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No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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CELIA BAUTISTA

POESÍA  

 

 

Celia Bautista Iglesias. Pseudónimos en la red Bárbara Pujazón y Carla Mora.

 

Nací en Riotinto en 1953. Mis primeros años están marcados por sensaciones de olores, colores y ruidos de la mina, ese ruido ensordecedor de los barrenos. Por entonces pasábamos las tardes de invierno en torno a la mesa camilla al calorcito del brasero al que se le echaba alhucema para dar aroma al ambiente. Y al calor de los relatos con los que mis abuelos amenizaban aquellas tardes. Esto sale en todos mis libros.

 

Estudié en  Sevilla y me licencié en Filosofía y Letras. Y al terminar pasé un año en Francia en Dijon, como lectora de Español.

 

Antes de instalarme en Majadahonda, (Madrid) donde resido actualmente, he enseñado en Aracena (Huelva) y en Barcelona. Allí en 1991 empecé a escribir de un modo compulsivo, a raíz de un sueño precioso en el que me vi volando por encima de un río turbulento y dentro del propio sueño me dije que eso tenía que contárselo a alguien. Y ahí empezó todo y en ese empeño sigo. 

 

En Majadahonda asistí a tertulias literarias, una especie de talleres, que organizaba el poeta Enrique Gracia Trinidad. Y comencé a escribir de un modo más sistemático.

 

Pero todo se precipitó al conocer la existencia de un foro en la red, Poesía Pura, en el que escribo habitualmente, con el pseudónimo de Bárbara Pujazón. Esto ha supuesto un enorme estímulo y ha hecho que mis poemas aumenten a un ritmo acelerado.

 

En la actualidad, frecuento también otro foro www.ultraversal.com con el pseudónimo de Carla Mora.

 

Toda esta labor la compatibilizo con mi profesión de profesora de Lengua y Literatura Españolas, mi afición al senderismo y a las excursiones de montaña y mi vida familiar.

 

Por mi profesión, he tenido la oportunidad de conocer la obra de los autores clásicos que la Historia de la Literatura ha consagrado. Lo que escribo es un reciclaje de lo aprendido en ellos y de todo lo que la vida  ha tenido a bien regalarme.

 

Me mueve escribir sobre el paso del tiempo, no sólo de un modo conceptual, sino también desde el punto de vista de una mujer de mi edad que ve lo que el tiempo ha hecho de ella y lo que ella ha hecho en el tiempo. Asimismo me provoca la desigualdad social. La situación de la infancia en el tercer mundo. Y el silencio. Un silencio, que tiene las claves de lo que vale la pena. Y a veces nos las cuenta a su manera.

        

        En el 2008 mis poemas han salido publicados en varias revistas literarias impresas y virtuales y en  antologías.

 

De momento sólo escribo poesía. Casi siempre en verso blanco, aunque tengo también poemas en romances, coplas, soleares y algún que otro haikú.

 

 

Premios obtenidos y bibliografía:

 

  • II Certamen Literario, Ciudad de Barcelona, Premio de Poesía en Castellano, “Luis Cernuda” por el poemario: “A la hora del té”. Marzo 2009. Pendiente de publicación.
  • XII Premio de Poesía Nicolás del Hierro. Piedrabuena –Ciudad Real-. Agosto de 2008, por el poemario “Sombra despierta”. Publicación en noviembre de 2008.
  • Premio del XXI Certamen de Poesía Joaquín Lobato. Vélez Málaga. Julio de 2008, con “El Diario del Norte”. Pendiente de publicación
  • Premio en el  XXV Certamen de Poesía La Bufanda de Coslada (Madrid) Abril 2008, con el poemario “De una voz que no cesa”. Publicación colectiva del ayuntamiento de Coslada.(2008)
  • Premio en  el XXIII Certamen de poesía andaluza Villa de Peligros. Abril 2008 con el libro “A orillas de la carne”. Publicado por la Diputación de Granada. Noviembre 2008.
  • VII Premio “Leonor de Córdoba” de Poesía. Marzo 2008, con “El ritmo de las sombras”. Publicado en la Colección Daniel Leví. Córdoba (2008)
  • Segundo premio de las XLI Justas Poéticas de Dueñas 2007 (Palencia), con Conversando con Eva. Publicado en la Séptima Antología de Verbo Azul. 2008
  • Premio “Carmen Conde” del año 2005 del Ayuntamiento de Majadahonda con “Lo digo, sí, lo digo”. Publicado en el nº 11, La hoja azul en blanco, de la Asociación literaria Verbo Azul
  • Premio “Carmen Conde” del año 2001 del Ayuntamiento de Majadahonda con “Palabra de mujer” (Publicado en la Revista nº 10, La hoja azul en blanco, de la Asociación literaria Verbo Azul)
  • Premio de la Editorial Toremozas “Voces Nuevas” (XIII Selección) 2000. nº 149

 

 

Entrevista en la revista virtual “El Callejón del Gato” que dirige el poeta y crítico Domingo Faílde.  

 

 

Una antología de poemas en la misma revista:

 

http://sindromesumario2.blogspot.com/

 

 

Enlaces de las entregas de premios:

 

  • Entrega del  VII Premio Leonor de Córdoba de Poesía al poemario

      “El ritmo de las sombras”.

 

  http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=390214

 

 

  • Entrega del premio de Coslada (2008):

  “De una voz que no cesa”

 

   http://www.estedemadrid.com/noticia_ampliada.asp?id=8324

 

 
* Enlace del libro “A orillas de la carne” Premio del Certamen Villa de Peligros 2008

 

   http://www.canales7.es/libreria/37878_a-orillas-de-la-carne-isbn-978-84-7807-478-5

 

  • Presentación del premio Nicolás del Hierro (2008)

      “Sombra despierta”

       

 

  • Concesión del premio del Certamen Joaquín Lobato de Vélez Málaga 2008

       “El Diario del Norte”

 

 

 

MI OBESA DESNUDEZ

 

No sé si hablar de esto con vosotros

o callar para siempre.

Y guardar mis secretos, 

                                    como guarda

la tierra, en sus estratos, su esencia mineral.

Esa que, en otro tiempo,

fue pura circunstancia

que crecía

a los pechos del sol.

 

No sé si hablar,

no sé…

 

Y es que no encuentro

palabras XXXL,

para poder vestir

mi obesa desnudez. Si alguien supiera

dónde hay un almacén de tallas grandes

con stock de metáforas al uso,

ruego que me lo diga. Últimamente,

está como mal visto pasearse

por los parques y foros en topléss.

 

De: El ritmo de las sombras

 

 

EN UN MOTEL DE PASO

 

Tiempo ha que mi cuerpo y quien os habla

cohabitan 

                      en un motel de paso.

Ni siquiera recuerdo  

desde cuándo tomé conciencia clara

de que sería mejor estar bien avenidos.

Pero es cierto que de un tiempo a esta parte

es tal el acomodo al que estamos llegando

y tal la independencia

                          que no nos molestamos para nada.

Es más, ya ni lo siento.

                          Por fin nos convencimos mutuamente

de que es mucho mejor andar en zapatillas,

que hacer tanto ruido con los tacones altos.

Atrás quedaron ya

aquellos días locos de las desavenencias.

Y desde ese momento,

                          yo hablo y hablo y hablo

y ni siquiera sé  si está o si se ha ido.

Sólo nos encontramos cada trece de junio,

para firmar de nuevo el contrato siguiente

y aprovechamos ya

para hacer inventario de algunos deterioros

y asumir con la estética  - cada uno a su forma -

lo que aún tiene arreglo.

                         

De: El ritmo de las sombras

 

 

Y AQUÍ ESTOY EN EL TIEMPO DEL ACASO

 

No sé si aún recuerdas que hubo un tiempo,

en que el amor

soñaba de memoria los lugares

que en tu cuerpo tenían mis medidas.

 

Yo, sin saber llegaba

al milímetro exacto en que el deseo

le ponía una trampa

al delirio constante de mi boca,

dispuesta a sofocar su sed en ti.

 

Era un tiempo de tacto y de miradas.

 

La palabra, subida a sus tacones,

ensayaba tan solo un tercer puesto

entre mis preferencias.

 

Insegura, tomaba

                      apuntes tras apuntes

de todo lo sentido - por si acaso -

 

Y aquí estoy

                      en el tiempo del acaso

llenando mis sentidos con el roce

que dejan las palabras

cuando, descalzas ya, caminan por mis versos.

 

Tan poco me alborotan

que paulatinamente se van quedando sordos

los poros que en mi piel

estaban siempre

como perros que saben

que su dueño se acerca.

 

Tal vez por eso sea

que siento hoy más que nunca

el bullir de la tinta cuando pasa

del corazón al beso.

 

De: A orillas de la carne

A ORILLAS DE LA CARNE

 

Recuerdo que hubo un día en que creíste

que la piel del silencio era de aire,

y sus voces formaban

un coro de fantasmas,

un idioma

de sílabas suicidas

que sueñan despeñarse

para verle los ojos

                                a la luz.

 

Entonces no sabías

que el silencio es la música

que emana de los cuerpos

cuando entornan

el tacto

y se desnudan.

Y dejan bien doblados los placeres

a orillas de la carne.

 

De: A orillas de la carne

 

 

SENCILLAS

                               

Fueron días de abuelos, aquellos de mi infancia.

Las palabras llegaron  filtradas por sus años,

reposadas,

                          sencillas,

con la talla precisa que tenían las cosas

y ese sonido mágico que nutría mi anhelo.

De aquellas largas tardes en torno a la camilla,

salía la cultura con olor a alhucema,

cuando con la badila movíamos las brasas

que quemaban las horas de aquel presente pleno.

Allí, fui aprendiendo a tricotar con sílabas

los hilos de la niebla de tantas sensaciones

y abrigué mil latidos que hasta entonces vivían

a la intemperie helada que dominó el silencio.

Ahora es  cuando noto

                                    que han  crecido conmigo

                                    y han pensado conmigo

e incluso alguna vez han sido ellas

las que me han alumbrado el sentimiento.

 

Pero las miro y veo

                                    que se están arrugando conmigo

                                    y que pasan de moda conmigo

                                    y le hacen el amor

                                    al silencio conmigo.

Y  hemos llegado a un punto

                                    que, a veces, no nos vemos

                                   cuando necesitamos 

                                    poner un antifaz a las pasiones.

O disfrazarnos juntas

                                   para engañar al miedo.

 
De: Sombra despierta

 

 

Y ME SUPE UNA SÍLABA PRENDIDA

 

Yo descubrí la luz

                        cuando el silencio

se lavaba la sombra una mañana

 

me miró

              lo miré

                            yo sonreí

 

y me supe una sílaba prendida

elevada por dos haches de fuego

 

un paréntesis vivo que subía

a una cima muy alta

 

no sé si abrí los ojos

                            o sentí solamente

 

aquel era el idioma

                            en el que yo

era un signo encendido

 

De: Sombra despierta