Foro de los escritores de Biblioteca Digital Siglo XXI

Consejo

No sacrifiquen la sinceridad literaria a nada. Ni a la política ni al triunfo. Escriban siempre para ese otro, silencioso e implacable, que llevamos dentro y no es posible engañar.
Juan Carlos Onetti

Destellos

Cada lector busca algo en el poema y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
 
*****
 
En ocasiones pienso que el premio de quienes escribimos duerme, tímido y virginal, en el confuso corazón del lector más lejano.
Camilo José Cela
 
*****

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CARLOS RAÚL LEMIÑA CORTÉS

 
 
 
  
 
 
 EVANGELIO
 
No somos más que dos para querernos
sin razón fidedigna ni sufragio,
un soplo en el envés de los espejos,
una tregua en la sombra de los patios.
 
No somos más que polvo, desconcierto
que discurre sin prisa  a ningún lado,
un pálido talvez, un mandamiento
aterido en la urgencia de las manos.
 
Detrás de los umbrales nos confiere
su constante ritual de lejanía
la luna del exilio y se estremecen
en los muros de ausencia las glicinas.
 
No somos más que Sur y un evangelio
sin Dios ni eternidad para querernos.
 

 

AQUELLA NOCHE EN JULIO
 
Lenta y fatal la noche en las ojeras
del rostro amado y frío
grabó las cifras ciertas de la suerte
con un dejo de infamia y, desdeñosa,
puso en tus manos yertas una rosa
que se extinguió perpleja ante la muerte.
 
No fuiste más que luz, canto y ternura,
promesa en los infiernos,
cuando el alma desierta discurría
los descarnados gestos del fracaso
y en cada amanecer era el ocaso
un malicioso instante de ironía.
 
Apenas si me animo algunas veces,
cuando el silencio amarga
la ausencia de tu voz en la memoria,
a balbucir tu nombre, pero el llanto
se desgrana entre el verbo y el espanto,
paisajes ambos de una misma historia.
 

 

EL TROVADOR
 
Al sur del Sur y más, en donde suele
quedarse la oración
suspensa en el recato de la parra
y se apocan de tierra ennegrecida
las cuadrículas romas de las chacras,
se infamó el trovador de muerte un día.
 
Hendido  en los ijares de la siesta
gravosa  del Verano,
era el campo un talego de abandonos,
un silbo funerario que el Pampero
dirimió en la angostura del asombro
por no saber llorar su desconsuelo.
 
De cara al socavón, en la batiente 
atávica del río,
mojó sus pies de luna y agua blanda,
de espanto y cesación. Descomedida,
la suerte abrió de par en par sus alas
y fue salmo en la noche a la deriva. 
 
Se dice que ayunó cuarenta ciclos
adyacentes del sol
para partir sin mácula y en todos
los cálices profanos, circunflejo,
anochecido en la nostalgia,  solo,
sacramentó las voces del silencio.
 
 
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NAUFRAGIO
 
¡Si tú supieras cuánto
más perverso y obscuro es el abismo
cuando se vuelve ausencia
la luna congelada en el umbroso
paisaje de mi patio!...
 
Se demora en el gesto de tus manos
la cifra inexcusable
y es un piélago absorto en las cancelas
del funeral destierro
la volvedora infamia del ocaso.
 
A veces, sin embargo,
me acosan los estigmas del olvido
y el alma se recoge en sus heridas
para velar, celosa,
la liturgia constante del naufragio.
 
 
 
 
SERÁ LA MUERTE
 
Será la muerte un pálido abordaje.
 
Dirás que en un recodo al sur de las promesas
me demoran incluso mis demonios,
tan lejos como lejos
divergido se excluye el horizonte
y agonizan de ausencia las acacias.
 
Será la muerte un frágil pensamiento
celado en las ochavas del suburbio
cuando amanezca el río
y promulguen dolidas las palomas
un blanco miserere
sobre la hondura gris de Buenos Aires.
 
Cuando te injurie el filo de la siesta  
y se desplome
la ennegrecida y cóncava techumbre de los patios;
cuando absortos de escarcha los espejos
los pájaros emigren y la noche 
lacere la oquedad de tus umbrales,
será la muerte un gesto inadvertido,
acaso una sospecha,
un hálito piadoso que redima
las costas fraudulentas del pecado.
 
 
 
 
NO ESTÉS TRISTE
 
No estés triste,
reclina tus pesares en la umbrosa
molicie de los patios
y observa el corazón de los gorriones
que no sabe de penas ni agonías.

Sé libre.
Libre de ver el sol de medianoche
y proclamar las horas del crepúsculo.

Cuando el dolor te injurie,
sueña.
Sueña que está  mi abrazo en cada abrazo
que la vigilia
le robe a tu fugaz peregrinaje.
 
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