Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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CARMEN HERNÁNDEZ PEÑA

POESÍA  
 
 
 
Carmen Hernández Peña (Ciego de Ávila, Cuba, 1953). Escritora. Licenciada en Lenguas y Literatura Hispánicas en la especialidad de Estudios Cubanos (Universidad de La Habana). En el cumpliendo de su servicio social laboró en la Emisora Radio Caribe (Isla de la Juventud) como escritora y directora de programas radiales. Obtuvo premios y menciones en Festivales de la Radio y la Televisión, y en el Premio Caracol de la UNEAC en su primera edición.
 
A partir de 1984 comienza a trabajar en la Universidad de Ciego de Ávila, departamento de Extensión Universitaria. Allí se desempeñó como profesora de Cultura Cubana, Elementos de Composición Cinematográfica, Literatura y Arte Cubanos.
 
En 1986, auxiliada por un grupo de colaboradores, comenzó a publicar la revista Fidelia, como portavoz, no solamente del Taller Literario de la otrora ISACA sino también del movimiento literario avileño y del centro del país. En l990 comienza a publicar lo que se dio en llamar ediciones alternativas de Fidelia y poesía graficada. La revista y estas ediciones se mantuvieron por diez años, hasta el año 1996.
 
Ha publicado Tiempo de máquina (poesía, Ediciones Fidelia, 1991), Rituales del viajero (poesía, Ed. Ávila y Sed de Belleza, 1995, 1997 y 2002; esta última en edición corregida y aumentada), Canción del oscuro (teatro, Editorial Oriente, 1998), Póster del Premio Poesía de Amor de la edición del concurso de 1992 titulado “I am singing in the rain”, Antología Concurso Internacional de cuento Fernando González (Medellín, Colombia, 1997), Las llaves del péndulo (ensayo, premio Eliseo Diego 1997, Ed. Ávila 2000 y Editorial Globo, España, 2001), Zumba la curiganga (novela, Ediciones Unión, 2003), Farola y otros ahorcados (cuento, Ed. Ávila, 2005), El sueco de Leticia (teatro, Ediciones Ávila, 2006), La balada de John y yo (poesía, Ed. Vigía, 2006), El libro de los oficios (poesía, Ed. Matanzas, 2007), Velo de maya (poesía, Ed. Vigía, 2007), Escuerzos (poesía, Ed. Hermanos Loynaz, 2009) y en las antologías: Mágica Isla (poesía, Nueva Gerona, 1986), Anuario de la Poesía Cubana (1986), Poesía de amor (poesía, Concurso Varadero 1986, 2005 y 2007), Sobre el mantel de gala (poesía, Ediciones Ávila, 1995), Brasil y Cuba (homenaje al treinta aniversario de la caída en combate del comandante Ernesto Guevara, poesía, San Salvador de Bahía, 1997), Mujer adentro (poesía, Ed. Oriente, 2000), Los caminos de Eva (cuento, Ediciones Plaza Mayor, Puerto Rico, 2002), Ángeles en llamas (antología crítica, Casa del escritor en Perú en colaboración con las universidades de América y Los Estados Unidos, 2005), Sagrada madera (poesía, Ed. Vigía, 2006), Cuarto creciente (poesía, Ed. Ávila, 2007), Escribas en el estadio y Aedas en el estadio (cuento y poesía, respectivamente, Ed. Unicornio, 2007 y 2008) y Espacios en la Isla (cuento, Ed. Letras Cubanas, 2009).
 
Aparece también en las revista Norte (del frente de Afirmación Hispanista, México DF), Alforja (México DF), Alhucema (España), Imago, Videncia, Sic, Alma Mater y Vitral, todas cubanas. Además en los suplementos culturales La tinta suelta (México DF), Hojas al viento (Cuba) y Hoja de poesía  (Estados Unidos).
 
Ha obtenido diversos premios nacionales de creación literaria y ensayística como: Varadero 1992, Ávila 1994, Regino Boti 1995, Navarro Luna 1998, Extraños Primores 1997 y 1998 y Eliseo Diego 1997. A su vez premio Casa de la Poesía del historiador de La Habana Vieja (en la Bienal Ada Elba Pérez) y Poesía de Primavera (cuaderno Un día magnífico para el pez plátano, junio de l999). Finalista en el concurso de novela Italo Calvino 2000. Fue distinguida con el Premio Vicente Iriondo 1998 (otorgado por la A.H.S. a creadores destacados) y el diploma Nicolás Guillén, que otorga la UNEAC.
 
Es Miembro de Honor de la AHS, Fundadora de la UNEAC en la provincia de Ciego de Ávila y actualmente labora como editora en Ediciones Ávila. Fue representando a Cuba al X y XI Encuentro de mujeres poetas en el País de las Nubes (noviembre del 2002 y 2003). Durante su estancia ofreció recitales en universidades, iglesias y centros culturales del DF y la ciudad de Oaxaca, entre los que se destacan el de Bellas Artes (DF) y el Convento de Santo Domingo (ciudad de Oaxaca). Invitada al V Encuentro de Mujeres Poetas en Puerto Rico (2003, pero el viaje no pudo efectuarse). Asistió al Encuentro de Escritores en Guadalajara en 2004. Allí ofreció recitales de poesía.
 
Prólogos y presentaciones de libros han sido expuestos en las Ferias Internacionales del Libro en Cuba y publicados en revistas digitales. Ha editado y prologado dos libros de poetas colombianas, el segundo de ellos, a dos manos con Ileana Álvarez: Memorias del caminante, de Graciela Rincón, y Magias y retablos, de Bella Clara Ventura.
 


Entrevista a Carmen Hernández Peña, por Yosbany Vidal García, publicada en la
 
 

UN MAGNÍFICO DÍA PARA EL PEZ PLÁTANO
 
A Jerome David Salinger, en contrapunto 

UN DÍA MAGNÍFICO PARA EL PEZ PLÁTANO

Yo toco el piano en el salón abierto.
He sido un cuerpo bajo el sol
en peligro de confundirme con la arena
y desaparecer.
Los árboles que danzan son hermosos
escurridizos   suaves.
Danzan para Muriel  trampa de Dios.
Muriel es una trampa y no lo sabe.
Construyo un castillo sin ventanas.
Una sola ventana ha de alumbrarme:
la del tatuaje que llevo sobre el pecho.
En el castillo hay fantasmas y princesas
y la silla de Granny
tan pálida y honesta
y un foso
y un dragón.
Yo mataré al dragón con mi tatuaje
y lo acunaré de pena entre mis brazos. 
        No has de matar dragones   solo ángeles
alguien dice en mi oído
y en mis dedos hay una nota
que recuerda a Muriel
su piel de tigre tan verde   transparente Muriel
sus ventanas.
Yo canto en alemán una romanza que habla de los dragones
las doncellas tirando su pañuelo hacia la arena.
Yo voy a terminar como un pez plátano
ciego en una caverna
esperando a Muriel   la trampa espiritual
a los árboles que danzan y corren junto al puente.
Y soy feliz de ser un brazo enorme
que ya no toca el piano
y empuña una pistola.
Estoy de nuevo sola y el teléfono suena.


EL HOMBRE QUE RÍE

Vean mi arca   comanches
yo soy el heredero
En ella guardo mi antifaz de amapolas y una daga.
Como sangre de águila con el arroz revuelta.
Omba   el enano  acaricia mis pies
destrozados en los vados del Tibet.
El mundo no lo sabe
por eso permito que Mary Hudson
golpee la pelota.

Yo quiero hablar   comanches   lo que duele.

La escualidez profunda del que cruza el desierto.
Va a regresar en mí
saltando sobre un potro
con la cicatriz dividiendo su boca
y la triste cinta rosa de los muertos.
Ala Negra aúlla en la montaña.
Mary Hudson me saluda y da un batazo largo.
Heme aquí con las mejillas sucias.
Yo quiero otro país   otra corbata.
Arrancaré mi máscara a la luz de la luna.
Yo quiero a Mary Hudson con su pelo furtivo
que a la hora de morir me cubra el rostro.


EL TÍO WIGGILY EN CONNECTICUT

Walt no murió en combate
solo murió de guerra
en su pecho desnudo.
Bela Lugosi lo cubrió con su capa
y Akim Tamiroff no hizo chistes al menos en cien años
cuando Walt estalló
abrazado al tobillo de Eloise
siempre recién torcido
virgen siempre.
La nieve no es cristales encantados
es una costra dura
una daga que escarba en la memoria de la mujer
que bebe un trago y otro.

                         No más Jimmy  no más Micky 
                         Ramona:
                         avisa que hemos muerto. 
                         Prohibido soñar en esta casa.

La poesía muerde y Bela
regresa a su ataúd
y afila sus colmillos.
La poesía muerde
y no derrite la helada.
Apenas existimos envueltos en la nieve.
Somos el sueño de un loco
de un general al revés que se desnuda
y la medalla al valor la ostenta en el ombligo.

                    Alguien murió y no importa
                    pero Akim Tamiroff está llorando
.

pobre tío Wiggily   el muy héroe
sin una charretera que lo ampare.

         Mary Jean   quiero tu camafeo 
         y mi vestido amarillo y marrón
         el imposible. 
         Cántame una canción   cualquier canción.
         Te juro que alguna vez 
         fui una buena muchacha.

 

 EN EL CHINCHORRO

 
Otra vez mi niño ha huido.
Lo mismo hacía Buddy
en su patética desnudez de crin abierta.
Frances no huía. Ella solo volaba.
La calle es una selva pétrea.
Yo le temo a los autos y a los hombres.
A las caretas antigases.
A la niebla.
Los hombres y los autos   corazón y motor que se congelan.
Dios está equivocado.
El planeta habría de ser agua.
Es tan distinto el mar con sus herrajes
toro abisal.
Yo navegué los Doce Mares.
Los de los mapas
y los otros  los que están bajo tierra:
el Mar de Áyax
el Mar de Seymour
el Mar de Abraxas
el Mar de Bessie Glass
y el Mar del Dinosaurio
que no está hecho de agua
sino de dinosaurios muertos
un mar bajo las rocas.
Yo soy el Almirante de esos piélagos
que marcan el rumbo de los pasos
grabados en la arena o sobre lava
los de otros hombres   padres de nuestros padres
de aquellos padres que fueron y nunca regresaron.
Huellas sobre el desierto
angostas   extraviadas.
Somos hermosos muertos caminantes
respiradores de un aire que no existe.

Mi hijo   tan sabio en su inocencia se ha escapado.
Tomó el mismo camino de las huellas.

 

 
TEDDY
Nada en la voz de la cigarra indica cuán
pronto ha de 
morir
.
                                                                           Haikú japonés

Morir no es descender:
el cuerpo escapa
cual cáscara vacía
que deja la serpiente en sus andares.
Yo tengo un nombre largo  impronunciable
digo mi Nombre  el Mío   el Verdadero
un grito
años de Brahma sobre mi frente.
Hombres   yo he perdido el amor
pero los amo
              /la doblez y el amor   eternalmente juntos/
mi cabello   largo como una blasfemia
y mi garganta azul   una pedrada.
Hombres   yo nada puedo hacer para salvarlos
miro los astros
y soy también los astros
miro a mi madre
y soy también mi madre
y un elefante
que no es grande ni pequeño
es solo un elefante
sobre la palma de mi mano.
Grabo los nombres de Dios sobre tablas de arcilla
en los cristales de los autobuses
y en el ojo de buey de un barco sin retorno.
Sal y sol en la sangre
poetas
hiladores de vidrio comiendo una manzana
entorpecen mi paso.
La vida es un presente griego
en donde canta y miente una cigarra.
Hombres   lo juro   yo nada puedo hacer para salvarnos.


 
LINDA BOQUITA Y VERDES MIS OJOS
 
Hombre:
Las luces se apagaron. Es frecuente, y tengo un dolor oscuro en el centro del cuerpo.
Cuando era niña, soñaba con un cofre de piratas, lleno de joyas y monedas, pero lo que importaba era el encuentro, el hallazgo del cofre y sus misterios.
Está oscuro y he tenido malos sueños y malos pensamientos y malos. Siento a mi alrededor un vacío, un ojo sordo, un extraño sabor de cólera apagada.
Junto a mi cama apareció un amasijo de conejos muertos. El ave de rapiña está volando bajo. Por favor, arroja a los conejos, y así mis ojos, tus ojos, serán salvos.
Cada zarza que pisas no es una zarza ardiente, y estoy tocando espinas en mi almohada.
Creo que estoy muriendo, con una o dos palabras podría evitar la muerte. Pero son palabras no aprendidas. Parece que no existen. Están del otro lado, inalcanzables. Solo sé unas pocas, las más tristes.
Está oscuro y el teléfono suena. Es un castigo, un mal presagio, una cadena  que vuelve y se repite, pesada, alrededor del cuello.
Los perros lamen mis huesos, la sombra del padre y de la bisabuela, el mal recuerdo pegado a las paredes. Por sus ahullidos, te veo caminar por un pasillo angosto. Los perros. Son un viejo blasón de casa a la deriva.
Los conejos resucitaron y se han ido saltando. Buenos muchachos, los conejos. No habrá que degollar sus tristes caras.
Estoy de nuevo sola y el teléfono suena.