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Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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LAURA FARÍAS

POESÍA  

 
 

Semblanza. Breve, muy breve semblanza.

 

Laura Farías se autonombra una tahúr letrálica, y escribe, como ella misma dice, “para sacar los ángeles y los  demonios que amenazan ahogarla”. A los 11 años declamó su primer poema –de su autoría- en su escuela primaria y aunque nunca dejó de escribir, otros intereses la absorbieron. Fue hasta el 2002 que impulsada por sus hijos comenzó a mostrar sus poemas, (especialmente sonetos) sorprendiéndose gratamente por la acogida.

 

Como Tahúr, escribe en cualquier género –prosa, libre, métrica-, aunque siente especial predilección por el relato corto.

 

Desafortunadamente, no ha podido ser profeta en su tierra a pesar de sus varios intentos.

 

Participó en el poemario especial “Rósea”, Editorial Bohodón, que vio la luz en España el mes de julio del 2008. También en “Tarta de manzana y otros relatos”, de la misma Editorial y la revista Aldaba, de España, le ha editado trabajos en tres ocasiones.

 

También participa en el homenaje a Gabriela Mistral, en Chile, en el libro “Hoy cantamos con Gabriela” de Editorial Alba, y en diciembre del 2008  en complicidad con Gabriel Gómez (dibujante y escritor, aunque en esta obra sólo fue dibujante) editó de su propio bolsillo una edición limitada de “Solo para niñAs”, un libro de cuentos y poemas infantiles (dedicado a sus nietas) que espera subir próximamente a la red de forma gratuita.

 

Actualmente prepara una novela histórica con el mismo cómplice, Gabriel Gómez

VENGO DE DONDE VENGO

 

Vengo de una matriz avolcanada,
de la esperma febril de un altozano
con la costumbre indócil del milano
y con la sangre verde, aturbonada.

Vengo de donde vengo, asalvajada
sin directriz en reglas de lo humano;
donde siempre es mejor tender la mano
que tender los desiertos de la nada.

No esperes más de lo que soy. Apenas
un verso que se quiebra en las arenas
del vitral insondable que te evoca.

No esperes más que un esfingado gesto
cuando aparezca el sol tan maldispuesto
y se nos muera el alba entre la boca.

 
 
 

LOS ÓRFICOS RITUALES

 

Vendrán las albas nuevas. Vendrán con su aleluya
para romper los cantos tenebres donde muestro
la perversión de un beso–como un toque maestro-
que por tus labios de hombre me permití que fluya.

No habrás de recordarme. Cuando el reloj concluya
los órficos rituales del tiempo que fue nuestro
te olvidarás del beso malévolo y siniestro
y olvidarás la boca que alguna vez fue tuya.

El mundo es tan redondo… quizás, en otro giro
palpite entre tus labios un húmedo suspiro
nacido en remembranzas de besos infernales…

Quizás por ese entonces la sombra de mi mano
dibuje en tus memorias algún sueño pagano
...cruzando los cristales.
 
 

EL INICIO DEL FIN

 

Todavía humea el café
pero ya no tenemos nada que decirnos;
volvemos a tocar nuestras historias
deslizando los dedos
por todo el planisferio de la mesa;

pero de boca a boca que poco o nada queda
apenas lo trivial de algunos holas,
lo baladí del tiempo,
lo insustancial y vano que nos sobra...
una mirada esquiva,
una sonrisa mustia,
un mirar el reloj con disimulo
y esperar el alivio de la ausencia.

Todavía humea el café pero en nosotros
están latiendo coágulos de hielo

y es que nos desnudamos demasiado pronto
sin guardar ni un enigma,

ni un secreto
que atenuaran los tiempos del hastío
hasta llegar al hoy,
donde ya no tenemos nada que decirnos.

Todavía humea el café…

La noche empieza justo al amanecer de cualquier día.

 

 

SEULETTE SUY

(A Cristina de Pisán)

¿Que me he quedado sola?
¿Y qué?
Ha sido mi elección
vestirme de ermitañas las arterias
desandando a conciencia los destiempos
solidaria de mí, y éste conmigo.

Y que me miren
libre,
encadenada en estas libertades
que me gané en el campo de batalla
cabalgando el ultraje
y el insulto
pagando cada senda libertaria
con géiseres calientes de mi sangre,
con cada acero que me hurgó por dentro
y con cada cruz
donde quedé enganchada.

¡Cuantos trozos de mí se resecaron
colgados en escarpias!

Tú ya lo sabes…
He ganado mis guerras desarmada.

Que me miren así,
libre
desnuda
con este dios de amores moribundo
con los brazos en alto y encrespada
hablando con las piedras
y con los peces que andan por los aires
balbuceando
febril
y alucinada
cien baladas de amante.

Pero no tengo más,
se me vació la boca desde el alma.

Cuando se vaya el eco de la aurora
me quedarán banderas de locura

durmiendo en las entrañas.

Ha sido mi elección quedarme sola.

 

LLOVERÁS CON MI NOMBRE

 

Te acordarás de mi cuando me vaya
cuando cierre a mi espalda las tranqueras
y se vuelvan al mar todas las fieras
que esculpiste en la arena de mi playa.

Te acordarás, lo sé. Lo tengo claro.
Pero no hay marcha atrás. Todas tus farsas
requieren del neón de las comparsas
y no de la luz simple de mi faro.

Te acordarás cuando me vaya. Entonces
se quebrará el escudo de tus bronces
y te hallarás tan sólo, tan vacío,

que no te han de bastar las bocas nuevas
para olvidar mi boca. Cuando lluevas,
lloverás con mi nombre y con tu frío…

 

 
 
NO TENGO PRISA

 

Porque nací habitante
del pedral y del ojo de las gárgolas
me ensabané en un neón de negras luces
y arco iris de brumas
donde la parvedad deslíe mi nombre
gloria a gloria
para llenar algún porrón antiguo
con cada cambalud que se hizo gota
de los oscuros vómitos de antaño
(sorbos… de una memoria puñetera)

Porque nací del morbo
y porque fue cordón umbilical la injuria
no es difícil quedarme en el ahora
con mi cara de sed recién lavada
y este desasimiento del yo mismo
donde jamás despiertan los insomnios
que me inventan, infausta y nocherniega
a pesar de mis luces.
O por eso.

Dos segundos después de ser crisálida
ya era una zygaena
esplendorosa
exhalando y latiendo su cianuro.

Tal vez por eso
no me importa si llueve o si no llueve
y me importa un carajo que haya mares
o charcos,
vasos de agua;
porque no busco al fondo de sus círculos
el uso o el desuso
de fatuos tragasables y prestímanos;
pero me importa el yo
desopilante
del líquido reflejo.

La irrealidad es magia… o viceversa
por eso me da igual
la calidad o el vicio del adversario
y antes de abrir los ojos
supe siempre
de esta costumbre insana de mis hombros
que no sabe esquivar
ni el volumen ni el peso de los golpes,
y en reciprocidad del dos por uno
traspasa su break point
y rompe puentes
con la certeza lógica que todo
ha sido
es
y será
sustituible.

Soy imperfectamente humana.

Yo no mato,
no me he estigmatizado de la sangre,
pero suelo ser cruel
herir de muerte,
mutilar suavemente corazones
emascular -con compasión- los sueños
y dejarlos vivir
¿Qué es más oscuro
que mirar a tus víctimas,
gravitar palpitantes por tu espacio
sintiéndote inocente?

Para decir te amo
-lo que siempre es igual a desangrarme-
siempre me sobra tiempo.

Por hoy, no tengo prisa.