he visto dándole de comer a una boca que, para seguir siendo boca, iba cortando sus brazos a medida que le crecían, para no darle de comer a nadie, para sentirse frente a mí, el único niño del mundo. Y bocas feroces que se comían todo lo que había y después lo escupían, para poder tener hambre nuevamente y comerse toda la comida de los otros niños. En esta fantasía, no era que no existían otros niños, son que el personaje central de la película, a los niños que no eran él, los mataba de hambre. Hubo bocas serenas, que se cuidaban de todo. Tampoco llegaron muy lejos en ningún tipo de nueva ética. Cuando no comían, no permitían que comiera nadie y cuando comían, se empecinaban en que tenía que comer todo el mundo. Y hubo bocas y bocas, bocas sedientas y hambrientas y nunca llegamos a ser tantos brazos para alimentar tantas bocas. Por eso, querida vaca, EL SIGLO XX HABÍA FRACASADO.
LLEGÓ LA POESÍA Y ME DIJO
El amor la poesía |
SOY UN COBARDE, ME DIGO AL LEVANTARME.
Soy un cobarde, me digo al levantarme, cuando me pongo a escribir no puedo, luego escribo pero ya no soy yo.
Como me pasa a mí con el cuerpo, cuando me acaricias no siento nada luego mi cuerpo se pone loco de pasión pero ya no es mi cuerpo.
Podríamos decir, le digo entonces, que poema y amor es otro el que por mí lo hace. Sentirás el amor en tu cuerpo y pondrás tu nombre al final del poema pero vaya a saber qué fantasma o sombra hizo ese amor, escribió ese poema.
Una vez, recuerdo, un gran marino se posó en mi mano derecha y escribí versos donde el mar me amaba. Y con la mujer del aliento perdido fui todo el tiempo viento desesperado y nunca llegamos al amor o a la letra pero rompimos la montaña, hicimos la noche.
Recuerdo, recuerdo, dijo ella, cuando fuimos esas águilas fusiladas y tu escribías de nuestra patria y del dolor y de la sangre caída inútilmente.
Sí, mi querida, mi pequeña, es cuando el amor me atropella que puedo amarte, dejarme poseer y ahora, como un indio resignado, dejo caer la pluma y sueño que soy libre y feliz. Ella, a veces, pedía cada cosa que enseguida disparaba mi imaginación. Un día me preguntó por el exilio y le dije:
Hoy he pintado de la muerte algún brillo y la lujuria incuestionable del hambre. No es que haya muerto o haya comido algo fue un verde que rasgó la realidad que atravesó los rojos y los serenos malvas que se adueñó del centro de la vida que fue a la vez, verde y canción, verde y fuego y sombra y corazón y sembró todo el mundo de cuerpos verdes floreciendo al amor.
No fue la luna posándose en mi mano fue el plata de mi infancia donde un río era agua y metal, reflejo y movimiento. Cuando la plata de mi río canta hasta el sol se estremece tal cual un hombre, lujurioso, frente a los brillos de la amada.
El río turbio y varón y la mujer de plata, hacen frente a una ciudad desconsolada, de una manera permanente, el amor. Después, dibujo una clara princesa en un nuevo cuaderno y llego de esa manera a Plaza de España y no recuerdo si no es con alegría los primeros años del exilio.
De comer no tenía, seguí diciendo, y el frío diferente me congelaba pero caminar por la calle como si fuera un huérfano, sin techo y sin amor, me hacía bien, no exactamente fuerte, pero más precavido: Ningún viaje más alterará mi vida. Me quedo aquí, al sur de Europa, en Madrid, para siempre, escribiendo. Sin mirar atrás, le dije mirándola a los ojos, pero tampoco mirando hacia delante, sin mirar, sentado y escribiendo, eso es todo. Y ha pasado, mi amor, más de un cuarto de siglo y aquí me tienes, sentado y escribiendo.
Todo pasó por mí y todo se alejó. Nunca retuve nada y nunca dejé que nada se escapara. Todo lo mío estaba ahí, conmigo y fui un poema roto o siempre por hacer una piel enamorada de sí misma o muerta y las calandrias, eso sí, las calandrias haciendo círculos ilusorios sobre la piel del tiempo, volaban a nuestro lado hasta morir. Puedo asegurarte, mi amor, que, exactamente, en medio del dolor, el espectáculo de las rosas creciendo, al paso de los años, era maravilloso.
Está bien, dijo ella, me doy por enterada.
LA MUERTE DEL HOMBRE
Es otra vez de noche Una voz en la radio Entre tantos papeles Enciendo cigarrillos a mansalva Desde hace millones de años Las granadas estallan en mi rostro. Primitivas presencias Ceremonias donde la muerte En un mal castellano Sentado en mi cama escribiendo El hombre tiene hambre y sed desde milenios. Somos ese hombre hambriento y sediento poeta Siempre hay un hombre que tiene hambre. Aquí mismo poeta Sentado sobre mi cama escribiendo Dejaron de danzar ¿Quién es más cruel? Y ahora poeta deja la pluma Sentado sobre mi cama Antes de continuar me detengo Yo soy el hombre Dime poeta A ver poeta un verso Sentado sobre mi cama escribiendo Dejo de escribir Sostengo con mi mirada Sentado sobre mi cama escribo ahora Un poeta asesinó su hombre
para escribir este poema y eso es un hombre. LA PASIÓN: LA POESÍA
Entre la vida que no me pertenece el amor y la vida que soy la locura. La poesía puede llenar todo ese vacío.
Hablaba siempre en silencio sin decirle nada. Ella pensaba en el futuro.
Estábamos así, sentados uno frente al otro desde hacía siglos.
Mi voz sonaba hueca entre los perfumes violentos de sus nalgas abiertas como manantiales como vertientes cristalinas de rocío abriéndose al pequeño sol de la mañana.
Mi voz se perdía entre la acústica marea.
Sigilosos movimientos de su cuerpo vulva enamorada, vulva de miel diamante enfurecido espesa vulva azucarada sella en mis labios el silencio.
Más que escuchar mi voz Ella seguía pensando en el futuro.
Cabalgando feroz en su locura yo soy ese pequeño sol de la mañana.
Rómpete como se rompe el cristal haciendo música y Ella se rompía Bailábamos.
Éramos como un hombre y una mujer bailando.
Ella me besaba las mejillas y en ese ardor yo le decía que la amaba.
Después éramos capaces de detener la música para mirarnos francamente a los ojos.
En silencio nos sabíamos famosos, reyes del gesto opíparos comensales del amor, mirarnos era como morir.
Después, aún, seguíamos danzando levemente. Instante de las formas caídos uno sobre el otro yo no decía nada. Ella, era el futuro:
Escribiré en silencio y la poesía alforja delirante silencio perenne que necesita mi voz para vivir, llena mi vida de sorpresas.
Hiriente, jactándose de su momentáneo poder sobre mis nervios habla para mí.
Yo soy Ella y Ella es la Poesía juntas como si nos hubiesen arrancado a la tierra de la misma raíz ocupamos un solo espacio en tu corazón. Somos el mismo tiempo.
Ella y la Poesía aman vestirse con las mejores sedas.
Joya marina flor diadema de locura brillos serpenteantes y topacios embravecidos de tanta luz para tu cuerpo momificado siempre igual cada vez siempre diferente.
Nutren sus cuerpos manjares únicos. Devorar limpiamente el universo y hacer el amor las enloquece. Cuando cierran la boca para morir en silencio desean conocer de los sabores uno diferente.
Siempre ambicionan estar en otros brazos y una vez más, doliente mueca sin sonido comienza a latir.
Abre sus ojos y pregunta, ¿es el atardecer o la mañana? Me desplomo a su lado Abre sus ojos y pregunta, ¿es el atardecer o la mañana? Me desplomo a su lado para no perturbar el curso de sus sueños. En silencio dejo de vivir. Ella sueña y la noche se puebla de sonidos, misterios ardores de su cuerpo y la música.
Sus ronquidos son el bravío mar y la torpeza de sus dientes entrechocándose en las sombras cataratas volcánicas de lejanía y nube.
Ruidos ardientes anuncian el final de la ternura. Trenes ensangrentados en la guerra chirriando a veces porque el dolor es inalcanzable.
Su piel brutal enredadera trepa desordenada, bramido sideral, hacia las concavidades más remotas hacia los vericuetos.
Amianto vespertino crece en el tumulto de los cielos hacia un destino en llamaradas.
Poesía de fuego ardiente vulva desgarrada
Ella es la poesía dragón enamorado bocanada febril humo y ceniza.
Mujer de fuego Poesía de fuego consumen vorazmente hacia los espacios infinitos el cuerpo del amor. |
