José Antonio Fernández Sánchez nace en 1963 en Terrassa (Barcelona). Reside en Cerdanyola del Vallés (Barcelona).
Recientemente ha publicado en revistas literarias, tanto de papel, como electrónicas: “La bolsa de pipas”, ”Groelandia”, ”La Nausea”, “El coloquio de los perros”, “Fábula”, “Ágora”, “En sentido figurado”, “El laberinto de Ariadna”, “Almiar” (Margen Cero), “Palabras Diversas”, “La Fanzine”, entre otras. Así mismo ha actuado en diversos recitales de poesía.
Libros de poemas publicados:
- “La eterna pubertad de Lino”, Editorial Cálamo Gesto, 2011.
- “La profundidad del agua”, Ediciones Rondas, 1987.
- Participación en antologías de poesía y de microrrelatos.
Premios:
- Finalista del “IV Concurso Internacional de Haiku No Michi en Lengua Española 2011”.
- Seleccionado para el libro “ De versos encendidos” del “I premio de poesía Amatoria, Gozosa y Erótica” de la Editorial Hipálage, 2011".
- Seleccionado en la antología de relatos cortos “El crack de 2009”, de Parnass Ediciones, 2011. - Seleccionado en la antología de poesía Vilapoética, de Parnass Ediciones, 2011.
- Finalista del “V Concurso Literario Internacional Ángel Ganivet 2011” 2º Premio del “Concurso de relatos IFIS LGTB Alcobendas y Generación Espontánea 2011.
- Ganador de la XXV edición del “Premio Cálamo de Poesía Erótica” 2010, con el poemario “La eterna pubertad de Lino”.
- 2º Premio del “I Concurso Internacional de Poemas Yolanda Sáenz de Tejada” 2010.
- Finalista del “I concurso de Microrrelatos Lorenzo Silva” 2010.
Tiene varios poemarios inéditos: “La tintura de los colores (31+13)”, “El silencio de la raíz”, “Espacios y Fronteras”, “Brooklyn 31” “Fractal” e “Instantes (101)”; así como un trabajo de microrrelatos: “Fotogramas de un suicida”. Está ultimando otro trabajo de microrrelatos que se llamará: “Mundos para lelos”.
LA PROFUNDIDAD DEL AGUA
POEMAS
Ediciones Rondas, 1987
LA ETERNA PUBERDAD DE LINO
POEMAS
Editorial Cálamo Gesto, 2011
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VIAJE DE IDA
Si he de elegir, prefiero la tierra al mar del que venimos, pues no me gusta que la perspectiva no tenga referencias. Allí las lágrimas se fagocitan en su afluente. Llover sobre mojado, dicen. Ahora que soy el capitán del barco cualquier ola que rompa será bien recibida. De “La tintura de los colores” - Inédito
V Aquí se me aparece la razón de existir, la voluntad del ahorcado mientras nacen nuevas estrellas. Se me aparecen espejismos en la tila, en el güisqui, en la protectora llama de unos ojos de medusa. Se me aparecen las lecciones del parvulario y la ondulada comba del recreo incitando a las primeras reglas, las fiebres del otoño, la engrasada y peluda música y el atronador comienzo de una insinuación, la enfermedad del polen y sus derivados, la contaminación del espejo, la caspa y la noche eterna… Aquí aprendí la vida de Timothy Leary y ya no confundo Bach con Ultravox; sé cultivar palabras de esperanto (paperas es parotidito) y coger anuros en un mar de jarabe. Aquí regalé mi chorreada lengua de coñac y nicotina y limpié el bolsillo de hinojos y envoltorios de caramelo. Aquí se me aparece la razón de existir, reposar en duermevela como ojo izquierdo de lechuza y salir con Platón de la caverna pues ya conozco el colorido de las sombras y el dolor de maroma en la costilla. Aquí he sabido trocear la cal, la soga, el diamante, mientras nuevas estrellas nacen, deletrear poemas en la profundidad del agua y buscar las dudas en terrón de sal. De “La profundidad el agua”- Ediciones Rondas
CUANDO LA LETRA RÍE ESCONDIDA EN SU PAÑUELO DE SEDA
Al pretender buscar la forma de la frase, eso que llaman los que entienden, “A modo de poética”, como si la poesía tuviera sólo un modo, un solo espacio donde los músicos pudieran renovar sus acordes, sus atriles, eso me digo, al pretender tocar el amatorio donde se aparea el verbo y sus plurales sin cumplir el periodo del fermento, querer abrir la dermis y esperar a que la gota no emborrone el texto y desear que el músculo se encoja hasta que la vocal reciba oxígeno, sigo diciendo, que esa búsqueda de sílabas sembradas en el surco, tatuadas en la piel de la semilla esa que al germinar hace vibrar la luz del pentagrama, digo, que ese testificar la letra como el que busca el manto de un desove, ese hacerse el amor consigo mismo, ese dar vueltas a la noria, ese girar la coma sin que el punto se derrame, en fin, ese amasar las tildes, ese espaciar pronombres con mayúscula no pasa, cuando se consigue, de un simple orgasmo en solitario donde el placer se pierde en uno mismo, ya entrado el ciclo en menopausia y olvidado un instante el celibato. De “Fronteras” - Inédito
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DESEO
Siempre he querido ser poeta, no sé, tal vez para tener oficio y beneficio. Desde que decidí bajarle la faldilla a las letras supe que soy un amante mediocre, pues prefiero el calor del lomo de una piedra y taparme con un chal de lluvia limpia, mientras espero que aparezca el pájaro, aquel que se dejó olvidada el ala. De “La tintura de los colores” - Inédito
ESA MANO QUE ES LA MÍA
Dibujar una mano es como querer coger un grano más de arena en un desierto ya barrido, es como abrillantar un sol que está apagado, como contar las letras que se han dicho, simplemente imposible. Pues cómo perfilar colores que le den forma a un surco, a un alambre desabrochado, cómo pintar un barro, un cuenco, un campo recogido, una grieta en la semilla, cómo ablandar el lápiz para dejar expuestas cicatrices, hambre pero también abrazo, abrigo y espuela, cómo buscar las sombras de la mano si esa que se aparece vive en un reflejo, si es la misma que aprieta la culata, la misma que se alumbra con un cirio, que esparce las semillas por la tierra, la misma que almidona el cuello a la sotana o recoge algodones para un niño, es la misma que embadurna la soga con aceites, la que le importa el peso del anillo o recicla una lágrima perdida, la que en sus uñas se adormecen versos, palabras desgastadas, fin, comienzos, la que construye sueños o abre el grifo de la anemia, es la misma, la misma mano que yo tengo. De “Fronteras” - Inédito
DESEOS
Descansar en el borde de la nada y ver pasar el fin y sus principios, dejar secar la sal, grapar la fibra en el músculo más cercano y orillar la ola en busca de una espuma que espacie el nudo de las redes, apartar hacia atrás, que no molesten, las crines de los versos y no olvidar la huella que ha quedado camuflada en el charco, en sus rastrojos, cansada de acoger anillos tatuados en su tronco, en el estigma, en el humo de un cirio ya soplado. Atestiguar la frase dicha pues eso acerca el horizonte y atrae el calor desperdigado, pues ¿quién sería yo si no dijera lo que hago, si no hiciera lo que pienso, si no pensara lo que sueño, si no soñara en lo que creo , si no creyera lo que digo? A eso aspiro, a escapar del cobre y que el color no pinche, a descansar en el canal de alguna letra, disfrutar del vaivén de su sonido, como las cuerdas de una eme larga. Aspiro a eso, a ser forma crepuscular de una semilla, el ansia de emerger en el encierro, salida de las vueltas de un cordón dentro de un líquido que quiere, aspira convertirse en papel, corteza pura. De “Fronteras” - Inédito
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