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Del Gobernador Contumaz y del Diputado Comparsa

publicado a la‎(s)‎ 12/03/2009 20:16 por Miguel Rubio   [ actualizado el 12/03/2009 21:11 ]

El personal de custodia de los Ceresos locales enfrenta una difícil situación económica, derivada del incumplimiento por parte del gobierno estatal, de los compromisos contraídos por el Gobernador del Estado, quien el año pasado, por escrito y con todas las formalidades de ley, se comprometí a cubrirles las prestaciones económicas y sociales a que tienen derecho.

Han pasado trece meces desde que el gobernador se comprometí a cubrir puntualmente con el pago de bonos y demás prestaciones, y lejos de mostrar al menos la intención de pagar las prestaciones que por ley se han ganado los custodios, cuando fue requerido formalmente para ello, optó por ignorar los justos reclamos que le fueron formulados.

Ante la negativa actitud del mandatario estatal, los custodios recurrieron a la justicia federal, y obtuvieron un amparo, cuya ejecutoria, sistemáticamente se niega a cumplir el Gobernador.

El caso ser turnado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues la medida decretada por el Juez Segundo de Distrito consiste en aplicar la fracción XVI del artículo 107 Constitucional, es decir, la destitución del gobernador por negarse a cumplir una sentencia de amparo.

Resulta lamentable la política de puertas cerradas y negación sistemática adoptada por el Gobernador.

En vez de cumplir con la ley, y cumplir con la ejecutoria de amparo otorgada a los custodios, prefiere ignorar los apercibimientos del juez federal, y reta a la Suprema Corte, confiando tal vez que su cercana con Felipe Calderón le permita burlar la acción de la justicia.

Triste caso el de los custodios. Por un lado, la cerrazón del gobernador estatal, y por el otro, la irresponsable actitud del diputado presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Estado.

Dada la negativa posición del gobernador, los custodios acudieron ante el diputado Arturo de la Rosa, para que en su carácter de representante popular, intercediera a su favor.

Como el diputado ignorara la petición, nuevamente los custodios tuvieron que acudir al amparo de un juez federal para que contestara a su petición.

Fue hasta que el juez federal exigió a De la Rosa que contestara, que se dignó dar respuesta a la petición de los custodios, y su respuesta refleja que De la Rosa o es un ignorante, o es un irresponsable, o tal vez, una combinación de ambas características.

Dice se la Rosa que entre sus obligaciones, no está la de representar a los custodios en una gestión ante el ejecutivo del estado.

Alguien tiene que leerle a De la Rosa el contenido del juramento que emitió cuando aceptó el encargo popular.

Alguien tiene que explicarle que está en el encargo para fungir como REPRESENTANTE POPULAR; y que su representación abarca la gestión de todas las peticiones de los gobernados, relacionadas con el cabal cumplimiento de la ley.

Leamos la Constitución Federal y la Constitución Estatal, y coincidamos es que la labor de un representante popular es la de gestionar a favor de sus representados.

En ninguna ley se dice que es atribución de De la Rosa pasearse por España, con los dineros del pueblo, sirviendo de comparsa al gobernador en sus giras vacacionales.

Hace dos años, cuando los custodios iniciaron la lucha por reivindicar sus derechos y prestaciones laborales, fueron dos diputadas locales, del mismo partido que el despistado De la Rosa, las que enarbolaron la causa y gestionaron ante el gobernador, el reconocimiento de los derechos de los custodios.

No podemos creerle a Narciso cuando dice que gobierna para la gente, cuando lleva su negación al extremo de retar a la Suprema Corte, y no podemos creerle a De la Rosa que funge como REPRESENTANTE POPULAR, cuando antepone los intereses del gobernador a los intereses de aquellos a quienes juró representar.

Duele ver como se gastan el dinero de los contribuyentes en sus paseos por Europa, cuando en la mesa de muchos custodios falta lo indispensable.

Indigna ver que en tiempos de crisis, el ejecutivo planea una faraónica ceremonia de culto a su ego durante su cuarto informe de gobierno, que nos costar varios millones de pesos en el acarreo de aplaudidores cautivos, cuando debería cubrir con puntualidad el pago de las prestaciones del personal de custodia.

Queremos funcionarios honestos. Merecemos funcionarios honestos, pero nunca los vamos a tener mientras permitamos que quienes detentan el poder, lo ejerzan únicamente para beneficio personal, violentando en el proceso, los derechos de quienes da a da exponen su vida en el cumplimiento del deber.

El personal de custodia de los Ceresos locales enfrenta una difícil situación económica, derivada del incumplimiento por parte del gobierno estatal, de los compromisos contraídos por el Gobernador del Estado, quien el año pasado, por escrito y con todas las formalidades de ley, se comprometí a cubrirles las prestaciones económicas y sociales a que tienen derecho.

Han pasado trece meces desde que el gobernador se comprometí a cubrir puntualmente con el pago de bonos y demás prestaciones, y lejos de mostrar al menos la intención de pagar las prestaciones que por ley se han ganado los custodios, cuando fue requerido formalmente para ello, optó por ignorar los justos reclamos que le fueron formulados.

Ante la negativa actitud del mandatario estatal, los custodios recurrieron a la justicia federal, y obtuvieron un amparo, cuya ejecutoria, sistemáticamente se niega a cumplir el Gobernador.

El caso ser turnado a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, pues la medida decretada por el Juez Segundo de Distrito consiste en aplicar la fracción XVI del artículo 107 Constitucional, es decir, la destitución del gobernador por negarse a cumplir una sentencia de amparo.

Resulta lamentable la política de puertas cerradas y negación sistemática adoptada por el Gobernador.

En vez de cumplir con la ley, y cumplir con la ejecutoria de amparo otorgada a los custodios, prefiere ignorar los apercibimientos del juez federal, y reta a la Suprema Corte, confiando tal vez que su cercana con Felipe Calderón le permita burlar la acción de la justicia.

Triste caso el de los custodios. Por un lado, la cerrazón del gobernador estatal, y por el otro, la irresponsable actitud del diputado presidente de la Comisión de Seguridad Pública del Estado.

Dada la negativa posición del gobernador, los custodios acudieron ante el diputado Arturo de la Rosa, para que en su carácter de representante popular, intercediera a su favor.

Como el diputado ignorara la petición, nuevamente los custodios tuvieron que acudir al amparo de un juez federal para que contestara a su petición.

Fue hasta que el juez federal exigió a De la Rosa que contestara, que se dignó dar respuesta a la petición de los custodios, y su respuesta refleja que De la Rosa o es un ignorante, o es un irresponsable, o tal vez, una combinación de ambas características.

Dice se la Rosa que entre sus obligaciones, no está la de representar a los custodios en una gestión ante el ejecutivo del estado.

Alguien tiene que leerle a De la Rosa el contenido del juramento que emitió cuando aceptó el encargo popular.

Alguien tiene que explicarle que está en el encargo para fungir como REPRESENTANTE POPULAR; y que su representación abarca la gestión de todas las peticiones de los gobernados, relacionadas con el cabal cumplimiento de la ley.

Leamos la Constitución Federal y la Constitución Estatal, y coincidamos es que la labor de un representante popular es la de gestionar a favor de sus representados.

En ninguna ley se dice que es atribución de De la Rosa pasearse por España, con los dineros del pueblo, sirviendo de comparsa al gobernador en sus giras vacacionales.

Hace dos años, cuando los custodios iniciaron la lucha por reivindicar sus derechos y prestaciones laborales, fueron dos diputadas locales, del mismo partido que el despistado De la Rosa, las que enarbolaron la causa y gestionaron ante el gobernador, el reconocimiento de los derechos de los custodios.

No podemos creerle a Narciso cuando dice que gobierna para la gente, cuando lleva su negación al extremo de retar a la Suprema Corte, y no podemos creerle a De la Rosa que funge como REPRESENTANTE POPULAR, cuando antepone los intereses del gobernador a los intereses de aquellos a quienes juró representar.

Duele ver como se gastan el dinero de los contribuyentes en sus paseos por Europa, cuando en la mesa de muchos custodios falta lo indispensable.

Indigna ver que en tiempos de crisis, el ejecutivo planea una faraónica ceremonia de culto a su ego durante su cuarto informe de gobierno, que nos costar varios millones de pesos en el acarreo de aplaudidores cautivos, cuando debería cubrir con puntualidad el pago de las prestaciones del personal de custodia.

Queremos funcionarios honestos. Merecemos funcionarios honestos, pero nunca los vamos a tener mientras permitamos que quienes detentan el poder, lo ejerzan únicamente para beneficio personal, violentando en el proceso, los derechos de quienes da a da exponen su vida en el cumplimiento del deber.