Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

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No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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ISSA MARTÍNEZ

POESÍA  
 


 

Issa Martínez Llongueras,  oriunda  de Ciudad de México (1965), es una escritora dedicada desde muy joven a la poesía. Comenzó a interrelacionarse con revistas literarias como Letralia (Tierra de letras) y Almiar (Grupo Margen Cero), y con grupos o foros literarios de Internet como Sensibilidades, Letraslibres,  Archipiélago, siendo publicada y comentada favorablemente. Obtuvo el 1er. lugar en el Primer Concurso de Poesía “Letras y Silencios”, con “Poema de Despedida”. Ha sido jurado de algunos certámenes internacionales como Talent Seekers y La paz está en camino, este último de carácter infantil, convocado por IFLAC y dirigido por su directora, la escritora argentina María Cristina Azcona.

 

Miembro de la World Academy of Arts and Culture, participó en el último Congreso de Poetas –octubre del 2008–, realizado en Acapulco: XXVIII World Congress of Poets, realizado por la World Academy of Arts and Culture.

 

Su poemario "Incienso de Madrugada Triste" fue propuesto como libro de estudio para la Maestría en Literatura Iberoamericana de la Universidad de los Andes - Facultad de Humanidades y Educación Instituto de Investigaciones Literarias "Gonzalo Picón Febres" en Mérida, Venezuela, por la Profesora Catedrática María Luisa Lázzaro.

 

Escribe para varias revistas digitales como Alenarte Revista, Palabras al Sol, Estrellas y latidos, Revista La Guinda y participa en diversos foros y redes literarias.

 

Bibliografía:

  

·         IV Antología Internacional de Sensibilidades (Alternativa Editorial, Galicia, 2003)

·         V Antología Internacional de Sensibilidades (Alternativa Editorial, Galicia, 2004)

·         La Memoria de los Triángulos- Novela –participación- (Alternativa Editorial, Galicia, 2004)·         Antología Paseo en Verso (Grupo Editorial Pasos en la Azotea, México, 2004)

·         VI Antología de Oro de Sensibilidades (Alternativa Editorial, Galicia, 2005)

·         Página literaria “Al pie de la Letra” (No.18) de la Asociación de Escritores de Mérida (Diario Frontera, Mérida-Venezuela (24/03/2004).

·         Revista Mundísimo (Argentina, 2005)

·         En formato digital: 1ª Antología Fórum Letras Libres (2005)

·         II Antología de poesía (Erótica): Larghetto ma non tropo (Editorial La Escarcha Azul, Mérida-Venezuela, 2005)

·         II Antología de narrativa: Humor sin extrema-unción (Editorial La Escarcha Azul, Mérida-Venezuela, 2005)

·         En formato digital: Antología Infantil Andersen (2005)

·         Antología para jóvenes Deleite Literario II (Editorial La Escarcha Azul, Mérida-Venezuela, 2006)

·         Antología Magia Literaria II (Editorial La Escarcha Azul, Mérida-Venezuela,  2006)

·         Incienso de Madrugada Triste, -título de su poemario- (Editorial La Escarcha Azul, Mérida-Venezuela, noviembre, 2006)

·         XIV Antología Mujeres en el País de las Nubes (CONACULTA, Oaxaca-México, 2006)

·         Antología XXVIII Conmemorativa World Congress of Poets (Semilla Cultural A.C., 2008)

·   Antología Piernas Cruzadas.- Erotismo femenino-recopilación del escritor Jaime León- (Editorial Lulu, 2009)

 

INCIENSO DE MADRUGADA TRISTE

 

Co-responsable general de
 
 
 
 
Subdirectora de la revista literaria
 
 
 
 
Dirigente de Embajadores del Cuerpo de Paz por
 
 
 
Miembro y colaboradora de la
 
 
 
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CON LA LUZ DEL DÍA

 

No quiero ya buscarme

porque al hacerlo me encuentro,

siempre, vestida de ti.

¿De dónde ha de ser

sino del cielo, el tremolar

tímido de la estrella?

 

Siempre, después de que calla

el tiempo consumido de los días

en el regazo de cualquier noche,

y se hacen cadenas los murmullos

de los años, mis muslos

siguen respondiendo a tus labios,

al silencio de tu manos

amándome por detrás de las sombras,

al cansancio de tus ojos

detenido entre las cenizas de mis versos.

 

No quiero ya buscarme

porque al hacerlo me encuentro,

siempre, vestida de ti.

¿De dónde ha de ser

sino del cielo, el tremolar

tímido de la estrella?

 

Me he empapado de tus acentos diarios,

de tu cotidianidad de hombre,

de tu intransigencia dulce,

de tu mar embravecido de silencio y ausencia,

y hoy, justo hoy que la nieve sepulta

lo que no eres, lo que no soy,

y el nunca nace sin miedos ni dolores,

sé que puedo irme, vestida de ti,

sin que notes siquiera que algo te falta.

 

No quiero ya buscarme

porque al hacerlo me encuentro,

siempre, vestida de ti.

Y no me duele, ni te extraño

ni te espero, ni te busco.

El amor es mucho más

que la verdad o la mentira,

donde acaso convalece el sol o la muerte,

el presentimiento o el olvido.

 

Y del cielo, solo del cielo es,

el tremolar tímido de la estrella,

que desaparece siempre con la luz del día.

 

 

SIN REPROCHE

 

Es lento…

apenas perceptible

para los sentidos

y para la ignorancia

del pecado

en otras sangres.

 

Otoño a otoño se restaña

el indefenso caudal sin cauce

que revienta silencios que no cicatrizan.

Nada ni nadie se entera lo que ha callado el aire,

nadie mira la naditud  impregnada de melancolías

muertas, deshuesadas, inertes.

 

Permanecen los colmillos sin dueño hincados en el extravío

de la oropéndola sin sombra, cuyo derrotero es una espera

sin pertenencia, que ya no puede encontrarme para confluir

ni para acallar todas estas voces que se me han ido muriendo.

 

(Tú tampoco sabes de esta lentitud

  que va opacando la distancia, dócilmente, sin sollozos, sin reproche)

 

UN ÁRBOL LLORA

 

Entre sombras la luz se hace mito,

extravío entre calinas que no logra abrirse paso.

Todo queda en el recuerdo de la noche,

en su memoria que desde las estrellas se deshila

sobre la quietud del río:

el río duerme como la infancia,

como las hadas en las que nadie cree

y que ya no necesitan ocultarse entre matorrales.

 

Las lágrimas de las rosas han borrado las huellas de los duendes,

el beso de la luna calla sobre la copa de un árbol

mientras sus ramas acogen el soliloquio del cierzo

que temo interrumpir con el cierre de mis ojos.

Si el otoño no vuelve nunca, tu mirada pasará en silencio

por la vereda por donde la muerte camina hacia el sur.

 

Por eso siempre prorrogo la espera aunque la luz no arribe,

y yo siga ignorando la razón por la que un árbol llora.

 

 
AQUELLO QUE SE CALLA

 

Aquello que se calla,

lo que solo se escribe en el borde

del silencio,

lo que para siempre queda oculto

a la interrogación de ojos distintos…

 

Como la muerte

es el destino de la voz,

como el nunca o el vacío

que se llena

con la madrugada hecha raíz,

para sostener la pausa

individual y húmeda de la soledad.

 

Como el lamento de un sauce pintado

en el suspiro de la distancia imaginada

que gana trecho a la más absoluta renuncia;

así se perpetúa la condena de la voz.

 

Así, así aquello que se calla para siempre

tan cansado ya de repetirse,

dudando de su existencia guarda sus pensamientos,

y llora a solas, la libertad recién conseguida.

 

Aquello que se calla porque su lealtad lo hace impuro,

transparentemente se conforma con el latido de su dolor.

 

 

 

YO SOY DE AQUÍ

 

Yo soy de aquí,

de este nido de sal inconverso

que no tiene más dios

que el acento enamorado

de las gaviotas

en las tardes suspendidas,

tardes sin tiempo, sin dolores:

oraciones bíblicas donde el amor

se significa y muere sin culpa.

 

Yo soy de aquí,

del azul del aire

                     y de la brisa,

del sabor mortecino del sol

a punto de parir la noche;

entre rojos y ámbares,

entre pulsos que marcan

el lapso de las olas muertas.

 

Solo aquí

mi cuerpo me pertenece,

y el espacio anterior y el póstumo,

                            y el sacrificio de mis ojos

                                                en la quietud del silencio…

 

Ésta es mi tumba,

de aquí soy yo sin remordimientos,

de aquí son mis cenizas desaparecidas,

y mi necesidad de morir viviendo,

en cada ola que nace,

                          en cada ola que muere.

 

 

 

ÉPAULEMENT

 

Árbol de invierno:

yo tu ojos

tu savia con frío

tu cautiva desnudez

en miradas sin nombre

ni pertenencia.

 

Hoy es la paz

en esta tarde detenida

en el lamento de las hojas secas,

y yo al fin sabia de silencio,

y yo gozosa en esta melodía

que aún no se concibe.

 

Somos la pintura de siempre

que no descubre nadie

cuando tu voz resbala por mi sombra

en una ópera perfecta,

y yo, disfrazada de mí misma,

tu prima ballerina

en eterno  Épaulement

con tu infecunda espera.