POESÍA 
Máximo Pérez Gonzalo. Nacido en S.Martín del Valle, Palencia, España.
Estudios mas relevantes: Filosofía y Literatura.
Dedicado a trabajos de aspecto social con emigrantes en Alemania y posteriormente con presos en España.
La emigración y la marginación, como telón de fondo a la hora de escribir. Me gusta escribir en verso y en prosa, preferentemente en verso. Empleo toda clase de verso medido y rimado, o verso blanco, nunca he usado el verso enteramente libre.
Seleccionado finalista en “Mis Escritos”, Buenos Aires, Argentina 2005.
Poemas publicados, mediante selección, en la Antología año 2005 del colectivo de poetas del foro de AUTÉNTICA POESÍA.
Diploma de honor en los IV y V concursos de poesía internacional Lincon-Martí de Miami, Florida, años 2006 y 2007.
Finalista en el concurso de poesía de la FUNDACIÓN ATENEO CULTURAL DE MADRID, 15 abril 2009.
Premiado en el concurso de poesía de la FUNDACIÓN PROGRESO Y CULTURA DE MADRID, Mayo 2009.
Mención de honor al tema leonés, concedido por la editorial PUENTE DE LETRAS de la Bañeza- León, año 2009.
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HUBO UNA VEZ UN PÁJARO
Hubo una vez un pájaro que aunque vivió escondido
tuvo un trino sorpresa y un porte acicalado, nunca quiso cuidar la dimensión del lado que entre el frío y calor suena a rama de olvido. El aire de sus alas aligeraba el nido
con la esperanza cierta de su propio reinado, casta de verdes hojas y la quietud del prado como principio apuesto para evitar el ruido. De silencioso ocaso y un lejano horizonte
como el quehacer del pájaro me acostumbré a la vida aunque en sus primaveras ni fui clavel ni rosa. Y sé que no fue fácil que floreciera el monte pero la savia brota de la rama escondida y es que la soledad es a veces hermosa. MATEO BUSTAMANTE
Tengo un pequeño libro que recuerda mi infancia
como un escalofrío de ternura incipiente, el tiempo puso ya las páginas oscuras y apenas puede verse el rasgo de mi firma. De distintos tamaños se imprimieron las letras
para la mente imberbe de escolar primerizo, y entre sus pastas crujen deshilachados dedos de las huellas traviesas de mis primeros años. Mateo Bustamante mezcló, contando historias,
la pasión de una madre por el hijo que enferma con la castiza alfombra de las noches con luna matizando principios para empezar la vida. Su “perro fiel” trasmite largos años de ausencia
de aquellos que murieron besando al asesino y el genio de su astucia colgó de una balanza de igual a igual dos hombres, “el rey y el carbonero”. Cada paisaje agrega la voz de un proletario
que acusa la ignorancia de un rico presumido, estímulos al cuento de prófugos que asumen la nobleza por norte cuando sangra la herida. Y en la razón que acepta el rol de sus rituales
baila la melodía de convivencia clara, nunca pierde el que pierde, ni muere el que está muerto si el corazón apunta su dedo a lo más alto. Mateo Bustamante, nunca murió tu libro
en la compleja enjambre de mis filosofías, él me enseñó el camino por el que anduve siempre, él me enseñó a ser hombre y él me enseñó a llorar. |
PIEL DE TU PIEL
Piel de tu piel, con curva aletargada
de mano que enviudó de pedigüeña. Piel de tu piel, al trote de almadreña que perfila otro ayer de enamorada. Piel de tu piel que se creció en la nada con el piélago azul de otro momento; lejos quedó la rosa de tu aliento al lado de mi instinto de cobarde. Piel de tu piel que se perdió en la tarde, como el adiós en el final de un cuento. AVE VERUM
Ave Verum, luciérnaga encendida que silenció la noche en un suspiro, y arropada con orlas de zafiro buscó la plenitud que da la vida, ¿dónde de ayer y gracia concebida fuiste la mariposa de mis credos, el ángelus que esconden mis hayedos, o el largo azul de la mañana oscura? Ave Verum, ceñida a mi cintura, rosa inmortal y estrella entre mis dedos. LEO LA CARA DE UN AYER
Leo la cara de un ayer cautivo
al borde de un final de acantilado, que afinando la sed de un ser alado quiso calzar pedal de fugitivo. Con cepos de un amargo aperitivo
fui masticando ciclos del pasado, raza de ceño turbio y por legado la pubertad colgada del olivo. Alas de garza sin final en sueños
de espacio azul y curva apasionada que en tatuajes de amor dejó las huellas, si no alcancé la meta en mis empeños de ser el hombre aquel de alta mirada, fui cuna de pasión pisando estrellas. ROSAS DE ASFALTO A veces ciega el sol un compromiso de haber sido pastor de capa rota, cayado con tres palmos de patriota que apaña el hambre y estropea el guiso. Probé a ser de cristal, y anden preciso bajo el vaivén crispado de la ida, el dado se quedó a media partida donde aposté la sed de llegar alto, al final coseché rosas de asfalto en la locomotora de la vida. |