CRISTO LLORÓ EN LA CRUZ
A Lucy Maestre, por su cumpleaños
Ecuménico anduvo y desanduvo las calles de Jerusalén con sus sandalias desgastadas y el festín de los perros que venían a comer las sobras del holocausto. Protestó no solo contra los mercaderes adueñados del templo y los relojes contra el desprecio a los leprosos y la condena que pretendían los maestros de la Ley contra María de Magdala.
Hombre humano proclamó en las puertas de salida en los estanques y las plazas lo imprescindible que ya era repartir los panes y los peces.
Fue odiado por fariseos y los nicolaítas lo provocaron con sofismas pero escribió en el polvo estas palabras: Que Dios se apiade de vosotros.
Lo que más le dolía sin embargo no era siquiera la negación de Pedro ni la traición de Judas que por esperada se volvió imprescindible como los clavos en la cruz.
Lo que más le dolió fueron las piedras de los leprosos y la falta de lágrimas de María de Magdala. No era lo doloroso para él que lo acusaran de petulante por predicar el arrepentimiento de obras muertas o de Quijote por decir que el amor si no perdonaba setenta veces de nada sirve.
La cruz y los clavos no fueron lo doloroso. Lo doloroso fue saberse Dios y ser tratado como simple mortal sin que entendieran que por ellos que lo clavaron en la cruz entregaba su vida.
26-4-2007
DUDA
Si voy a ti con mi lanza quebrada el yelmo levantado y el escudo deshecho;
si voy a ti con un manojo de poemas las imágenes rotas y una rima imperfecta;
si voy a ti borracho de mis penas lloviéndome miserias y cubierto de rocío;
si voy a ti armado de neutrones con cien memorias libres mientras programo el tiempo;
dime cómo seré recibido.
MI MUNDO ES ESTE A mis amigos del taller mecánico y a Regino Botti
Mi mundo es este donde las tuercas crujen sus dolores y la pasión del verso muere sin cansancio aprisionado en una mordaza helicoidal.
Mi mundo es este cuajado de integrales y de líneas imperfectas que nutren los ejes silenciosos de un torno y obnubilan la paz del olor a zeolita.
Mi mundo es este entero entre las involutas de un engrane y mordido en la sombra del acero en que clamo mi sed ansiando los olivos.
Irremediablemente mi mundo no es el de las rimas sino el del aceite que gotea de las alcuzas mi mundo no es el de los párrafos sino el de la gasolina que se escancia gota a gota mi mundo no es el de las multitudes sino el de la soledad de mis llaves de hierro y el del rudo silencio del asfalto.
22 de noviembre de 2006
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PASIÓN Y MUERTE DE LOS BESOS
Adiós, dulces amantes invisibles. Siento no haber dormido en vuestros brazos. Vine por esos besos solamente; Guardad los labios por si vuelvo. Luis Cernuda
Adiós, dulces amantes invisibles que buscan en ajenos amores la cordura amansando los días mientras huyen de sus huecos por temor a las voces perdidas en el desierto. Adiós serpientes que desde las nubes obstruyen la vida pariendo las alondras de la guerra por negarse a creer en las márgenes del cielo. Adiós dulces amantes en las tardes de octubre vestidos en el aire del destino tangente y caídos uno a uno como cuervos enlobados. Adiós inviernos que han estado soñando con el feliz descenso de las victorias azules: si fueran como los ángeles y nos amaran de veras jamás nos faltarían la paz ni el consuelo. Siento no haber dormido en vuestros brazos de amante acostumbrada a buscar las primicias; siento haberte abandonado en la Guerra del Golfo y cuando las cadenas saltaron de los esclavos. Me duele haberte visto tan lejana que el sol fuera a buscarme hoy para adorar tu sombra. Perezco de nostalgia por tus perfumes imaginarios y tu risa congelada muerta entre mis manos: abórdame en la nube cuando partamos todos dulce pasión sin nombre que jamás me ha mirado.
Vine por esos besos solamente prometidos con odio por los buitres extraviados en las playas del tiempo. Vine a buscar la paz como si fuera un viernes y a marcar los recuerdos destruidos por mis padres. Vine por tu amor, Perdóname por recordártelo: si acaso me olvidaste grítalo en el desierto.
Pero, te lo ruego:
Guardad los labios por si vuelvo eterno ángel de la muerte aprisionado en los costados del cielo que jamás conocimos. Porque son labios manchados con la pólvora de quienes una vez nos brindaron su vino: guarda los labios, por favor, no me beses, porque el beso del Judas me trae malos recuerdos.
NOSTALGIA
Esta tristeza que me dejaste escondida entre los pliegues de mis manos no se parece a la caída de la nieve.
Aquella dulzura que traías impregnando tus ojos de paisaje no se quedó en mi vida como un recuerdo.
Esa música abandonada en los rincones de la noche ya no alienta la nostalgia ni tu ausencia.
PREFIERO LOS ADIOSES
No confío en el soldado que amanece a la sombra ni en el poeta que amansa su voz de agorero. Prefiero los mendigos
perdidos en los parques y la niña que oculta pétalos en las nubes.
Aborrezco la historia sembrada de vacío porque es como una barca anclada desde nunca.
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