Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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FEDERICO RUIBAL

                                                         POESÍA  
 

 

Federico Ruibal Vásquez de Parga. Nacido en Madrid, vivo en Vigo desde hace ya bastantes años. Retomé la cosa de escribir pululando por la red. Desde los inicios, aparecí por El Aleph, Biofragua, Ultraversal, Letras Escondidas, Nueva Poesía, Editorial Alaire, y quizá algún foro más que me queda en el tintero. En cuanto a sites, aparecí en Almiar, en Clave Digital, y en el Escaparate de Obras de la Biblioteca Virtual Cervantes. Por consejo de una amiga creé un blog, al que mato de hambre, pero que poco a poco ha ido creciendo.

 

BLOG

 

LA SENDA VOLADA

 

E-Mail

federoco@msn.com

 


 

ITACA

 

Yo trato con aquello que da vida a los signos
valedor de la bruma, loco del perro, escriba,
limando entre las piedras hasta buscar la forma,
para lograr en nieve un sueño
que no cuaje.

Os hablo de este Ulises
venido de una lívida Ítaca de polvo,
notador de todos los asuntos,
maldito si no bebe, y si borracho en gracia.

Y así el día me dure, mientras aguanto turno
mientras me asiste esta mi alma mortal y delicada
en añadirle madera al barandal
-trabajo al carpintero-
que nos distrae de la febril certeza
del vacío.

(Allende en casa
penélopes de piedra
van tejiendo mi rabia.)

 

 

IDA 2

 

Caléndula de invierno
mi flor mordida.

Pasaste, dulce estío.
Tras el verano
se volvió tu vista
densa noche.

Así que espero en hambre a que me envuelva
aquel frío.

Sostén bandera
mientras termino de beberme la nieve y el invierno.

Total, al fin y al cabo
morir de frío
habrá de seguir siendo estar con vida.

 

 

POEMA

 

Que en días de suerte
la amplia sábana del aire
me brinde su rebozo.

Pues quiero retratar el blando laberinto
y bárbaras regiones
devengarán en vuelo.

Así esta fiebre,
gélido deseo, fría alpaca,
se me torne de lana entre los dedos.

Y que la magia del viento nos asista
en la leva de párpados.

Tal vez, pulido en rostro,
habré logrado el verso
redondo al que aferrarme.

Desde él, el día del sol, tal vez vislumbren,
-madero al malogrado-
aquel paraíso grande que perdimos,
y del que intermitentemente
somos parte.

 

SEA

 

Haga mi boca
poma en tus párpados profundos
presa.

Por ser en ti
herida, cicatriz
a vida
o sangre.

Sea tu mano,
rompiente azul
ineludible costa
a la que arribe,
náufrago.

Y quede en piedra
secando
el pan negro,
la sed.

Y ruede sobre ti
mi vidrio.

A vida,
o a quebrarse.

 

 

ESPERANZA

 

"Y, sin embargo, estabas para el amor formada"
F. G .Lorca, ELEGÍA A DOÑA JUANA LA LOCA.

Va a ser cosa de ir utilizando
día por día el verano del abrigo
con el cesto rotundo de la nieve
dorándome las lunas.

Y es que fuera que ya se me ha olvidado
la suerte que es la vida
tantos años pasados en barbecho
a varado navío, en flor de piedra.

Era evidente, la existencia no iba a ser tan fácil
como quiso mi muerte en el origen
condenado a vivir solo, a cuerda de ir callado,
tan de largo mi día, a lomo y cruces
y sin hablar conmigo.

Al cabo
tan sólo el frío extendió su mano buena
si me habré calzado de amor entre el dosel
cercado en pardo viento
y el tonto paje que montan mis costillas.

Mas, ay, quizá quede sabor
quizá se vuelva el agua
y aquella seda en rosca de la muerte
no aquilate quitarnos el abrigo.

 

 

 

Bajaste del jardín, abierto pájaro,
derramando una lluvia de cremas a los gritos
y mis plumas de volar, al punto,
colgaron de tu boca
como acordes de música asistiendo
a tu suelta en mi pecho.

Grávida maestra, has sido desde entonces
el mantra repetido.
Pues aquella sacia me llevó a revuelo,
aquel día supe que al paso de tus balas
la sangre se licua.
Bendito el día del rumor oído
de tus pasos acercándose en la grava,
pues resultó un venir para quedarse,
-guardesa de razón entre mi infierno-
para asistir en gracia a nuestra pira

de limones encendidos.

Así deseo
que la gloriosa suerte se mantenga,
y que bien corra tu abeja entre mi vuelo
por que pueda poner en alas, siempre,
de aquella miel armada
que ha pintado, sobre el fondo sombrío de mi saco
tu sabio dibujo de labios y locura.