SALVEMOS LOS HAITISES

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Carta pública al Presidente:



LA CONSTRUCCIÓN DE LA CEMENTERA EN LAS PROXIMIDADES AL PARQUE NACIONAL DE LOS HAITISES DEBE SER REVOCADA POR EL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

10/06/2009

Dr. Leonel Antonio Fernández Reyna,
Presidente Constitucional de la República Dominicana.
Palacio Nacional, Santo Domingo, República Dominicana.
Su despacho.-

Señor Presidente:

Es por usted bien sabido que la construcción de una cementera en cualquier lugar del mundo es un hecho que inevitablemente causa daños irreparables al medio ambiente.

En su más reciente visita a Madrid España, en su conferencia  magistral organizada por el Foro Nueva Economía y dictada frente a centenares de empresarios y el Presidente español, José Luís Rodríguez Zapatero, usted afirmó que:

"...a la actual crisis económica le quedan cinco años y que luego de ese período se iniciará una nueva era económica, sustentada en la protección del medio ambiente y los avances tecnológicos.”

Precisamente en España,  específicamente en Andalucía, Málaga, se ha abierto un amplio debate por el impacto negativo que ha tenido sobre el ambiente la operación de una cementera llevando a esta región a ser considerada entre las más contaminadas de España y donde mayor es la incidencia de cáncer. Todo esto es debido a la imposibilidad de controlar eficazmente las emisiones de las plantas cementeras y la incineración de los residuos lo que tiene una serie de efectos negativos inmediatos para la salud y el medio ambiente, al contaminar el aire con diversas sustancias químicas que tienen consecuencias muy perjudiciales a medio y largo plazo.

Igualmente, en su discurso en el acto de proclamación de su candidatura presidencial para los comicios del 16 de mayo del 2008 recordamos que usted manifestó enfáticamente:

“En el área de medio ambiente y recursos naturales, reformularemos nuestra política en relación a la estrategia nacional de conservación y uso sostenible de la biodiversidad, el manejo y uso de espacios costeros y marinos, adaptación y reducción de vulnerabilidad al cambio climático, el manejo integrado de cuencas y el control de la contaminación y emisiones atmosféricas.”

Y más adelante agregó:

“En las actuales circunstancias, lo que el Partido de la Liberación Dominicana somete a la consideración, a la conciencia y a la sensibilidad del pueblo dominicano es un programa de 6 puntos fundamentales que consisten en fortalecer el Estado Nacional para ponerlo al servicio de los ciudadanos; fomentar una economía dinámica y competitiva, generadora de empleos productivos; promover un pacto social para erradicar la pobreza y expandir la clase media; enfatizar un compromiso nacional por la sostenibilidad ambiental; impulsar una estrategia para la difusión de la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología; y promover una política exterior responsable que concite el respeto y la admiración hacia la República Dominicana.”

E igualmente le recordamos que, en su discurso de toma de posesión el pasado 16 de agosto de  2008 ante la Asamblea Nacional que usted manifestó lo siguiente:

“Para enfrentar con eficacia esa situación, resulta imprescindible reformular la Política Nacional de Medio Ambiente y Recursos Naturales para el Desarrollo Sostenible, razón por la cual promoveremos la aprobación de las leyes sectoriales y especiales sobre ordenamiento territorial, bosque, agua, biodiversidad, seguridad de la biotecnología, manejo de residuos sólidos, espacios costeros y marinos y la reforma de la ley de áreas protegidas. Con la puesta en ejecución de estas iniciativas, aspiramos a la sostenibilidad del desarrollo de la República Dominicana; a vivir en armonía con la naturaleza; a dejar como legado para las futuras generaciones nuestro actual tesoro ecológico; y a establecer nuestro compromiso con la preservación de la Tierra como nuestro hogar común y la supervivencia de la especie humana. Esas serán nuestras más grandes responsabilidades del siglo XXI.”

Estamos conscientes de que, en los aprestos electorales, se hacen promesas de campañas para las grandes mayorías con discursos sustentantes de cuestiones que resultan atractivas para los electores y que también  se reciben adhesiones y apoyo de sectores económicos agrupados en pro de mantener privilegios permanentes e impunidad en sus acciones ilícitas contra el Estado y la Sociedad en su conjunto. Sin embargo, las posibles deudas y las gratitudes personales contraídas  con estos reducidos sectores que viven bajo el amparo y la sombra del Poder y de los distintos gobiernos de turno, no pueden obligar a un Presidente que asume bajo un mandato Constitucional que lo obliga a ejercer su cumplimiento y hacer cumplir las leyes de manera estricta, a obrar ya sea en beneficio propio o a favor de un grupo y en contra del interés de las mayorías; más aún, a comprometer la integridad territorial y sus recursos naturales (flora y fauna) en todos sus aspectos y poner en peligro el futuro de las cuencas fluviales que abastecen a más de la mitad de toda la población del país. No hay excusas valederas o invocaciones que justifique tan desproporcionado interés en dañar una zona tan sensible e importante del país para satisfacer la desmedida ambición de un grupo que, por demás, es poseedora de una gran parte del 90% de la totalidad de las riquezas que se concentra en menos de 20 familias de esta empobrecida nación.

Señor Presidente, no es cierto que la proyectada cementera generará miles de empleos; en el propio estudio presentado a penas se establecen 200 puestos directos. Lo es cierto es que las cuencas fluviales que alimentan la ciudad capital en su conjunto y varias de las provincias del este sufrirán dentro de pocos años peores condiciones que las actuales con sus fuentes abastecedoras de agua. También es cierto que no solamente se dañará el ambiente y los recursos naturales y todo el ecosistema de una región si no que, además, los contribuyentes reales que conformamos la mayoría del pueblo dominicano veremos destruir una autopista que costó miles de millones de pesos y que el Consorcio minero no pagará y que a costa de nuestros hombros y el sufrimiento de limitaciones tendremos que saldar las deudas contraídas de por siglos; que los puertos de Samaná y de Punta Caucedo tampoco recibirán beneficios algunos de estos magnates trogloditas insaciables que, parece ser, poseen licencias de por vida para recibir exenciones. Lo cierto es que, Señor Presidente, mientras millones de dominicanos no poseen como propio un solo metro cuadrado de tierra para construir una vivienda digna o producir  alimentos para el sustento familiar, este grupo encabezado por dos socios aventajados e inseparables en todos sus propósitos económicos, recibirá primero a precio de centavos (3.50 dólares anuales por tarea) para el arrendamiento por 20 años unas 23,821.99 tareas, es decir, aproximadamente unos 2,888,379.59 metros cuadrados de terrenos del CEA con la opción supuesta de la compra futura; pero la historia de estos aventajados señores nos muestra que, como diría nuestro Señor Jesucristo, antes de que el gallo cante tres veces, harán las gestiones y lograrán que los reciban en donación.

Señor Presidente, con una extensión de tierra así y con la crisis mundial de alimentos se pueden asignar con estos fines a 2382 familias a razón de 10 tareas cada una y 238 familias a razón de 100 tareas cada una y, en última instancia, como todos somos dueños de este país, bien podrían asignárseles 1 tarea (equivalente a 629 metros cuadrados) a 23821 dominicanos y dominicanas que de seguro estarían dispuestos a pagar mucho más que los míseros  3.50 dólares anuales que corresponden y que, a la tasa actual de cambio de la moneda estadounidense,  corresponde a menos de 1 centavo de dólar  por día, es decir, a menos de 36 centavos dominicanos diarios, costo imposible de saldar diariamente porque ya ni siquiera existe la posibilidad de reunir en efectivo un valor tan ínfimo y no hay monedas para hacerlo posible.

Señor Presidente, no solo le pedimos, le exigimos enérgicamente con todo el derecho que la ley nos otorga como ciudadanos que, en aras de preservar los intereses nacionales y de todos los dominicanos y usted como guardián responsable de garantizar la integridad de todo el patrimonio del país, revoque de manera inmediata el contrato de concesión otorgada  Consorcio Minero Dominicano, S. A. para  explotar el subsuelo en las proximidades del Parque Nacional de Los Haitises. Está demás decir que es un hecho que no amerita comprobación que todo el petróleo del mundo ni todo el oro del planeta, que aparentan ser las cosas más valiosas, no pueden quitar la sed mientras que el agua sí. El agua es nuestra vida y la vida vale mucho más que el oro.

En sus manos está la decisión de gobernar con sabiduría y a favor del bien común para el futuro de nuestros hijos y de sus hijos y de todas las generaciones futuras.


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