Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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CECILIA ORTIZ

NARRATIVA    

 
 
Cecilia Ortiz. Nací en Buenos Aires, Argentina, o en ese mismo día comencé a tener vivencias de: qué es la vida. Da lo mismo. A partir de allí todo va al encuentro de todo. Mi escritura, la voz de los otros; atreverse. Tal vez es eso lo que me ocurrió aquel 4 de marzo de 1954. Me atreví a ser: ignorada o comprendida. Generadora de poemas o historias de ficción.

 

Docente. Poeta y narradora.  Coordinadora de Talleres escritura.
  
Creadora del grupo literario DE RAÍZ LETRAS - 2006
 
 
Directora propietaria de
 
 
(en soporte papel y en Internet)

 

Cofundadora de la revista
 
 
(2008) 
Staff - Diseño y diagramación - Soporte digital

 

Libros:
 

- En la geografía de mis manos (Poesía),  Editorial Esferas Literarias, 2001 

 
- Doce  poetas argentinos del siglo XXI – Selección Nina Thürler, Ediciones Eleusis, 2005 
 
- Libro secreto (Poemario) Ediciones Literarte, 2007
 
Inéditos:
 
Poemarios:

Memoria del agua- Mi nombre en la tormenta- Canto a la libertad- En silencio- Solsticio de invierno- Vuelo en ciernes

 
Novelas: Paloma (en colaboración con escritora española)

Isla de Lefkas – Nouvelle - Como una moneda.

 
Narrativa:

Juzgarás un hombre - Experiencias por el mundo.

 

Moderadora del grupo "Diálogos de Literatura y Orientación Poética (Grupo Yahoo.ar). Enlace Argentina-Venezuela 2005-2006-2007-2008-2009
 

Colaboradora Revista Poesía- Universidad de Carabobo – Valencia - Venezuela -2004

Colaboradora Biblioteca Fundación Germán Ruiz Pérez- Peñaranda de Braca monte- Salamanca España – Revista Ratón de biblioteca. 2004-2005-2006 http://www.fundaciongsr.es/pdfs/fgsr/raton26.pdf

 

Asistente en representación de Argentina, en el XV Encuentro Internacional: Mujeres Poetas en el País de las Nubes- Región Mixteca, Oaxaca- México, en reconocimiento a obra y trayectoria.  Invitación oficial - Noviembre 2007.

 

Invitada oficialmente a participar al Tercer Encuentro Internacional de mujeres poetas en el Medio del mundo- Ecuador. Marzo abril 2008.

 

Mujer destacada en letras, año 2008, por el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López (Ref. Expte: 0246/2207- 12 de diciembre de 2008, aprobado en sesión del 18/12/08).

 


 
 
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Cecilia Ortiz

 

IMÁGENES DE LA MEMORIA

 

Sólo recuerdo que la muñeca no cerraba los ojos.
Para cerciorarme de que estuviera dormida, cuando iba a la cama por mandato paterno, la ponía boca abajo, para que al menos no me viera dar vueltas como una marioneta.
Mi muñeca desapareció en alguna mudanza y llegué a la nueva casa sin ella.
Bajo un manzano contemplé lo que sería mi nuevo hogar.
Aún hoy contemplo la casona entre árboles más viejos que ella.
Me preguntaste, y en esta foto quienes están.
¿Quiénes?
No puedo decirte que lo sé. Me inventé una historia familiar cuando desaparecieron los que estaban posando para quedar por siempre. Quedar por siempre me suena a mucho tiempo.
No lo sé, contesto.
Por qué la guardas, entonces.
No la guardo, está por alguna razón. Me la habrá enviado alguien, luego de verme en tantas películas. Me imagino que habrá pensado que me gustaría.
Desempolvo la fotografía y la miro.
Sonrío.
Qué otra cosa se puede hacer sobre el polvo de las cosas.
El tiempo solo me ha dejado arrugas infinitas y una certeza de haber sido la mejor.
Ya nadie recuerda lo que fui.
Y los recuerdos no tienen movimiento. Ocupan un espacio. Que de tanto en tanto se inquieta y deja un trazo, leve, sobre el día que vivo.
La muñeca no cerraba los ojos.
Yo, ahora tampoco, me trago las visones para sentirme viva, vieja, pero viva.
Te alejas. Siempre te alejas y veo tu espalda que me habla. Me dices que eres lo único que tengo.
La muñeca y yo somos casi lo mismo. Dos formas estáticas, una plasmada en papel senil y yo, suspirando a la espera de reencontrar a los míos, en algún lugar de no sé dónde.


 

GALOPE

 

La llanura, bajo el último sol,

 era casi abstracta,

como vista en un sueño.

J. L. Borges

    Abro los ojos, todo es borroso. Seco mis lágrimas. Veo el alazán, galopa hacia el oeste, las crines brillantes; el polvo sube por la espalda de mi hombre que se aleja. Recostada en el poncho, aún tibio, miro cómo la luz amarillenta derrama claridad sobre las montañas, lejos, delante del caballo que ya no puedo ver.

    Me acerco al río, el agua es fresca, mi cuerpo tirita mientras se moja. No puedo mover las manos, que quietas, se resisten a olvidar el abrazo (decidimos que fuera el último), me sumerjo con deseos de no salir. El llanto desbarata el intento. Salgo del agua, me visto con desgano; ya aparecieron las primeras estrellas y la noche es clara.

    Mi zaino se arrima, conoce los hábitos, con su cabeza indica qué debo hacer. Lo acaricio antes de montar.

Distante, la luz de mi casa se insinúa en las ventanas. Me esperan, lástima, no tengo ganas de hablar. Estarán sentados alrededor de la mesa. No tengo hambre. Siento frío, el viento sacude mi ropa y entre las telas húmedas murmuro un llanto, contengo lágrimas, aprieto los puños.

La luna presiente mi estado de ánimo y se oculta. Me abrazo al cuello del animal, él fue testigo de los encuentros furtivos. El silencio palpita en el campo, mi corazón se detiene.

Unos ladridos anuncian que llegué. La puerta se abre y esa silueta oscura, que no quiero ver, aparece en la galería. Los perros aparecen detrás, colas quietas, orejas caídas. La voz ronca me acusa, amenaza. El zaino se inquieta, gira despacio. La tranquera está abierta. Grito.

 

    Mi caballo galopa veloz, sabe que el alazán es rápido.

 


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