Aim Karem

            

Por qué la catequesis.

Dios es nuestro Padre.

Jesús, nuestro amigo.

Queremos seguir a Jesús.

         La Virgen María, nos visita, igual que en Aim-Karem, para traernos al que es la fuente de donde brota el agua viva que apaga la sed del corazón sediento del hombre, sediento del Dios vivo. Como Madre que nos visita, protege y ayuda, nos lleva y nos conduce al Manantial del Amor divino, a Cristo, Hijo de Dios hecho hombre, por medio del cual se ha cumplido la voluntad salvadora de Dios Padre; nos visita y está con nosotros para acercarnos a Dios. Como cuando llegó ante su prima, nosotros podemos sentir y palpar la alegría de Aquel que ella lleva en su vientre. Está con nosotros, como lo hizo con su prima, esto es, sirviendo, siempre solícita y atenta. El mayor servicio que ha podido, y puede hacernos es mostrarnos a Jesús, entregarnos el Evangelio vivo de Dios, que es luz y salvación, gracia y paz, perdón y reconciliación, redención y justicia, esperanza y vida, amor y misericordia

        No podemos ni debemos dejar de dar gracias, porque la santísima Virgen María nos ha entregado al fruto bendito de su bendito vientre; porque con libertad e intrepidez, sin cálculos sugeridos por astucias humanas, se pusoen camino y nos visita en cualquier momento necesitado de su ternura y de su consuelo. Ella nos ha ofrecido y ofrece lo mejor que puede ofrecerse: no oro ni plata, sino la Verdad que nos hace libres, el Camino luminoso que orienta los pasos del hombre por la vereda justa, la Vida que colma y sacia lo que todo hombre hambrea y busca. Nos ofrece a su Hijo con cuya sangre hemos sido comprados y rescatados.

        Al igual que en aquella visita, hoy nuestros niños se presentan a María y a Jesús con la intención de conocerlos, acercarse y convertirse en uno gracias a la comunión con el Hijo de Dios, hecho hombre gracias al Si de la Virgen.

         Aim-Karem es el lugar que simboliza el comienzo; Jesús, aún en el vientre de su madre, ya provoca el júbilo en Isabel y en Juan. Queremos que esta etapa de Iniciación cristiana simbolice este comienzo, el encuentro y el júbilo.

     No en vano, los desiertos evangélicos, en Judea, quedan al suroeste de Jerusalén "Los desiertos en que vivió (Juan Bautista) hasta el día de su manifestación a Israel"(Lc 1,80). Se trata de lugares solitarios, empinados, elegidos por el Precursor y no alejados de Aim Karem. En ellos le 'fue dirigida la palabra de Dios" (Lc 3,2) para proclamar la llegada del Reino desde otras zonas desérticas, esto es, no habitadas permanentemente y situadas al oriente, tras el pasillo verde del Jordán, más allá del palmeral de Jericó y más acá de las dunas movedizas por encima del Mar Muerto.

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Aim Karem despide el curso con una misa y con la ilusión puesta en el próximo curso: Galilea es espera con los brazos abiertos. 

Las fotos aquí.