Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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LUIS E. PRIETO

NARRATIVA    
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-   Prieto Vázquez, Luis Enrique

 

-   Melilla, Norte de África, España, 1947

 

-   Cerceda, Madrid, España

 

-   Médico ginecólogo y sofrólogo

 

Consulta gratuita de ginecología en la Red

 

-   Escritor

 

 

Bibliografía:

 

Cantares de la Edad Adulta (poemas), 1975

 

El hombre, el hombre, el hombre: la tierra, la tierra, la tierra (teatro), 1968

 

Sensibilidades Primavera-2002 (Autor especial)

 

Sensibilidades Verano-2002 (Autor especial)

 

Diario de un Anarquista Atávico (Diario-novela), 2002

 

Sensibilidades Otoño-2002 (Autor especial)

 

IV Antología Internacional de Sensibilidades (Autor especial), 2003

 

V Antología Internacional de Sensibilidades (Autor especial), 2004

 

Nueve instantes en voz, multimedia, textos leídos, 2004

 

Antología Internacional Sensibilidades Oro, 2005

 

La memoria de los triángulos, novela, participación creativa en el personaje Hernán

 

Todas las voces, una voz (Antología de poetas de Radio Nacional de España)

 

Aladino está de vacaciones

Relatos, 2003

 

 

Contra un muro de sal

Poesía, 2004

 

 

Ditirambos, entre viajes y fantasías

Literatura de viajes y relatos, 2005

 

 

Equidistancias de Mar y Sierra

Poesía, 2007

 

 

 
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Co-responsable general de

 

REMES-RED MUNDIAL DE ESCRITORES EN ESPAÑOL

 

 
 
Director de la Revista Literaria
 
 

 

 

 

Tiene una sección fija en la Revista

 

ARENA Y CAL

 

 

 

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EL ESCRIBIDOR

 

 

PLUMAS SELECTAS

 

 

 

Presidente para España de la

Unión Hispanoamericana de Escritores (UHE).

 

Fundador del Foro Sensibilidades

 

Fundador del Foro Archipiélago.

 

 

E-MAIL

 

lepv@escribidor.com

palabrasdiversas@palabrasdiversas.com

directorio@redescritoresespa.com

DOCTORPRIETOVAZ@terra.es

 

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LA FUMATA BLANCA Y EL PADRE OBENGO

 

El humo seguía siendo de un negro sombrío.

Hacía ya más de siete días que los fervorosos fieles esperaban el humo blanco esperanzador y prometeico.

Las primeras jornadas llegaron a más de cuarenta mil fieles expectantes los que se aglomeraban en la Plaza de S. Pedro, pero ya se había ido despoblando de peregrinos y curiosos, y sólo quedaban unos cientos de personas atendidas por los tres hospitales de campaña dispuestos para la ocasión por la Administración Vaticana, y en los que se controlaba las constantes analíticas de los pocos que aún se atrevían a permanecer noctámbulos con el corazón confuso.

La rumorología periodística destacaba ya sin tapujos que en el seno de la curia cardenalicia se había desencadenado una guerra irreconciliable entre los partidarios del Cardenal Rewenta, perfecto para la Doctrina de la Fe y decano de la Curia, y bien conocido por su pertenencia a los “Hijos de Cristo Reinante”, y los más progresistas, adictos a Monseñor Lorenzo da Silva da Pita, joven prelado de 75 años y Arzobispo emérito de Copacabana.

Veintiocho fumatas negras habían teñido ya el cielo aburrido de Roma...

Eran las seis de la tarde y en la sacristía de la capilla de S. Andrés, en Nairobi, sonó el teléfono, despertando a las calurosas chicharras:

–¿El padre Obengo?

–Sí, ¿quién le llama?

–Soy el cardenal Rewenta, decano de la Curia Vaticana... Le llamo desde la Capilla Sixtina, en S. Pedro.

–Beso sus manos, eminencia ilustrísima.

–Verá, padre, iré al grano: el Cónclave ha decidido, por mayoría simple, votarle como sucesor del Papa fallecido. Setenta y ocho cardenales han depositado su nombre en la urna.

Se hizo un silencio esdrújulo y pegajoso...

–¡Oiga, oiga, padre Obengo!

–Perdone su eminencia, pero, ¿está seguro de que me llama del Vaticano? ¿No será una broma?

–Nada de bromas, padre. Con estas cosas del espíritu no se juega...

–Pues va a ser que no, eminencia ilustrísima. Verá: yo soy un cura de pueblo y me conformo con atender en mi parroquia a negritos con SIDA y hambrunas. Que no, lo siento...No me veo yo vestido de blanco y negro y haciendo encíclicas para las beatas del mundo. Pero muchas gracias por la llamada: ha sido un detalle de lo más cariñoso...

 

En la Capilla Sixtina el Cardenal Rewenta, luego del colgar el auricular, se encaja el solideo y anuncia:

–Non habemus Papa. El padre Obengo rechaza los designios del Espíritu Santo.

Otro silencio pastoso y plomizo se apodera del Cónclave.

El Cardenal Ling, del Arzobispado de Shanghai, se levanta entonces y propone:

–¿Y si hacemos Papa permanente y honorífico al difunto?

Y todos vuelven a votar, y es unánime el acuerdo, y, por fin, la fumata blanca aparece ante el júbilo de los doce sanitarios de los hospitales de campaña de la Plaza de S. Pedro, y que son ya los únicos pobladores del recinto.

 

(El padre Obengo, en la capilla de S. Andrés, por las afueras de Nairobi, está confesando a un negrito sin dientes y con muletas.)

 

Abril-05

 

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EL NIÑO Y EL MAGO

 

Dibuja un hoyo –le dijo el mago.

 

El niño miró fijamente el papel en blanco que tenía frente a sí, tomó el bolígrafo con firmeza y pintó un punto en medio de la hoja. 

  • ¿Eso es un hoyo?
  • Sí –contestó el niño– visto desde muy lejos.
  • ¡Ah! –suspiró el mago–. Píntame entonces el cielo...

 El niño dibujó una luna menguada y la coloreó de rojo. 

  • Parece una frambuesa –comentó el mago–. ¿Estás seguro de que esto es el cielo?
  • Claro. Pero es un cielo que sangra por las noches. Y le faltan nubes y estrellas porque la luna se ha vuelto caníbal de tanto comerse el hambre de muchos niños.
  • Jó –respondió el mago mientras se secaba una lágrima oculta–. Pues dibújame un hombre –insistió un poco triste.

El niño miró con detenimiento al mago, sonrió en sus ojillos pícaros, tomó una hoja limpia, acercó el bolígrafo a su superficie e hizo ademán de dibujar rasgos atrevidos y líneas complejas. Se apartó, volvió a mirar con interés la hoja, hizo un gesto de aprobación y se la entregó al mago. 

  • Ya está.
  • ¿Cómo que ya está? –se enfadó el mago al ver la hoja limpia. sin el menor asomo de dibujo-. Aquí no hay nada...
  • Sí lo hay... lo que pasa es que no sabes verlo...
  • Pues ya me dirás, señorito.
  • He dibujado un fantasma, por eso no lo ves.
  • Ya..., pero yo te he pedido que pintaras un hombre.
  • Pues ya está –dijo el niño.

Y el niño siguió su camino, con su pesada mochila a cuestas, mientras el mago se quedaba solo, sin saber qué hacer con su saco de magias que pensaba regalarle.

Noviembre-05

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