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Es Presidente de: Asociación Marqués de Bradomín
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_____________________________________________________________________________ Miguel Ortega Isla (Madrid), Ingeniero en Informática, ocupando diferentes puestos técnicos y directivos en IBM.
Libros publicados: Del Allá y sus alrededores (1997), Meditaciones para después del desayuno (1998), Poemas a la luz de una vela (2000), La treta de las mujeres (2001), Alucinación (2004), Tren de cercanías (2005), Itinerarios poéticos (2006), Historias increíbles (2007), Ideas manifiestas (2007). Atrapados en la Red… de la amistad (2009)
Obras de teatro estrenadas: La treta de las mujeres (2000)
Premios obtenidos: Círculo de Bellas Artes de Madrid 2000, Clarín de Cuentos 2002, “El Literonauta” 2005. Rubén Darío 2005 “Dulcinea” 2005 “Marina Romero” 2007
Traducciones Ha sido traducido al ruso.
Actividades:
Ha leído y dado conferencias en los Estados Unidos: U.C.L.A. (University of California at Los Ángeles). Georgetown University - Washington D. C. En la Federación Rusa Unión de Escritores de San Petersburgo y en diversos lugares de España
Pertenece a: PEN Club de España Ateneo de Madrid Círculo de Bellas Artes Asociación de Escritores y Artistas Españoles Asociación Prometeo de Poesía ________________________________________________________________________
ITINERARIOS POÉTICOS Primer Premio Internacional Ruben Darío Editora Sial Fugger/Poesia
PODERES
Llego siempre el primero al colegio para ver entrar a Aurorita, me tiemblan las piernas y la saludo torpemente, balbuceando las palabras. Ella apenas si me mira, debe considerarme un ser insignificante. Un compañero de colegio, mas alto, más fuerte, más decidido atrae todas las miradas de Aurorita. ¡Cómo le odiaba! Sin pensarlo claro está deseé su muerte. Murió atropellado al día siguiente. Quedé destrozado sintiéndome culpable, y comencé a pensar algo absurdo. ¿Habría influido mi deseo en el terrible acontecimiento?
Me puse a prueba deseando esta vez algo bueno pero poco probable, que se curasen los dolores crónicos de la anciana cariñosa y dulce castañera de la esquina; la pobre siempre estaba hablando de los dolores que llenaban su rostro de tristeza.
Se había intensificado el frío, nevaba copiosamente desde la noche anterior. Al salir de la escuela corrí precipitadamente al puesto de castañas, y encontré a la castañera canturreando a media voz. ¡Miguelito! ¡Miguelito! -Se ha producido un milagro, Dios quiera que no sea efímero. -Me han desaparecido todos mis achaques, no me duelen las piernas, ni la espalda, ni las cervicales.
No podía creerlo, tenía que ser otra coincidencia. Seguí haciendo múltiples y diferentes pruebas, casi imposibles y por supuesto que a nadie perjudicaban.
Era absurdo, contrario a la lógica y la razón, pero tenía que rendirme a la evidencia. ¡Poseía poderes sobre naturales!
Luché duro por salir de mi condición humilde, pero ayudado por mis poderes fui subiendo escalones en la difícil y cruel escalera social. Pero, al mismo tiempo, me fui dando cuenta que iba perdiendo esos poderes.
Mis deseos se cumplían cada vez más tarde. Comprendí que el fin de mi incomprensible superioridad sobre el resto de los humanos estaba a punto de terminar, o ya había terminado.
Dudaba con verdadero terror que quizá ya no se cumpliese mi próximo deseo, y entonces coincidieron dos hechos trascendentes, y de distinta índole en mi vida.
Mi hermano se moría irremediablemente, y mi nombre figuraba entre otros para ser elegido ministro. ¿Qué desear, salvar la vida a mi hermano o alcanzar un sueño?
Desde mi despacho de ministro se domina gran parte de la ciudad.
Del libro: Historias increíbles
NÚMEROS EXCLUYENTES
Todos queremos ser únicos, diferentes, irrepetibles y perdurar eternamente.
La HISTORIA estaba desolada, ya llevaba escritos muchos, muchos, muchos volúmenes con el nombre y todo lo acaecido a cada uno de los seres que habían nacido.
- No puedo continuar así. Tengo que simplificar, sólo dejaré que pasen a la posteridad aquellos que por algo extraordinario o circunstancial deban pasar. De los demás diré simplemente que eran muchos, aunque me gustaría precisar más. Y entonces inventó los números.
Los volúmenes quedaron reducidos a muy pocos, porque simplemente anotaba, por ejemplo:
En España han nacido a la fecha: Fulano, fulano, fulano y 30 millones más. Y se quedó tan pancha. El problema radica en los criterios de elección, y en que al resto nos ha eliminado totalmente.
¡Hemos dejado de existir como seres vivos! ¡Hemos dejado de existir como muertos! Del Libro: Sin Antifaz
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