Desde la adolescencia escribe novela y poesía que fue evolucionando con los años, siempre por afición, sin otorgarle trascendencia alguna hasta que alentado por quienes le conocen le dedica a sus escritos la atención que se merecen.
Sus preferencias literarias en la poesía son en todas las formas que respeten las reglas básicas de composición, valora la metáfora y el simbolismo en su justa medida declinando el surrealismo enquistado de difícil estro. De aquí que su editor manifieste sobre él: “Al leerle, reconocemos en muchos de sus poemas ecos de Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Bécquer y algún que otro verso de claro tono modernista. Sus poemas siguen una línea neo popularista y destacan por su madurez y calidad plástica”.
Frecuenta los mejores foros de la Red donde sus poemas son bien acogidos y ha sido, o es, miembro de algunos Grupos poéticos como Laie, El Semillero Azul, La Lobera, Rincón Literario El Cerro de La Fuente… Su voz en radio se ha podido escuchar por Internet en todo el mundo de habla hispana trasmitida por Radio Sant Feliu durante los dos últimos años, espacio poético diario que se reanudará en breve.
Su obra abarca la colaboración en media docena de antologías poéticas, casi un millar de poemas, cuentos, y las novelas: La encina del Roquedal, Despeñaperros, Perdidos bajo tierra y El juramento de don Antonio Piñeiro. Actualmente también colabora en la revista cultural ALKAID de difusión en toda España.
Pintor de paisajes al óleo, ha compartido exposiciones con artistas miembros del Círculo de Bellas Artes al que también pertenece.
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Novela corta
Crepúsculo. Óleo sobre lienzo de oro. Carlos Serra.
LA FALSA LUZ DEL DÍA
El sol está cayendo
pincelando la mar con el oro de sus rayos, el día va muriendo y con él, la negra oscuridad de mi vigilia. Se apagará la luz que me alumbraba
las cosas terrenales de la vida. Entornaré los párpados, cerraré los ojos y se iluminará el sueño que busco en el descanso. Allí la tengo a Ella,
y entreabriré los labios. Playa de las Piedras. Óleo sobre tela. Carlos Serra.
MONOLITOS EN EL MAR
Pedro, Juan, Agustín.
Santiago y su hijo, El “Roco” y los García. Todos tienen su nombre en estas piedras y en la memoria nuestra. Monolitos de roca surgiendo de las aguas
son símbolo del reto a la galerna por capturar del mar vuestro sustento y el plato de mi mesa. En él, se halla vuestro esfuerzo y vuestra vida, y a veces, se atraganta una espina de dolor cuando la galerna vence. Pescadores,
hombres del mar; José, Felipe y los de Castro que mezcláis vuestra sangre con la sal, a vosotros, sí, a vosotros os rindo pleitesía y todos los honores en mi pobre decir con cuatro versos. * (3er premio en el XVII concurso Poemas de la Mar, San Andrés, 2.006, concedido por el Exmo. Ayuntamiento de Castro Urdiales – España)
Viller de Mesa. Óleo sobre tela. Carlos Serra.
ESE PUEBLO
Blasonan tus esquirlas una historia
escrita en soportales, evocada tan sólo por espectros deambulando tu soledad envuelta en la canícula. Se agrietan en tus casas los tejados
en los inviernos crudos, y revientan las tejas por el sol en el estío… si a nadie han de guardar bajo su techo. En la plaza, cuatro encinas
memoran algazaras a su sombra y hoy cobijan a viejos campesinos que dejan a barbecho los trigales,
¡y duerman! los plantíos en la vega cansados de la voz sólo del viento. Hoy, tocas las campanas de lo ingrato
por si algún hijo tuyo te escuchara. |
Despeñaperros
Novela
Provincia de Almería. Óleo sobre tela. Carlos Serra.
CÓMO MI CASA
Se agrietan poco a poco las paredes,
ya chirrían los goznes de las puertas, no ajustan las ventanas, mas la luz mortecina de la tarde va engulléndose las sombras suavizando el claror de las rendijas. Tan sólo cuatro plantas en el patio,
apenas cuatro flores desvaídas resistiendo tenaces lo inclemente. Pobres mis azucenas de blancura inmaculada, perdieron con el tiempo la pureza de su albura. Y aquellas margaritas,
al pie del pozo, sobre la tierra estéril rindieron hojas secas y esperanzas. ¿Y el muro?
Se desmorona en cada lluvia, en cada viento, azotado por los años que, erosiona por igual la piedra viva, como el azul prendido en el espíritu. Ya nada es igual.
Aún encalando su fachada seguirá siendo sobria su apariencia. Mas, quien precisa
refugio contra el frío del invierno, peregrino cansado de sendas que anda solo, se acoge a su cobijo, gozando del calor que aún le restan a las cuatro paredes de mi casa. Molino río Íbor, Cáceres. Óleo sobre tela. Carlos Serra.
EL RÍO
Brincando entre las peñas corre el arroyo Navegan su corriente las hojas secas, Orquestado de trinos por la mañana mientras siguen las aguas dragando el limo de retazos amargos que nos quedaron entre besos y lágrimas al alma anclados. Río Jerte, Cáceres, España. Óleo sobre tela. Carlos Serra.
DESDE SIEMPRE
Bañados por las aguas del remanso
inmóviles figuras centenarias enlazan sus raíces bajo el limo. Junto a ellos,
en este lugar de luz y sombra, soy primate entre abedules buscando en los ancestros razones que no entiendo. Si el agua es cristalina y desde siempre, se arrulla con la brisa y nunca cambia, ¿por qué no somos como el árbol, agua, viento, velando la pureza desde entonces? |









