Existen algunos lugares en los que nunca hemos estado y, sin embargo, tenemos la sensación de conocerlos como si hubiéramos habitado en ellos. Esto es lo que nos sucede con gran parte de los escenarios que más películas han protagonizado: Nueva York, París, Londres, Roma, Los Ángeles y un largo etcétera. Hoy en día, y desde hace algunas décadas, el ser humano no puede ser concebido, analizado o pensado sino como espectador. La industria cinematográfica hollywoodiense ha sabido cómo transmitir su «American way of life», así como la justificación de cada uno de sus actos, a través de una producción ingente de películas en las que todos somos espectadores y protagonistas al mismo tiempo. Del mismo modo, los medios de comunicación y entretenimiento han sabido rentabilizar esta necesidad de experimentar gracias a las experiencias ajenas de personajes-espejo en cuyos comportamientos nos vemos reflejados. Por eso lloramos, reímos y sufrimos con las peripecias de estos héroes anónimos tan conocidos en la cultura colectiva. Un año ha pasado ya desde que Tú a Hollywood y yo a Moratilla comenzara a gestarse en las nueve cabezas de sécolectivoforzoso. Siete meses de continuo trabajo de autogestión que se exhibieron en cuatro intensos días y que se completan con los numerosos documentos de este catálogo. Los motivos que nos condujeron a embarcarnos en
un proyecto como este comprenden un terreno que va desde la promoción y
difusión del arte donde el papel activo del espectador es parte indispensable,
hasta la reflexión colectiva sobre temas de actualidad. En especial fijamos la
mirada en las estrategias empleadas por los medios
de masas, entre los que se encuentra el cine, hilo conductor de toda la
propuesta. Desde una postura crítica, estudiamos
qué se esconde tras la manipulación informativa y la construcción de realidades,
transmisoras ambas de unos comportamientos y estereotipos muy concretos y
reconocibles. Para ello, nos posicionamos en un estado de indefinición entre lo
real y lo simulado, aprovechando la disolución de la frontera que los separa. Tú a Hollywood y yo a Moratilla fue, en
conclusión, un proyecto que jugaba con las mismas estrategias que pretendía
denunciar. A pesar de esto, debemos
ser conscientes de que ni Hollywood ni los medios de masas son los únicos responsables a tener en cuenta en este ejercicio crítico.
Tanto el uso que se hace de éstos como la creciente pasividad del
individuo-espectador son los causantes de este consentido intercambio de
símbolos y mensajes. El proyecto, por tanto, no buscaba señalar ningún culpable
sino tratar de analizar las consecuencias derivadas de esta situación. Este catálogo recoge lo más significativo de algo que, gracias al esfuerzo de mucha gente, llegó a hacerse realidad, paradójicamente a partir de una hermosa ficción. Desde luego, hoy se puede decir que Moratilla de los Meleros se encuentra mucho más cerca de Hollywood de lo que jamás se hubiera podido imaginar. |
