David Fernández Rivera. Vigo, España (1986), poeta, actor, director y dramaturgo. Inicia su carrera con una gran precocidad al mostrar y escribir algunos de sus primeros espectáculos con apenas quince años de edad. Estos primeros montajes fueron recogidos en poemarios como “Caminando entre brumas” (“Premio “TH” al mejor poemario del año”) o “El Silencio de las Hadas”. En esta primera etapa, Rivera reflexiona sobre todo sobre el código comunicativo de la lírica contemporánea, intentando retomar la figura del trovador como modo de manifestación por excelencia de su trabajo, no en vano, en más de una ocasión llegó a definirse como un cantautor que ha decidido elegir el recitado como modo de expresión básica.
Posteriormente editaría poemarios como “Canciones de mi ausencia”, “Sentimiento y luz”, “Corceles” o “Entre la sombra y el grito”, de próxima publicación. En ellos se muestra con total clarividencia el paso de una reflexión sobre el código poético a una profundización principal en aspectos propios del conocimiento, el lenguaje y demás temas sociales.
Como actor debutaría profesionalmente de manos de Roberto Cordovani a finales del 2007, coprotagonizando “Isadora Duncan”. Posteriormente trabajaría nuevamente con “Arte Livre”, como actor de reparto en “Evita, Eva Perón”. Ya en el 2008 se haría cargo de la dirección de “Lidia/Cuando el toro es una mujer”, coprotagonizando el espectáculo con Patricia Clark sobre un texto de Ángel Padilla. Es por entonces cuando funda su propia compañía, no sin antes haber dirigido y actuado en versiones anteriores de “La Guadaña entre las flores”, todas ellas dentro de la creación independiente.
Asimismo podríamos reseñar su trabajos en radio como colaborador y director en programas de “Radio Ecca”, Radio Voz” y “Cadena 100” “Emisión cultural “Ecca”) o su trabajo como colaborador en revistas nacionales e internacionales, trabajando también como iluminador y dramaturgo para diferentes productoras españolas como “Lambriaca S.L.”.
Libros editados:
-“Caminando entre brumas”, “Ediciones Toro de Hierro”, 2004. (Premio “TH” al mejor poemario del año).
-Sentimiento y luz”, Ayuntamiento de Vigo, 2005.
-“Canciones de mi ausencia”, Libro electrónico (www.lasombradelmembrillo.com), 2005.
-“Corceles”, “Ediciones Toro de Hierro”, 2006.
-“Entre la sombra y el grito”/ “Manifiesto del retorno y la liberación”, “Ediciones Parnaso”, 2009. Manifiesto junto a Ángel Padilla.
-“Alambradas”, “Colectivo cultural Giner de los Ríos”, edición para el 2010.
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I EL ENGAÑO DEL HOMBRE
La comedia ahoga con sus máscaras el rumor de la anarquía. Quizás ya no pueda perdonar la impotencia de quienes la engendraron bajo el sepulcro de una divisoria de banderas. Ahora, ya sólo nos queda el recuerdo del incendio bajo los casquillos de un arcángel de ágata. Entretanto, el verdugo acomoda los gritos de la rosa bajo la conjura de las hordas del asfalto.
II LA NIÑA MUERTA
Quizás se apague la raíz del candelabro, ahora que los púlpitos se embriagan bajo las cúpulas empedradas de las ventas. Allí, cerca de la plataforma del puerto, los raíles nos llevarán al extremo opuesto de una ciudad decimonónica, donde todavía se reproducen los desérticos boscajes de la niña muerta.
III LA BILIS NEGRA
Ya nada se mueve bajo los cordones de la bóveda; y los parques infantiles deshojan las lámparas del ángulo inevitablemente gris de mis mesillas. A menor altura, el temblor de mis colmillos se desdobla tras un mural de letras rojas: creí poder conocerla… Sin embargo, el color de su fotografía se oprime tras los cuatro extremos del tragaluz…
IV LEJOS DEL MAR A los emigrantes
Sepultados con nudillos de miradas lloran en las encías de un camino de suspiros y paños, donde estamparán los lienzos de sus celdas con pasiones y recuerdos lejos del mar…
Clavados en los hilos ardientes de una corona de lágrimas despertarán sus ojos en las espumas de candados y deseos que muerden los párpados de aquel horizonte lejos del mar…
Sus frentes cabalgarán en una amalgama de piedras y bordados de cadenas, donde huracanes de balaustradas despertarán las barandas de la noche con una herida de adioses
lejos del mar, lejos del mar… |
V LUCES
Era noche.
En la luna acristalada estallaban dos mares de cerámica sobre el aliento helado de un galope.
Era noche…
Era noche y la savia salpicaba abanicos negros; lloraba el resplandor, el espejo opaco.
Era noche…
La sangre era luna, luz de cuchillos en vapor, voz de la muerte, soledad…
Se abrían dos ojos de astillas. Luz. Manantial.
Y era noche…
VI RECUERDOS A Purificación García, por esos momentos inolvidables en nuestro rincón.
Oculté sus lazos en los anillos punzantes que rasgaron mi boca.
Los destellos mordían el murmullo de mis ojos sin ver la luz.
Suspiraban… Maldecían y entregaban su vida en las arenas nocturnas de mis turbiones.
Los martillos volaban con sus golpes en la cárcel de mi pecho hasta humillar sus velas en una maraña de escaleras y corceles.
Veía su voz. El lamento del galope enmudecía en los atardeceres de duermevela, y yo buscaba el sueño.
Ahora, atrapado en un laberinto de palomas y suspiros, te entregaste a los espectros de mi soledad.
Y no te pude ver…
El perfume de mi noche entierra sus labios al recuerdo y escucha el sendero del amor. |
