Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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GLÒRIA FORASTÉ

POESÍA  
 

 


Glòria Forasté Giravent nació en Sabadell y reside en Barcelona desde hace muchos años. Es diplomada en Magisterio con la especialidad de Pedagogía Terapéutica. . Siempre ha trabajado de docente aunque de pequeña ya le gustaba escribir. La poesía es una manera de explicarse y de explicar el mundo que le rodea. Es desde hace unos pocos años, que se lo toma más en serio. Sus versos pueden encontrarse en la red en distintos foros: Poesía Pura, Letras Escondidas, y Ultraversal.com.


Su poesía no es una poesía pensada ni elaborada, sino que nace de un impulso, de vivencias propias o de los demás, que la mueven a escribir. Después del primer impulso necesita trabajarla, para que diga exactamente lo que quiere. No le gusta la poesía muy sofisticada, busca la sencillez en el lenguaje. Escribe en lengua catalana y castellana.

 
Es miembro del grupo Metáfora, adscrita a la biblioteca Mercé Rodoreda, desde donde se reflexiona sobre la poesía y se organizan talleres y recitales.

 
Ha sido galardonada con  un accésit ex aequo en el 28 premio de poesia de Miquel Martí i Pol.


Quedó finalista en el IV Certamen de Poesía Sant Jordi 2008, organizado por el grupo plomes poètiques, en lengua catalana.
 
Participa en el libro “Poética del Arrebato”, Antología Poética de Ultraversal.com en lengua castellana, editado por Libros en la Red.

 
Quizás como dice en un poema suyo


 
Escribo porque tengo palabras

no tengo nada más

por eso escribo.

 


 

MALVA

 

Cuando de vuelta he oreado la casa,

todo lo he abierto: ventanas y puerta

y en cada sitio he colocado el malva

de tu recuerdo y he esparcido el rastro

del resplandor hasta la luz del techo

y los caminos de tus manos de agua.

 

Igual que el viento las gotitas de agua

tornan jardín cada  rincón de casa

son amapolas colgadas del techo

que cuál guirnaldas florean la puerta.

Si saquearon el miedo del rastro

también son plenas de dolor y malva.

 

Que era de luz, la soledad y el malva

pues  reclinando lo oscuro del agua

enjuagaron la humedad del rastro.

Y han renacido dándole  a la casa

la placidez , entrando por la puerta,

desde el umbral hasta llegar al techo.

 

Que nada deje de alumbrar el techo

ni la negrura ni la albada  malva,

que a medianoche ahuecó la puerta,

desmigajándose al fluir del agua

y penetrando me dejó la casa

tan plena en ti, que casi borra el rastro.

 

Loca de luz de tu olor y del rastro

deja que diga a la furia del techo:

quiero quedarme sola en la casa.

No, no me robes este claror malva

que se hace amiga si la luz del agua

deja vivirme cerca de la puerta.

 

Deja que crea que junto a la puerta

podré instalarme sin dejar el rastro

que hacen los lloros si me vuelvo agua.

Ya  he rescatado  aquella luz del techo

morando en mí como el amor y el malva

que siempre más redimirán la casa.

 

Deja quedarme en casa que en la puerta

he de plantar el malva como el rastro:

del techo espejo y espejo del agua.
 
 

LIBERTAD

 

La quise desde siempre porque era

una estrella con luz. La cejijunta

aurora renaciente. Esa pregunta

que nos hace la vida. Una quimera.

 

La quise, deslenguada y altanera

limpia y fuerte y serena. Nunca adjunta.

La quise –aunque aterrada–, no difunta,

y aposté por ganarla, como fuera.

 

Te quise libertad y por tenerte

fui royendo eslabones con poco arte

jugándome mis manos y mi suerte,

abrazando en mi seno tu baluarte.

 

(La voy a utilizar para quererte.

Con esa libertad, quisiera amarte.)

 

MOTIVOS

 

Escribo porque fui una niña encerrada en un cuarto

inventándome historias.

Porque nací con ojos, orejas y con manos

que exploran el espacio oscuro que me habita.

Escribo porque tuve un cuerpo de cristal,

porque no sé bailar, ni pintarme los ojos

y me aburro en las fiestas.

Porque no tengo dios ¡tanto que lo deseo!

Escribo porque me gusta hablar,

y debo explicarme el universo hostil,

a donde fui abocada, tan fuera de mi madre.

Escribo porque amo, desesperadamente,

mis noches y mis días.

Porque me invadió el mar

y luzco en la solapa dos amapolas libres.

Escribo, en esencia, porque la muerte duele

y no me gusta el mundo donde vivo.

 

Escribo porque tengo palabras

No tengo nada más

                             por eso escribo.

 

 

RAZONES DE AMOR

 

Porque te sé un huérfano, como un niño de Dickens,

llevando una cesta de flores en la mano,

porqué te sé un infante encerrado en la alcoba

donde nunca llegaba la luz del comedor.

 

Por los malabarismos, como sombras chinescas

de luz y de penumbra. Por los labios que muerden

con toda la avidez de una granada roja,

con toda la saliva de tu íntimo afán.

 

Porque en las noches claras me encuentro entre tus brazos

y en las noches oscuras tu aliento es quien me calma.

Por sólo esos porqués yo ya te amaría…

y te amo además, por lo que no te he dicho. 

 

 

MUERTE Y VIDA

 

Llegó la muerte y me abrazó la vida

y desollándome miró mi cara :

–¿ es que dabas tu suerte por perdida?–

¡ resurge  más allá de la mampara!

 

Desquebrajé mi traje de suicida

- la existencia, es verdad, sale muy cara-

Me puse en pie y me mantuve erguida,

busqué en la tierra un cuerpo que me amara.            

 

Camino con muletas y mis piernas

dan pasos desde el norte a la deriva.

Coloco en mis dos ojos, dos linternas   

 

y mis manos escriben en cursiva

palabras que han nacido en las cavernas:

Sé que vendrá la muerte. ¡Yo estoy viva!.

 

 

ODA A ÁFRICA

 

Cómo convocaría a vuestros dioses

cuando en la espesura, toda luz

se ha tornado anatema

y sólo soy un gnomo de las pequeñas cosas.

 

Cómo os pediría vuestros cantos

y este olor manchado de la tierra

que os embadurna el rostro y que lleváis

con esta dignidad de mandatario.

 

Cómo me gustaría tener cerca a mis muertos

justo bajo los pies, como vosotros,

mostrándome el camino de la vida,

y a honrar a los ancianos.

 

Cómo desearía en mi boca

la flor del flamboyán y, entre mi aliento,

un soplo de ocre y blanco, los temblores

de mariposas de África.