Como representante del Consejo Ciudadano Para Atención a Víctimas del Delito, lamento profundamente la incapacidad técnica de la Procuraduría Estatal de Justicia para integrar una indagatoria de fraude maquinado. Pese a que tenían tres años de operar periódicamente en la Entidad, con plena impunidad, fue hasta que un particular se dedicó específicamente a rastrearlos, (tarea que se supone corresponde a la policía ministerial en labores de investigación) y prácticamente dicho particular llevó “de la manita” a los policías, al lugar donde los empleados de “Operadora Ostin de Agencias Turísticas "se encontraban defraudando a la gente, que se logró la detención de un grupo operativo de esa red de estafadores. Infortunadamente, la capacidad policíaca deja mucho que desear. En el momento de la detención, la lidereza del grupo de estafadores pidió permiso para ir al baño, y de manera increíble, los policías le permitieron ir al baño. Todavía no regresa, y dudo que lo haga. Se pasan de inocentes. A pesar de dejar escapar a la cabecilla del grupo, la detención del resto de la banda pudo dar oportunidad de que se les procesara por el fraude maquinado que realizan, pero simplemente no supieron en la procuraduría integrar debidamente el expediente de indagatoria. Es una lástima. Si no torturan o fabrican delincuentes, no son capaces de sacar adelante un asunto relevante. Con razón durante la presente administración la impunidad ha sido la constante en los delitos de alto impacto. Si contáramos en la entidad con personal capacitado y actualizado, se hubiera logrado la desarticulación y consignación de esta peligrosa banda de estafadores. En lugar de eso, fueron dejados en libertad, porque no supo la procuraduría integrar debidamente un expediente de indagatoria. Los elementos típicos antijurídicos, los elementos materiales, las indicativas de responsabilidad, la descripción y acreditación de la mecánica delictiva, les fue proporcionada por los particulares que de motu propio investigaron y los llevaron de la mano a la detención de esta banda de estafadores. Se presentaron casi 50 denuncias, se acreditó el daño patrimonial que fue de siete a cincuenta mil pesos en cada caso, se logró el reconocimiento de los artífices del engaño, y se les señaló en diligencia formal de reconocimiento, pero pese a todo ello, no lograron construir una acusación sólida. Mientras los sueldos de agente del ministerio público sean tan raquíticos, la incapacidad emparejada a la corrupción, seguirán siendo la constante en la procuración de justicia en el Estado. Mientras se siga premiando a la tortura y se le privilegie sobre la investigación científica vinculada a la capacitación y actualización, seguiremos teniendo el peor cuerpo de investigadores de toda la República Mexicana. Mientras el procurador siga engañando a la gente en sus entrevistas radiofónicas con sus patrañas de que estamos avanzando y que ha disminuido la delincuencia, la ciudadanía seguirá pagando en su patrimonio y en su tranquilidad la cada día más alarmante y acelerada embestida de la delincuencia urbana, cada día más y más violenta, animada por la impunidad que brinda la falta de capacitación y organización de nuestra policía ministerial. La semana pasada estaba en esta Ciudad capital el Lic. Pacheco Ibarra, Director del Instituto de Investigaciones Forenses del D.F., y vio la nota derivada de un boletín de prensa en el cual el señor procurador cacaraqueaba la adquisición de lo que él llamó moderno equipo de investigación forense. El Lic. Pacheco comentó que ese equipo, es tecnología de mediados del siglo pasado, y ha sido totalmente superado en los estándares nacionales. Por eso estamos como estamos, carecemos de una estructura de investigación científica forense confiable, y el señor procurador anda presumiendo que compró su equipo de ciencia forense “MI ALEGRÍA”. Ya es tiempo de que el Congreso tome cartas en el asunto y llame a cuentas a este irresponsable servidor público, cuya incapacidad e incompetencia solo rivaliza con su afición al alcohol, las apuestas y la prepotencia. Lic Arturo Rubio Ruiz |