Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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IRELIA PÉREZ MORALES

POESÍA  
 
 
 
Irelia Pérez Morales. Cuba. Reside en la ciudad de Cienfuegos. Licenciada en Historia y Ciencias Sociales. Vicepresidenta del Grupo de escritores DecimalSur. Miembro del Club de Poetas Cienfuegueras, del Grupo Nacional Ala Décima y de la REMES (Red Mundial de Escritores en Español.

 

Obra:

 

Géneros y subgéneros en que escribe: Poesía con métrica (soneto, décima, romance, etc.), verso libre, relato y novela corta para niños. Las temáticas más abordadas son: sentimientos, vivencias propias o ajenas, el entorno social del poeta en el mundo convulso en que vivimos, reflexiones filosóficas, etc.

 
Bibliografía:

 

Antología (22 poetas hispanoamericanos). Entrelíneas Editores, Madrid, (2005); Donde siempre hay ventanas. Ediciones Mecenas, Cuba, (2006); Antología Desde mi ventana: soledad y vértigo. Editorial Ábaco, Madrid, (2006); Antología Silencios de hielo y papel. Editorial Ábaco, Madrid, (2007); Los dados sobre el polvo, (folleto). Editorial Sanlope, Cuba, (2007); Poesía en femenino plural, (fanzine). Ediciones Peñagolosa, Castellón, España, (2008); Antología II Premio Orola. Editorial Orola, San Sebastián, España, (2008); Velas en el tintero. Editorial Sanlope, Cuba, (2008); Después de las sirenas. Edición independiente, Grupo Ala Décima, La Habana, (2009).

Parte de su obra ha visto la luz en diferentes publicaciones cubanas y extranjeras, entre ellas: la revista territorial Con la mies en parvas, el semanario Girón y la revista Educación, (Cuba) y en las revistas literarias Azahar (Cádiz) y Fábula (La Rioja), en el exterior; así como en numerosas publicaciones digitales de Cuba, El Salvador, Perú, España, México y Venezuela. Textos suyos han sido incluidos en la Antología Digital del Soneto.

 

En proceso editorial:

 

Libros: Miguelín, el andariego, (novela para niños y adolescentes). Editorial Gente Nueva, La Habana, Cuba y Partitura inconclusa (Segundo Premio Iberoamericano Cucalambé 2008).  Editorial Mecenas, Cienfuegos, Cuba.

Edición conjunta: Proemio 9. Ayuntamiento de Loja, Granada, España.

Antologías: III Premio Orola. Editorial Orola, San Sebastián, España y Premio di Poesia Giulia de Gonzaga. Edizioni Lo Spazio, Italia.

 

 
ES MIEMBRO DE
 
 
 
 
 
 

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NO VENGO A HABLAR DE MANZANAS

 

ni oxidados Paraísos                

Los ángeles circuncisos

retornen     (a las sotanas)

Vengo a hablarles de roldanas

enmudecidas porque

se apagó el oído que

sabía escuchar     ¿La historia

también se apaga?

                           En qué noria

nos atraparon la fe

para soñar con orugas   

cuando no haya mariposas

No vengo a hablar de las rosas

con tarjetas     Si te fugas

al aguacero y enjugas

a mano limpia ventanas   

me entiendes     pero si ganas

a los dados pan y beso

con lentejuelas...    Por eso

no vengo a hablar de manzanas

Acaso ya estén podridas

(¿Quién sabe del caracol

en que las puestas de sol

se esconden?)

                         Cuántas mordidas

reinando por avenidas

donde rezuman Chanel

las entrepiernas

                         (Qué cruel

magia despertó al volcán;

quién incendió el paraván.   

Será culpable un clavel

celoso)    

                         ¿Algún Mithrandir

limpiará nuestro asteroide

de baobabs?     ¿Un androide

aguarda en el porvenir

del mundo    para decir

por quién doblan las campanas?

 

Quizás doblen por mañanas

en que alguien escuche...  

                         Estoy

doblando en la torre     Hoy

no vengo a hablar de manzanas

 

 

NO LLAMES A LA PUERTA DE LOS DIOSES

 

No llames a la puerta de los dioses

Nunca están      Yo lo sé porque en algunas

madrugadas sin huesos y con lunas   

vacías    fui hasta allí

                         Mejor descoses

tus enjambres guerreros        (tercas voces

para quebrar los tímpanos)  

                           Alerta

Borra la cicatriz      Si estuvo abierta

fue por fundir silencios en lo oscuro 

con la arcilla de amar

      Detrás del muro

se oxidaron los dioses…       ¿Y la puerta?

 

 

EVA SALE Y REMONTA EL VUELO
Eva sale y remonta el vuelo
Eva deja de ser costilla
Silvio Rodríguez

 

Ya no quiero serpientes ancestrales

cosidas a la piel de mis ventanas

ni esos sueños que van tras los cristales

a olvidar su ilusión de ser campanas

 

Cambio mil Paraísos celestiales

cada palmo de olor en sus manzanas

por danzar –hecha luz– en los vitrales

saboreando el latir de otras mañanas

 

No quiero candilejas mortecinas

(¿Quien diseña el papel de esclava-diosa

y se oculta a mirar tras bambalinas?)

 

Reclamo una aventura más riesgosa:

Navegar por el filo las espinas

para anclar en el vientre de la rosa

EN ALGÚN LUGAR LLORA UN FANTASMA

 

Vibra en mi sangre el corazón del campanario

doblan a responso por las venas

y hay un dolor de ciempiés en mis tobillos

Puedo oler mareas de universos sin nombre

salpicando el reloj

 

En el costado donde ayer me florecías

nadie te ve morir

 

(Mientras cimbra una lanza en el pecho de la espera

pasan los salteadores

cubiertos por sábanas roídas

En algún lugar llora un fantasma)

 

Esta noche un poeta me arde en cada esquirla

se columpia en mis lágrimas

lo sorprendo dormido sobre astillas de piel

Aquella supernova que un tiempo lloviznó sobre mis dunas

emigró sin despedirse a otra galaxia

Acaso tanta luz era sólo el engaño

de una estrella extinguida hace milenios

 

A tientas  por las calles

sangro desde el costado abierto donde ayer florecías

 

Nadie me ve morir

 

 

UNA GUITARRA SOBRE EL ACANTILADO

 

La noche está de pie sobre el acantilado

No hay lunas que rielen

ni hacen falta

La luz viene de adentro

 

El mar sólo presencia a los pies

susto apenas del viento en sus espaldas

La ciudad duerme al fondo

Enjambre de estrellas

repetidas

en el espejo oscuro

 

Canta en el lienzo un unicornio ausente

No todos pueden verlo

pero está ahí

con su cuerno de añil pescador de canciones

 

Me pregunto

cómo logró el artista dibujar la voz de una guitarra

 

 

ANOCHECER DE ESTEPA CON LOBO              
“…de nada sirve ser mártir si el héroe no se entera.”
                                  Víctor A. Delgado

 

Si aún recordamos llorar    no se ha perdido todo

Si no hemos olvidado qué son lágrimas

todavía es posible desclavar al Hijo del madero

y empezar otra vez      sin culpas primigenias

Tal vez nuestro paso sea menos difícil

cuando no haya sangre mártir quemándonos la frente

Caer       levantarnos      

y de nuevo caer

sabiendo que la tierra ya no es más doble polo     

que aguarda siempre por rodillas genuflexas

Veinte siglos esperando ser dueños de nuestras caídas

es demasiado tiempo

Nunca exigimos mártires       ni cruces

(de nada sirve ser mártir si el héroe no se entera)

De nada sirve angelizar al mármol

Aún siendo de la cruz hay estaciones mudas

puertas que ignoran cómo besa una aldaba

campanas doblando por un tiempo que olvidó sus floraciones

 

Hace ya mucho lo sabemos:

No vendrán sandalias a cubrirnos los pies sobre arrecifes

ni aureolas a salvarnos del cataclismo inquisidor en nuestras vísceras

No hacen falta alas más allá de tantos dedos

que cuecen el barro

de tantos puños fundiéndose en rescoldos

para que los habiten algún día nuestras lámparas

 

Cuántas veces        –bajo lunas insomnes–

el lobo estepario se desangró en aullidos

Su soledad los volvió humo

Esquivando trampeadores    

desembocó un anochecer en la caverna

pactó con el eco

raptó una brizna de fiebre a la borrasca

obligándola a danzar para él        entre rocas

Luego se empeñó en afinar su propio canto

 

Ahora está aquí        hocico al cielo

y todo alrededor vibra ante ese aullido triunfal

mientras corre a su encuentro la manada

 

Si aún recordamos cantar     no se ha perdido todo