No somos más que dos para querernos
sin razón fidedigna ni sufragio, un soplo en el envés de los espejos, una tregua en la sombra de los patios. No somos más que polvo, desconcierto
que discurre sin prisa a ningún lado, un pálido talvez, un mandamiento aterido en la urgencia de las manos. Detrás de los umbrales nos confiere
su constante ritual de lejanía la luna del exilio y se estremecen en los muros de ausencia las glicinas. No somos más que Sur y un evangelio
sin Dios ni eternidad para querernos. AQUELLA NOCHE EN JULIO Lenta y fatal la noche en las ojeras
del rostro amado y frío grabó las cifras ciertas de la suerte con un dejo de infamia y, desdeñosa, puso en tus manos yertas una rosa que se extinguió perpleja ante la muerte. No fuiste más que luz, canto y ternura,
promesa en los infiernos, cuando el alma desierta discurría los descarnados gestos del fracaso y en cada amanecer era el ocaso un malicioso instante de ironía. Apenas si me animo algunas veces,
cuando el silencio amarga la ausencia de tu voz en la memoria, a balbucir tu nombre, pero el llanto se desgrana entre el verbo y el espanto, paisajes ambos de una misma historia. EL TROVADOR Al sur del Sur y más, en donde suele
quedarse la oración suspensa en el recato de la parra y se apocan de tierra ennegrecida las cuadrículas romas de las chacras, se infamó el trovador de muerte un día. Hendido en los ijares de la siesta
gravosa del Verano, era el campo un talego de abandonos, un silbo funerario que el Pampero dirimió en la angostura del asombro por no saber llorar su desconsuelo. De cara al socavón, en la batiente
atávica del río, mojó sus pies de luna y agua blanda, de espanto y cesación. Descomedida, la suerte abrió de par en par sus alas y fue salmo en la noche a la deriva. Se dice que ayunó cuarenta ciclos
adyacentes del sol para partir sin mácula y en todos los cálices profanos, circunflejo, anochecido en la nostalgia, solo, sacramentó las voces del silencio. ________________________________________________
| ¡Si tú supieras cuánto
más perverso y obscuro es el abismo cuando se vuelve ausencia la luna congelada en el umbroso paisaje de mi patio!... Se demora en el gesto de tus manos
la cifra inexcusable y es un piélago absorto en las cancelas del funeral destierro la volvedora infamia del ocaso. A veces, sin embargo,
me acosan los estigmas del olvido y el alma se recoge en sus heridas para velar, celosa, la liturgia constante del naufragio. SERÁ LA MUERTE
Será la muerte un pálido abordaje.
Dirás que en un recodo al sur de las promesas
me demoran incluso mis demonios, tan lejos como lejos divergido se excluye el horizonte y agonizan de ausencia las acacias. Será la muerte un frágil pensamiento
celado en las ochavas del suburbio cuando amanezca el río y promulguen dolidas las palomas un blanco miserere sobre la hondura gris de Buenos Aires. Cuando te injurie el filo de la siesta
y se desplome la ennegrecida y cóncava techumbre de los patios; cuando absortos de escarcha los espejos los pájaros emigren y la noche lacere la oquedad de tus umbrales, será la muerte un gesto inadvertido, acaso una sospecha, un hálito piadoso que redima las costas fraudulentas del pecado. NO ESTÉS TRISTE
No estés triste,
reclina tus pesares en la umbrosa molicie de los patios y observa el corazón de los gorriones que no sabe de penas ni agonías. Sé libre. Libre de ver el sol de medianoche y proclamar las horas del crepúsculo. Cuando el dolor te injurie, sueña. Sueña que está mi abrazo en cada abrazo que la vigilia le robe a tu fugaz peregrinaje. ______________________________________
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