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No es una novedad para nadie saber que vivimos en un país pluriétnico, multicultural y dividido por el odio y el resentimiento, dentro de una comunidad absolutamente prejuiciosa y desigual, con gente que le place alimentarse de odios, sustentado en esas habladurías llamadas chismes, odios que muchas ponen en manifiesto por no pertenecer a determinados estratos sociales o por no ser lo que hubieran querido ser, por no alcanzar logros que otros si alcanzaron, mujeres sufridas con vidas truncas, con lastres muy pesados que les impide avanzar al ritmo que quisieran, mujeres afligidas de vida doméstica, maniatadas, roñosas, analfabetas y recelosas en extremo del éxito ajeno, que vociferan a viva voz calumnias y desprecios.
Y eso debido a que la salud mental de éstas personas, el bienestar psíquico, los conflictos personales, los trastornos de personalidad, que cada una lleva consigo neurosis, psicosis y paranoia, el estado de no satisfacción, los fracasos personales, la hipertensión, los dolores de cabeza, todo en su conjunto lleva su sello, la falta de neurotransmisores en el cerebro que activan o desactivan los niveles de estrés, el síndrome pre-menstrual en mujeres jóvenes, la pérdida de hemoglobina en señoras de corta y mediana edad o más frecuente aun los trastornos hormonales producidos por la menopausia, en las señoras de edad avanzada, todo eso aumenta los estados de exaltación, emotividad, dramatismo, teatralidad o búsqueda de la atención, volviéndose cizañeras, susurronas, suspicaces y desconfiadas. Es precisamente ahí donde surge el odio, la envidia, el rencor y principalmente el chisme. De ahí que éstas personas, las viejas chismosas, con tantas restricciones podrían experimentar tanto estrés, en donde jugaría un papel importante la presión económica y social, algo así como un descontento generalizado para todo lo que les rodea, y en especial para los que, modestia aparte, medianamente tenemos algo, censurando todo brote de prosperidad, por más minúsculo que sea, entonces el chisme, es decir el acto de hablar mal hacia otra persona, con una exagerada interpretación de los hechos y un marcado dramatismo, activando el lado negativo de las cosas, es socialmente algo útil, es como un desahogo, sin la más mínima duda, mediante esos diálogos mordaces, escarnios, habladurías y chismes, se pretende de alguna manera contrapesar la balanza social, una suerte de compensación. Es por eso que cuando de algún modo nos hacen llegar las razones de su odio, resultan con incoherencias y desatinos, llenos de contradicciones, por no decir disparates, que se alejan mucho de la verdadera razón, salidas de la intuición especulativa, histeria o paranoia.
El chisme, sin la más mínima duda, intenta denigrar, disminuir o amedrentar a una persona, enlodándola o socavándola, desacreditando su buena imagen. El chisme como sabotaje social, afecta directa e indirectamente a la gran mayoría de personas. Quién no ha sido víctima alguna vez de alguna habladuría cargada de intriga, motivada por la envidia, el rencor, el despecho o la antipatía. Del chisme sabemos que el verdadero fondo del asunto es, valga la redundancia, otro asunto, el fondo se oculta bajo el chisme, porque el verdadero asunto es la envidia. El chisme logra mantenerse en el tiempo en sus distintas fases de incubación, periodo de desarrollo en el que va tomando forma, nutriéndose de los desatinos, especulaciones y argumentos tontos, como también por los indicios de mala fe, cargados de odio, de la inestabilidad emocional, histeria y la falta de criterio de la gente que lo hospeda. Porque como se sabe, el rostro principal del chisme es la mentira o la verdad dicha a medias, siendo parte importante el infundio y la calumnia y si a esto le añadimos, que cada oyente al momento de contárselo a otra persona, le agrega algo más, nos encontramos con monstruosidades que suelen acabar con el honor, romanticismo y dignidad de una persona, ya que el chisme, la calumnia y la mentira son modos que muchas veces se usan para descalificar a sus rivales. Lo cierto es que siempre existen "señoras neuróticas", viejas psicóticas, "mujeres histéricas y paranoicas", cachacientas, quejosas, resentidas y contrariadas, señoras locas y amargadas que todo lo hacen un drama, que opinan, agregan, inventan, difaman y difunden, acompañadas de los "viejos rajones" de plazas, calles y esquinas, acostumbrados a meter también su cuchara, cuando se trata de destruir a otra persona, comentando y por supuesto exagerando los hechos, éstos son la misma versión de vieja chismosa, pero en masculino, siempre a lado de otro que le provee cobijo para contar esos chismes y novedades, para ganarse el aprecio y consideración de esas otras personas, que al igual que ellos, viven comentando y lanzando infamias, es decir, aumentando y distorsionando, no solo la vida de uno o de otro vecino, sino de todo aquel que no concuerde con su estilo de vida. Las viejas chismosas y los viejos rajones, al momento de exagerar los hechos de una historia, como si se tratara de sucesos relevantes o de real importancia, incurren en una falta cuando olvidan algunos detalles que terminan por distorsionar totalmente la historia, lo curioso de esto es, que así como sucede en cuentos y leyendas, puede ser que los hechos, esto es si fuera cierto, inventado, distorsionado o aumentado, hallan ocurrido hace tiempo, pero lo cuentan como si fuera verdad y hubiera sucedido hoy, desentierran leyendas, historias y cuentos del pasado, exagerándolos, recordándolos reiterativamente cada vez que pueden. Los muy afamados "viejos rajones" (de plazas, calles y esquinas) y las muy célebres "viejas chismosas" (de barriada, edificio, quinta o callejón), son personas carentes de vida propia que necesitan de esas "habladurías" para ponerle sentido a sus vidas, -ya decía yo, porqué éstos subgrupos le ponían tanto ímpetu a la fabricación de chismes, contarlos, difundirlos, actuando con perfidia, escarnio, traición e hipocresía y cual arrebato de viejas chismosas vocear deleznables argumentos sin sustento, manifestaciones burdas, generalmente sin importancia, enfatizadas en ridiculeces, que solo pueden ser ideadas por mentes neuróticas de mujeres histéricas, paranoicas y psicóticas, es decir por viejas chismosas y rajonas, y quien sabe si no es hasta por despecho-. Aunque hay que aclarar que en la mayoría de los casos son realmente personas mayores, existen otras no tanto, también las hay en la versión de "señora joven paranoica" y en la otra versión de "adolescente mujer mal informada y neurótica" Esto ocurre por el hacinamiento, la tugurización, la desigualdad social, la envidia de género y el evidente odio, sumado al resentimiento y a la fuerte conexión entre la legión de viejas chismosas, que incluye abuelas, comadres, cuñadas, tías, sobrinas, vecinas, entenadas e hijas, éstas últimas al entrometerse desde niñas en conversaciones de mayores, se entremezclan, agregan, opinan, inventan, difaman y difunden y como resultado terminan pareciéndose entre sí, esto sucede al dedicar unos minutos de tiempo a criticar, con unas tremendas ganas de abrumar, burlar y regodearse, lanzando infamias, como una especie de compensación, algo natural a este género, por tal motivo aplican este razonamiento:
"Miente, miente que algo quedará".
Es algo complicado insertarse en las mentes de éstas personas y es más complicado aun hacerles cambiar de opinión, porque tienen patrones culturales muy arraigados, nos hacen creer que lo que piensan eso es, pero no es así, su terquedad llega a tal magnitud, que la elevan al grado de afirmación y lo peor de todo es que de una manera desconsiderada lo hacen público, desconociendo las verdaderas razones. Felizmente existe una frase muy corta que alguién extrajo de una obra literaria, muy conocida por muchos, algo distorcionada en el tiempo, que le cae a pelo a esta situación, esa sentencia breve dice: "¡...LADRAN SANCHO, ...SEÑAL QUE AVANZAMOS...!
Porque muchas veces basta con brillar un poco, un poco nada más, mejorar nuestros gustos o polemizar con grupos de poder y nos convertiremos en contendores de éstas personas o grupos, entrando en conflictos y desavenencias. Pero recuerden que de leyendas, cuentos y chismes también está hecha la historia, como también que los chismes van de acuerdo con lo que cada una quiere proyectar, es decir un chisme editado y manipulado, donde cada una se hace estrella de su propio cuento, calmando la sed de odio, resentimiento, envidia y venganza, de esta manera funciona la creatividad de los chismes. Pero es muy reconfortante saber que: "...La crítica injusta, es generalmente un cumplido disfrazado, significa muchas veces, que hemos provocado celos y envidias...".
(Fecha inicial de publicación) Lima, 27 de diciembre del 2007
"De leyendas también está hecha la historia"
Lima - Perú |